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Diario Expreso Ecuador

Fenómeno de El Niño

La pesca navega entre menos capturas, diésel caro y fletes al alza

El sector advierte además sobre mayores costos, problemas de abastecimiento y riesgos para la producción si persisten las dificultades

La industria del atún está afectada por la escasez del pescado, por el calentamiento del mar.

La industria del atún está afectada por la escasez del pescado, por el calentamiento del mar.Archivo/ Expreso

Lina Zambrano
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Lo que debe saber

  • Las capturas bajan: En el Pacífico Oriental la reducción ronda el 16 % y el skipjack (barrilete) registra una caída de hasta 35 %, según los datos citados del sector.
  • Suben los costos: La menor oferta de pescado, el diésel más caro y los mayores fletes marítimos presionan a la industria y al mercado interno.
  • El sector pide anticiparse: Los empresarios solicitan una mesa de trabajo con el Gobierno para monitorear combustible, energía, producción y abastecimiento ante la evolución de El Niño.

El Niño todavía no llega con lluvia, pero ya golpea al mar. A unos 8.000 kilómetros al oeste de la costa, en la denominada zona 3.4, los equipos de monitoreo han registrado desde hace unos tres meses cambios en las temperaturas y corrientes del océano.

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Ese comportamiento ya tiene consecuencias para la actividad pesquera. De acuerdo con datos de la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT), citados por el sector, las capturas en el Pacífico Oriental han disminuido alrededor de un 16 %. En el caso del barrilete o skipjack, una de las principales especies para Ecuador, la reducción llega al 35 %. Así lo indicó Bruno Leone, presidente de la Cámara Nacional de Pesquería, en una entrevista con Teleamazonas.

El problema no se queda en los barcos. La menor disponibilidad de pescado también afecta a las fábricas que procesan materia prima para producir harina de pescado, un insumo utilizado en la elaboración de balanceado para la industria camaronera.

Menos pesca, menos producción

Ecuador es uno de los principales productores mundiales de atún. Su industria procesa alrededor de 600.000 toneladas, pero una parte importante de esa materia prima debe ser obtenida fuera del país.

En años anteriores, aproximadamente 300.000 toneladas podían provenir de otros océanos mediante mecanismos de importación destinados a la industria. Ahora esa alternativa también se complica porque otras zonas pesqueras, especialmente en Asia, enfrentan impactos.

A esto se suman el incremento del precio del diésel y el encarecimiento de los fletes marítimos. La combinación eleva los costos de producción y dificulta cumplir contratos establecidos previamente con compradores internacionales, señaló Leone.

La menor disponibilidad de materia prima ya ha obligado a algunas plantas a reajustar sus operaciones. Según el sector, hay fábricas que redujeron jornadas y otras que bajaron su procesamiento diario de 300 a 200 toneladas por falta de pescado.

El consumidor también siente el golpe

La menor oferta comienza a trasladarse al mercado interno. En la pesca costera y artesanal, algunos precios se han duplicado.

La libra de dorado, por ejemplo, habría pasado de alrededor de 2 a 4 dólares, mientras que la de picudo aumentó de 4 a 8 dólares. El comportamiento responde, principalmente, a una menor oferta frente a la demanda, según dijo Leone.

Para los consumidores, el escenario puede significar más presión sobre el precio de los productos pesqueros si la disponibilidad continúa reduciéndose.

La lluvia todavía está por llegar

Mientras el impacto sobre la pesca ya comenzó, en la Costa ecuatoriana todavía no se sienten con fuerza los efectos asociados a las lluvias.

Las estimaciones mencionadas por el sector apuntan a que las precipitaciones podrían comenzar a intensificarse entre noviembre y diciembre. El pronóstico citado durante la entrevista plantea un fenómeno de intensidad moderada a fuerte, aunque todavía existe incertidumbre sobre su evolución.

La expectativa es que el invierno sea más lluvioso que uno normal. El sector rechaza, sin embargo, las versiones más extremas sobre un supuesto “superniño” y señala que el seguimiento de los indicadores oceánicos y meteorológicos será clave para determinar su intensidad.

El riesgo también está en la energía

A los problemas de captura y costos se suma otro factor: el suministro eléctrico.

La industria pesquera necesita mantener una cadena de frío permanente para conservar sus productos. Las empresas cuentan con generadores para enfrentar cortes de algunas horas, pero una interrupción prolongada podría generar pérdidas y obligar a paralizar operaciones.

El sector también teme que una mayor demanda de diésel para la generación térmica termine afectando el abastecimiento destinado a las embarcaciones y a la industria.

Por eso, los representantes pesqueros han solicitado al Gobierno anticipar los cálculos de importación y abastecimiento de diésel para evitar una eventual escasez.

El sector pide una mesa de trabajo

Ante este escenario, el sector pesquero plantea que se declare una emergencia para la actividad, tomando como referencia la decisión adoptada por Perú.

El pedido, según lo expuesto en la entrevista, no busca subsidios ni recursos económicos, sino establecer una mesa de trabajo con las autoridades que permita monitorear la producción, el combustible, la energía, la disponibilidad de materia prima y otros factores que puedan afectar a la industria.

La preocupación es que los efectos de El Niño no lleguen de golpe, sino que se acumulen: menos pescado, mayores costos, dificultades para producir y presión sobre los precios. La pesca ecuatoriana ya comenzó a navegar ese escenario.

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