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Diario Expreso Ecuador

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¿Servirá desconectar a industrias AV1 para aliviar la presión sobre el sistema eléctrico de Ecuador?

El Gobierno busca bajar el consumo de energía para cuidar Mazar. Este 22 de septiembre está prevista una reunión entre autoridades y el sector productivo

l Gobierno plantea desconectar de la red eléctrica un día a la semana a las industrias AV1.

l Gobierno plantea desconectar de la red eléctrica un día a la semana a las industrias AV1.GENERADO CON IA

Mayra Pacheco Pazmiño
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Lo que debes saber

La desconexión de grandes consumidores de la red eléctrica un día a la semana puede dar un respiro al sistema, pero no resuelve el problema de fondo que enfrenta Ecuador ante el estiaje. El impacto de la medida dependerá de si realmente reduce el consumo de energía o simplemente lo traslada hacia los fines de semana.

El Gobierno plantea que los consumidores de Alto Voltaje 1 (AV1) dejen de utilizar la red durante un día laborable y, como alternativa, trasladen parte de sus actividades al sábado o domingo, cuando la demanda nacional disminuye.

Roberto Aspiazu, presidente ejecutivo de la Cámara de Energía del Ecuador, considera que el país tiene pocas alternativas inmediatas. La menor disponibilidad de electricidad desde Colombia obliga a administrar las reservas de los embalses y reducir la presión sobre el sistema. “No queda otra cosa. Nos quedamos sin opción”, sostiene.

Colombia también busca preservar sus embalses ante la incertidumbre climática y la energía que ofrece a Ecuador puede alcanzar los $0,92 por kilovatio hora, un valor que Aspiazu considera “incomprable” frente a las tarifas locales.

Para el especialista, desconectar a los grandes consumidores es una medida coyuntural que puede contribuir a enfrentar las actuales condiciones, pero debe complementarse con otras acciones. Entre ellas menciona una campaña nacional de ahorro de electricidad y la incorporación de nueva generación.

¿Se reducirá realmente el consumo?

Ricardo Buitrón, exfuncionario del Inecel, cuestiona que cambiar los días de operación de las empresas permita ahorrar la energía que necesita el país.

Su argumento es que, si una industria deja de consumir electricidad un día laborable, pero recupera esa jornada durante el fin de semana, el consumo simplemente cambia de día.

“Si yo cambio a una empresa que no trabaje los días laborables y que trabaje los días de fin de semana, evidentemente la energía que necesita esa empresa no la va a consumir los días entre semana, pero sí la va a consumir los fines de semana”, explica.

La medida sí modificaría la curva diaria de demanda y aliviaría determinados momentos de mayor consumo, reconoce Buitrón. Sin embargo, sostiene que el principal problema del país no es únicamente cubrir las horas pico, sino disponer de suficiente energía (potencia disponible) durante todo el período de estiaje.

Contar con este suministro es clave. La Constitución incluso establece que el Estado es responsable de garantizar la provisión de energía eléctrica. El artículo 314 dispone incluso que este servicio debe prestarse con eficiencia, responsabilidad, regularidad, continuidad y calidad. 

“Simplemente estamos trasladando el mayor consumo de las empresas al fin de semana, pero el país necesitará contar con el recurso para cubrir esa demanda”, señala. Por ello, considera que el consumo promedio no cambiaría si las industrias únicamente trasladan sus jornadas.

Mazar está en el centro de la medida

El objetivo inmediato del Gobierno es utilizar menos agua del embalse Mazar y extender sus reservas durante el estiaje. El ministro de Ambiente y Energía, Juan Carlos Blum, advirtió que, al ritmo actual de utilización, Mazar podría llegar solo hasta mediados o la tercera semana de octubre si no se reduce la demanda de los AV1.

El embalse registra un descenso sostenido desde el 26 de julio, cuando superaba los 2.153 metros sobre el nivel del mar. Buitrón señala que Mazar constituye una reserva importante para mitigar los efectos del estiaje, aunque advierte que tampoco puede cubrir por sí solo un déficit prolongado.

La demanda promedio del país bordea actualmente los 4.500 megavatios (MW), mientras la generación térmica disponible es de alrededor de 900 MW. Esta realidad obliga a mantener dependencia de la generación hidroeléctrica, que disminuye justo entre septiembre u octubre hasta marzo, cuando se presenta el estiaje.

Aspiazu coincide en que el problema va más allá de las desconexiones. “El Sistema Nacional de Electricidad sigue dependiente del agua. Cuando hay agua no hay problema y hay energía barata; cuando no hay agua hay limitaciones en el suministro”, señala. Por eso considera que la medida es válida ante la coyuntura, pero debe acompañarse de nueva generación y ahorro.

Buitrón plantea una conclusión más crítica. A su criterio, trasladar las jornadas industriales puede aliviar determinados momentos de demanda, pero no aumenta la cantidad de energía disponible. La incorporación de generación térmica sí aportaría energía firme y ayudaría a enfrentar el estiaje, aunque tampoco resolvería por sí sola un escenario severo.

¿Cuánto aliviarán las desconexiones?

El Ministerio de Ambiente y Energía, por su parte, estima que las desconexiones de los consumidores AV1 podrían aliviar entre 600 MW y 1.000 MW la demanda del sistema eléctrico nacional. Esto equivale a alrededor del 25 % de la demanda promedio actual del país.

Sin embargo, el alivio dependerá de cuántos consumidores se desconecten de la red porque, según el ministro Juan Carlos Blum, se trata de una medida “voluntaria” que se prevé aplicar desde esta semana.

Para conocer los detalles del plan, este 22 de septiembre de 2026 está prevista una reunión entre las autoridades del sector eléctrico y los representantes de los consumidores AV1 que estarán sujetos a la medida.

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