fenómeno climático
El Niño amenaza al agro: banano, cacao, arroz y otros productos que podrían verse afectados
Los pronósticos apuntan a que el fenómeno alcanzaría una intensidad muy fuerte, lo que elevaría el riesgo de anegamientos y deslizamientos en cultivos

Por su ubicación y topografía, Los Ríos es altamente vulnerable a las lluvias y a los estragos que podría provocar El Niño.
Lo que debes saber
- El Plan de Acción Nacional ante el Fenómeno de El Niño 2026-2027 identifica 606.584 hectáreas con alta exposición a movimientos en masa y 494.274 a inundaciones.
- Guayas concentra la mayor superficie agrícola expuesta a inundaciones, con 268.761 hectáreas, principalmente de arroz, caña de azúcar, banano y cacao.
- El impacto de El Niño no se limita a la producción: lluvias y daños en infraestructura pueden afectar la salida de exportaciones y el acceso de las comunidades rurales a servicios básicos.
El Niño podría alcanzar un nivel muy fuerte y elevar el riesgo de inundaciones, sequías y otros fenómenos extremos, en un escenario que amenaza a cultivos como arroz, banano y cacao y a otras actividades agropecuarias del país.
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Según el reporte de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), El Niño continuará fortaleciéndose en los próximos meses y podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026. El organismo también estima una probabilidad cercana al 100 % de que el evento se mantenga activo hasta febrero de 2027, con un alto grado de confianza debido a la consistencia entre las señales oceánicas, atmosféricas y los distintos sistemas de predicción.
Ese riesgo no se distribuye de la misma manera en el territorio. El Plan de Acción Nacional ante el evento El Niño, publicado en julio de 2026, identifica 606.584 hectáreas de cultivos con exposición alta ante movimientos en masa y 494.274 hectáreas ante inundaciones.
En la Costa, la amenaza principal está asociada a las inundaciones y recae sobre cultivos vinculados con la exportación y la agroindustria. En Guayas, por ejemplo, el plan identifica 268.761 hectáreas expuestas, principalmente de arroz, caña de azúcar industrial, banano y cacao.
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Los Ríos aparece después, con 121.289 hectáreas en nivel alto también ante anegamientos; le siguen El Oro, con 43.858, Manabí, con 32.006, y Esmeraldas, con 26.776 hectáreas.
En la Sierra, los movimientos en masa elevan el riesgo agrícola
El escenario cambia en la Sierra y las estribaciones (conjunto de colinas y montañas de menor altura que se desprenden de la cordillera de los Andes). Allí, los movimientos en masa pueden afectar sistemas ganaderos cuya base forrajera depende del pasto cultivado, además de cultivos como maíz, cacao, caña de azúcar y café.
Las provincias con mayor superficie agrícola expuesta a esta amenaza son: Bolívar, Cotopaxi, Chimborazo, Santo Domingo de los Tsáchilas, Loja, Azuay y El Oro. En conjunto, estas 7 provincias concentran un total de 481.179 hectáreas en riesgo.
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El Oro es, además, la única provincia que aparece en el plan con exposición agrícola alta y simultánea ante las inundaciones y movimientos de masa.
A esto se suma un riesgo menos visible: el déficit hídrico que puede presentarse en determinadas cuencas interandinas, australes y de transición durante un evento El Niño.
El déficit hídrico también presionará
En provincias como Loja, Azuay y Zamora Chinchipe —reconocidas por su producción cafetalera y cacaotera de exportación, así como por cultivos clave para la seguridad alimentaria como los tubérculos— pueden presentarse disminuciones de caudales y afectaciones a los sistemas de riego que sostienen estas actividades.
Mientras tanto, en sectores de Cotopaxi, Tungurahua y Chimborazo —donde el brócoli y las flores de exportación, junto con cultivos de consumo interno como la papa, el maíz, la quinua, entre otros constituyen los rubros más representativos— se prevén posibles periodos secos intraestacionales que podrían afectar el desarrollo de estas cadenas productivas.
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La infraestructura puede contener o amplificar el impacto en las exportaciones
El riesgo, sin embargo, no termina en la finca. Richard Salazar, director ejecutivo de la Asociación de Comercialización y Exportación de Banano (Acorbanec), señala que el sector bananero ha identificado alrededor de 2.797 fincas que podrían enfrentar riesgos por lluvias fuertes y persistentes, con una superficie cercana a 73.896 hectáreas en Guayas y Los Ríos.
Para Salazar, la preparación requiere acciones tanto de los productores como de las autoridades. En las fincas, menciona la limpieza de canales, el reforzamiento de muros y el mantenimiento de las condiciones fitosanitarias; fuera de ellas, advierte sobre la necesidad de mantener los sistemas de control de inundaciones y garantizar la circulación por las vías que conectan las zonas productivas con los mercados y puertos.
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El problema logístico adquiere especial importancia para los productos de exportación y más si son perecibles. Salazar advierte que una reducción de la producción puede comprometer contratos ya pactados con compradores internacionales y que, si un contenedor no llega al puerto en el momento previsto, también pueden perderse espacios contratados con las navieras.
Prevenir para proteger a las comunidades
Las condiciones de quienes viven y producen en el campo, donde las deficiencias de infraestructura y servicios básicos pueden agravar los efectos de un fenómeno climático, sostuvo Ángel Alberto López, presidente de la Asociación de Productores de Caña de Azúcar de Milagro.
Para López, la infraestructura vial es clave tanto para el desarrollo de las actividades productivas como para la conectividad de las comunidades. Los caminos secundarios, en particular, permiten el desplazamiento de quienes habitan en la ruralidad ecuatoriana. Por ello, advierte que una emergencia de mayor magnitud también limitaría el acceso de la población a servicios esenciales como educación, salud, electricidad y agua apta para consumo.
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