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Diario Expreso Ecuador

El Niño

Los Ríos queda en alerta: unas 10.000 hectáreas afectadas y El Niño aún no llega

Oceanográfo explica que todavía no hay en Ecuador las lluvias por efecto de El Niño. Agricultores piden ayuda del Gobierno por las pérdidas que ya tienen

Agricultores buscan entre las plantas tumbadas por el viento las mazorcas que puedan vender.

Agricultores buscan entre las plantas tumbadas por el viento las mazorcas que puedan vender.Cortesía/ Asopracort

Lina Zambrano
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Lo que debe saber

  • 10.000 hectáreas: Asopracort estima afectaciones parciales o totales en seis cantones de Los Ríos.
  • 200.000 dólares en pérdidas para un agricultor: 100 hectáreas de maíz de Adriano Ubilla fueron derribadas por el viento.
  • Diciembre, posible inicio: El oceanógrafo Franklin Ormaza prevé que las lluvias de El Niño podrían llegar con mayor continuidad hacia ese mes.

El campo de Los Ríos enfrenta un escenario incierto. Miles de hectáreas ya presentan daños por lluvias y fuertes vientos, mientras los agricultores miran con preocupación hacia diciembre de 2026, cuando se prevé que las precipitaciones asociadas al fenómeno de El Niño puedan intensificarse. Para los productores, la prioridad ahora es saber qué hará el Gobierno antes de que llegue el invierno.

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La Asociación de Producción Agrícola de Ciclo Corto (Asopracort) estima que unas 10.000 hectáreas de cultivos han resultado afectadas, de manera parcial o total, por las lluvias y los fuertes vientos registrados en la provincia. Entre las siembras perjudicadas están maíz, plátano, cacao, soya, maní y arroz. Solo de maíz se calcula que se han dañado unas 5.000 hectáreas, lo que puede implicar una pérdida económica de unos 10 millones de dólares.

Los daños se concentran, según los primeros reportes, en los cantones Buena Fe, Ventanas, Urdaneta, Montalvo, Pueblo Viejo y Babahoyo.

Por ahora, técnicos recorren las zonas perjudicadas para levantar información sobre las pérdidas. Los agricultores valoran esa presencia, pero reclaman una mayor participación de las autoridades.

Reclamamos la presencia del viceministro de Agricultura en las zonas perjudicadas económicamente por las inundaciones y fuertes vientos”, señaló a Diario EXPRESO José Luis García, coordinador de la Defensa de los Agricultores.

100 hectáreas de maíz quedaron en el suelo

Uno de los productores afectados es Adriano Ubilla, presidente de Asopracort. El viento derribó alrededor de 100 hectáreas de maíz que estaban próximas a la cosecha.

Este lunes 14 de septiembre de 2026, Ubilla intenta recuperar las mazorcas que todavía pueden ser aprovechadas. Sin embargo, al no poder cosecharlas en el momento previsto, anticipa que recibirá un precio menor.

El golpe económico es considerable. Según sus cálculos, en esas 100 hectáreas se han invertido alrededor de 200.000 dólares, tomando como referencia un costo aproximado de 2.000 dólares por hectárea.

Para los productores, el problema no termina en las pérdidas actuales. También existe preocupación por lo que pueda ocurrir si las lluvias asociadas a El Niño llegan con mayor intensidad.

García cuestiona que las autoridades todavía no hayan socializado con los agricultores las medidas que se aplicarían ante un escenario de lluvias fuertes.

En asuntos del clima nadie tiene la última palabra”, advierte García. Por eso, considera necesario conocer con anticipación qué acciones se ejecutarán para proteger los cultivos, las vías y la producción agrícola.

El Niño todavía no se manifiesta en la Costa

El oceanógrafo Franklin Ormaza explicó en una entevista en Ecuavisa que las lluvias puntuales registradas en el Litoral no significan todavía que el fenómeno de El Niño se haya manifestado en Ecuador.

Según Ormaza, esas precipitaciones corresponden a anomalías locales relacionadas con condiciones meteorológicas provenientes de la cuenca del Caribe.

Para que exista un impacto de El Niño sobre Ecuador deben coincidir varias condiciones oceanográficas y meteorológicas. Entre ellas mencionó temperaturas del mar superiores a los 28 grados centígrados, una termoclina más profunda y cambios importantes en los vientos alisios y en la posición de la zona de convergencia intertropical.

El especialista señaló que actualmente las condiciones todavía no alcanzan esos parámetros en la Costa ecuatoriana.

Por eso, estima que el invierno asociado al fenómeno podría comenzar de manera más clara hacia diciembre de 2026, aunque las condiciones pueden variar.

A diferencia de un invierno normal, explicó, durante un Niño las lluvias pueden mantenerse durante varios meses sin los llamados “veranillos” que caracterizan al invierno habitual de la Costa.

La preocupación está en la intensidad

Ormaza también llamó a dimensionar el posible impacto de las lluvias. Tomando como referencia a Guayaquil, explicó que un invierno normal acumula aproximadamente 1.000 a 1.200 milímetros de lluvia entre enero y abril.

Un escenario de lluvias fuertes podría elevar ese acumulado a entre 1.500 y 2.000 milímetros. Con un Niño moderado podría llegar a unos 3.000 milímetros, mientras que un Niño fuerte podría superar los 4.000 milímetros.

El oceanógrafo insistió en que todavía existe incertidumbre sobre la magnitud final del fenómeno y pidió tomar con cautela los pronósticos de largo plazo.

No obstante, recordó los efectos que puede generar un periodo prolongado de precipitaciones. Señaló que durante episodios anteriores de El Niño se registraron acumulados extraordinarios en la Costa ecuatoriana.

Por eso, para los agricultores de Los Ríos, la preocupación no se limita a las 10.000 hectáreas que ya presentan daños. El temor es que esas pérdidas sean apenas el comienzo si las condiciones climáticas se intensifican.

Agricultores piden prepararse antes de que llegue el invierno

Mientras esperan una evaluación completa de los daños, los productores reclaman que el Gobierno acelere las acciones de prevención.

Para ellos, la pregunta ya no es únicamente cuándo llegará El Niño, sino qué tan preparados estarán los territorios agrícolas cuando lleguen las lluvias continuas.

La experiencia reciente demuestra que incluso periodos relativamente cortos de precipitaciones pueden provocar inundaciones, daños en carreteras y pérdidas de cultivos.

Por eso, García insiste en que las autoridades deben acudir directamente a las zonas afectadas y explicar a los agricultores qué obras, ayudas y mecanismos de respuesta están previstos.

En Los Ríos, mientras tanto, el conteo de pérdidas continúa en las parcelas. Y el maíz que debía representar el resultado de meses de trabajo ahora yace sobre el suelo, antes de que llegue el invierno que más preocupa a los productores.

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