Crisis petrolera
Ormuz y Bab el-Mandeb, los dos ‘fusibles’ que pueden encender la economía mundial
La tensión en los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb aumenta la presión sobre el mercado de petróleo. Ecuador enfrentaría una exposición adicional

Un vehículo policial hutí patrulla una calle durante una campaña para movilizar a más combatientes.
Lo que debe saber
- Dos rutas críticas: Ormuz y Bab el-Mandeb concentran una creciente tensión militar y comercial.
- Petróleo al alza: el WTI cerró en 100,50 de dólares y acumuló un aumento semanal de 9,4 %.
- Ecuador vulnerable: el país importó 5.400 millones de dólares en combustibles y lubricantes entre enero y julio.
El sistema energético mundial enfrenta una nueva fuente de tensión: dos de sus principales rutas estratégicas se encuentran bajo presión al mismo tiempo. Ormuz y Bab el-Mandeb son considerados puntos críticos para el transporte de petróleo y otras materias primas, por lo que cualquier interrupción puede repercutir en los precios internacionales.
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Así lo analiza Nelson Baldeón, analista de energía, quien advierte que ambos estrechos se están convirtiendo en puntos de ruptura para el sistema energético mundial.
Arabia Saudita construyó el oleoducto Este-Oeste precisamente para reducir su dependencia del estrecho de Ormuz. Esta infraestructura tiene una capacidad cercana a 7 millones de barriles diarios, pero tras los recientes ataques esa ruta crítica quedó cerrada, según el análisis.
Al mismo tiempo, el avance de los rebeldes hutíes en Yemen incrementa la preocupación alrededor de Bab el-Mandeb, paso que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye una vía estratégica para el comercio entre Europa, Asia y Medio Oriente.
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Lisbeth Zumba
El petróleo vuelve a sentir la tensión
El mercado petrolero ya refleja parte de esta incertidumbre. El Brent se ubica alrededor de los 105 dólares por barril, mientras que algunos crudos de Medio Oriente se acercan a los 120 de dólares.
Pero el problema no se limita a cuánto petróleo existe. También están en juego las rutas seguras para transportarlo, los costos de los seguros marítimos, la capacidad logística y la disponibilidad de refinerías.
Estados Unidos ha incrementado el número de taladros activos hasta 591, con la expectativa de sostener una producción cercana a los 14 millones de barriles diarios. Sin embargo, aumentar la perforación no resuelve el problema inmediato.
Las refinerías estadounidenses trabajan cerca del 98 % de su capacidad, por lo que la preocupación se concentra también en la producción de combustibles. Ante este escenario, la Casa Blanca evalúa recurrir a la Ley de Producción para la Defensa para ampliar y modernizar las refinerías existentes.
Construir nuevas plantas tomaría años, mientras que la demanda de combustibles es inmediata.
Menos derivados y más presión sobre el diésel
A este escenario se suma la reducción del procesamiento y de las exportaciones de derivados de petróleo provocada por los ataques contra refinerías rusas.
El resultado es una menor disponibilidad de diésel justo cuando las restricciones en Medio Oriente agregan presión al mercado.
Una señal de esta tensión aparece en California, donde algunas estaciones han registrado precios del diésel de hasta 9,999 dólares por galón, equivalentes a aproximadamente 2,64 dólares por litro.
El impacto no queda limitado a quienes llenan el tanque. El diésel es un insumo transversal para el transporte de mercancías y pasajeros, la agricultura, la minería, la construcción y otras actividades productivas.
Cuando el diésel se encarece, el incremento puede recorrer toda la cadena: desde el transporte de materias primas hasta el costo final de los alimentos y otros bienes.
Ecuador está expuesto a los precios internacionales
Para Ecuador, el escenario tiene una importancia adicional debido a su dependencia de las importaciones de combustibles, opinó Baldeón.
Entre enero y julio de 2026, el país importó alrededor de 5.400 millones de dólares en combustibles y lubricantes, un aumento del 35,4 %, según los datos citados en el análisis de Baldeón.
Esto significa que cada incremento del precio internacional del petróleo y sus derivados puede elevar el costo de las importaciones y ejercer presión sobre la balanza comercial.
Además, los movimientos internacionales tienen incidencia en las cuentas fiscales cuando el Estado debe cubrir subsidios a los combustibles.
Por eso, un petróleo más caro no se queda en los mercados internacionales. Puede terminar reflejándose en los costos de transporte, producción y comercialización dentro del país.
Bab el-Mandeb se convierte en otro foco de tensión
La situación en Yemen agrega una nueva variable. Según información difundida por EFE, los rebeldes hutíes tomaron el control del distrito de Dhubab, en la costa suroccidental de Yemen y cerca del estrecho de Bab el-Mandeb, y avanzaban hacia la estratégica isla de Mayun, también conocida como Perim.
La posición de Mayun es especialmente relevante porque se encuentra en el centro del estrecho y permite controlar visualmente sus accesos hacia el mar Rojo, el golfo de Adén y el océano Índico.
Los hutíes también habían tomado la ciudad portuaria de Moca y avanzaron por distintos puntos de la costa occidental de Yemen.
Estos movimientos militares elevan la preocupación sobre una de las rutas marítimas más sensibles para el comercio internacional.
El Gobierno yemení reconocido internacionalmente y sus aliados acusan a los hutíes de amenazar la seguridad regional y el tráfico marítimo, mientras que los insurgentes sostienen que la navegación por el mar Rojo y Bab el-Mandeb es segura.
Ormuz también busca una salida
Mientras la tensión aumenta en Bab el-Mandeb, Irán anunció que el lunes 14 de septiembre prevé reunirse con Omán y otros países árabes del golfo Pérsico para analizar rutas marítimas provisionales y seguras para la navegación comercial a través del estrecho de Ormuz.
El objetivo es establecer un mecanismo que permita mantener el tránsito por esta vía estratégica, aunque el propio Gobierno iraní reconoce que un acuerdo regional no necesariamente significaría una seguridad completa y permanente.
Ormuz es fundamental para el comercio mundial de petróleo y gas. Cualquier interrupción prolongada puede generar un efecto inmediato sobre los precios y sobre los costos de transporte marítimo.
El WTI mantiene la alerta
En este escenario, el petróleo intermedio de Texas (WTI) cerró el viernes 11 de septiembre en 100,50 dólares por barril, con una caída diaria del 2,4 %, aunque acumuló una subida semanal del 9,4 %.
Un día antes había alcanzado los 102 de dólares, su nivel más alto en tres meses, impulsado por el temor a que la guerra entre Estados Unidos e Irán se prolongue más de lo previsto.
La producción estadounidense ofrece cierto margen de respuesta. Según la Administración de Información Energética, la producción alcanzó un récord de 13,9 millones de barriles diarios, mientras las reservas comerciales de crudo bajaron hasta 424,1 millones de barriles.
Pero la advertencia de fondo permanece: aumentar la extracción no resuelve de inmediato los problemas de transporte, refinación y distribución.
Para Baldeón, la crisis energética no empieza necesariamente cuando desaparece el petróleo, sino cuando fallan al mismo tiempo las rutas, la refinación y la capacidad de respuesta.
En ese escenario, Ormuz y Bab el-Mandeb se convierten en dos puntos de presión que pueden llevar el impacto de un conflicto geopolítico desde el mercado petrolero hasta los costos de producción y el bolsillo de los consumidores.