problema sanitario
Nuevo caso de Fusarium reaviva la incertidumbre en bananeros de Ecuador
La detección de un segundo caso en El Oro activa los protocolos. Pero los productores dudan de su eficacia y temen que haya más contagios

Afectación. Vista aérea de la finca La Carolina, donde a finales de 2025 se confirmó el primer caso.
Lo que debe saber
- La detección de un segundo caso de Fusarium Raza 4 Tropical en El Oro reavivó la preocupación entre los productores bananeros de Ecuador.
- Aunque Agrocalidad asegura que activó protocolos de contención y vigilancia, agricultores y gremios cuestionan si las medidas aplicadas desde el primer brote han sido suficientes para frenar la expansión.
- La enfermedad amenaza la producción, el empleo y la inversión en el principal sector bananero del país.
La confirmación del segundo caso de Fusarium Raza 4 Tropical (Foc R4T) en Ecuador volvió a encender las alarmas en la provincia de El Oro, principal zona bananera del país. Aunque la Agencia de Regulación y Control Fito y Zoosanitario (Agrocalidad) aseguró que activó de inmediato los protocolos de contención y reforzó las medidas de bioseguridad, entre los productores persiste la incertidumbre sobre la capacidad real del país para evitar que la enfermedad continúe expandiéndose.
Economía y negocios
Nuevo brote de Fusarium R4T en El Oro pone en alerta al sector bananero
Vanessa López
Según se conoce, este nuevo caso fue hallado en un predio ubicado en el sector El Quemado, colindante con la finca La Carolina, donde se registró el primer brote de la plaga, a finales de 2025. Su identificación se dio durante los monitoreos permanentes que realiza Agrocalidad mediante inspecciones técnicas y vigilancia con drones. Tras los análisis de laboratorio, la entidad confirmó la presencia del hongo y activó el plan de contingencia para aislar el área afectada, intensificar el monitoreo y evitar la dispersión del patógeno hacia otras zonas productoras.
El anuncio revive la preocupación de miles de productores bananeros que desde finales del año pasado conviven con la amenaza de una enfermedad considerada como una de las más devastadoras para el cultivo del banano. La principal inquietud gira alrededor de una pregunta que el sector se hace desde hace meses: ¿han sido suficientes las medidas implementadas desde el primer caso para evitar nuevos contagios?
Para Segundo Solano, presidente de la Asociación de Bananeros de El Oro (ABO), el nuevo caso evidencia que las acciones adoptadas tras la primera detección no habrían sido suficientes. “Ahí están los resultados. Parece que no se ha hecho lo suficiente y ha existido cierto descuido”, indicó.
Recordó que después de las inundaciones registradas durante la temporada invernal, el gremio advirtió que el agua podía convertirse en un factor de propagación del hongo y que los efectos podrían evidenciarse varios meses después. “Cuando ocurrió ese aguacero dijimos que había que esperar, porque es un hongo que puede incubarse (en un periodo de) entre cinco y seis meses. No podíamos adelantar resultados, pero hoy tenemos un nuevo caso”, lamentó.
El dirigente cuestionó además que nunca se haya informado qué tratamiento recibieron las aguas que salieron del predio donde apareció el primer brote, ni cuál ha sido el seguimiento aplicado desde entonces.
El primer hallazgo deja un saldo negativo en la producción
El primer caso de Fusarium R4T en Ecuador fue detectado en septiembre de 2025 y confirmado un mes después en la finca La Carolina, ubicada en el sector El Quemado, cantón Santa Rosa.
Desde entonces se estableció una zona cuarentenada, se construyeron muros de contención alrededor del área afectada y se restringió el ingreso y salida de personas, vehículos y maquinaria.
Según la ABO, como consecuencia de las restricciones fitosanitarias, 340 hectáreas correspondientes a seis fincas colindantes dejaron de producir unas 15.300 cajas de banano por semana, lo que además provocó la pérdida de empleo para 200 trabajadores.
Desde que Ecuador confirmó el primer caso de Fusarium R4T, Agrocalidad dice haber desarrollado jornadas de capacitación, entregado kits de bioseguridad y haber hecho visitas técnicas en coordinación con el Ministerio de Agricultura, el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (Iniap) y la Prefectura de El Oro.
Antes de la confirmación del segundo caso, el director distrital de Agrocalidad, Jordan Aguirre, informó que también se mantienen monitoreos con drones, toma de muestras y vigilancia fitosanitaria alrededor de las zonas bajo cuarentena.
Sin embargo, productores consultados consideran que la asistencia no ha llegado con la misma intensidad a todas las zonas bananeras, especialmente a los pequeños agricultores.
Productores demandan mayor capacitación
El productor bananero Jorge Toapanta manifestó que las capacitaciones son necesarias, aunque insuficientes para enfrentar una enfermedad de estas características. “Las simples charlas se quedan cortas. La asesoría agrícola tiene que hacerse en el campo, con los agricultores. No se puede hacer agricultura sin agricultores”, recalcó.
A su criterio, el combate al Fusarium debe involucrar a todas las instituciones relacionadas con el sector agrícola y reforzarse con mayor inversión pública. Entre las medidas que plantea constan la limpieza permanente de drenajes, la creación de escuelas de campo, el fortalecimiento de laboratorios para producir microorganismos benéficos y el acceso a créditos con tasas preferenciales para pequeños y medianos productores.
Toapanta advirtió además que la llegada de un nuevo invierno representa uno de los principales riesgos, debido a que el agua facilita la dispersión del hongo.
Según la ABO, en El Oro existen entre 3.400 y 3.500 productores bananeros, la mayoría pequeños y medianos agricultores. Armando Ortiz, agricultor de Machala que tiene ocho hectáreas, explicó que muchos bananeros cumplen las medidas de bioseguridad con los recursos que tienen, pero requieren mayor acompañamiento técnico para reducir el riesgo de propagación.
“Hemos colocado cal a la entrada de nuestras fincas, es lo que la mayoría está haciendo. Ojalá no nos llegue la enfermedad, porque sería nuestro fin”, expresó.
"Necesitamos prepararnos"
El Fusarium R4T es considerada una de las enfermedades más peligrosas para las musáceas, porque invade el sistema vascular de la planta e impide el transporte de agua y nutrientes.
Además, puede propagarse mediante partículas de suelo adheridas al calzado, herramientas, maquinaria o agua contaminada, por lo que la prevención sigue siendo la principal herramienta para evitar su expansión.
Tanto la ABO como los productores consultados coinciden en que la emergencia fitosanitaria debe ir acompañada de financiamiento, asistencia técnica permanente, investigación y mayor transparencia sobre el comportamiento de la enfermedad.
“Todos queremos proteger la producción bananera porque de ella viven miles de familias. Pero también necesitamos conocer la realidad, para prepararnos”, dice Solano.