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Diario Expreso Ecuador

Mito del crudo caro: por qué Ecuador no gana como antes

Existe una errada percepción de que elevados precios de petróleo benefician enormemente al Ecuador por su condición de ser un país exportador neto de crudo

Si bien el precio del crudo ha subido significativamente, no ha llegado a niveles peligrosamente elevados como el registrado en 2022.

Si bien el precio del crudo ha subido significativamente, no ha llegado a niveles peligrosamente elevados como el registrado en 2022.Flickr / Petroecuador

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El conflicto bélico en medio oriente que inició el 28 de febrero lleva más de tres meses, y ha resultado en una disminución casi total del flujo de petróleo por el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% de la producción mundial. Si bien el precio del crudo ha subido significativamente, no ha llegado a niveles peligrosamente elevados como el registrado durante la invasión de Rusia a Ucrania en 2022 (precio WTI de $130 por barril). Esto gracias a que algunos países han aumentado parcialmente su producción (por ejemplo, Estados Unidos, Venezuela y Rusia) mientras otros países han importado menos y han consumido parcialmente sus reservas estratégicas de crudo (el mejor ejemplo, China).

Viendo la situación en casa, existe una errada percepción de que elevados precios de petróleo benefician enormemente al Ecuador por su condición de ser un país exportador neto de crudo, es decir, que exporta más crudo que lo que importa en derivados de petróleo. Esta percepción se da precisamente porque si bien mantiene esa condición de exportador neto de crudo, el margen es tan pequeño que los mejores precios del petróleo si ayudan las cuentas fiscales, pero no mucho a las cuentas externas.

Para poner las cifras en perspectiva, consideremos que en el año 2006 el Ecuador exportó aproximadamente 136,6 millones de barriles de crudo e importó 25,9 millones de barriles de derivados, para un ratio de crudo exportado/derivados importado equivalente a 5,3. Veinte años más tarde, durante el primer trimestre del 2026, ese ratio es de apenas 1,7. El deterioro se explica por la moderada caída en la producción de crudo (536.032 barriles por día en promedio en el 2006 a 461.756 en el primer trimestre del 2026), y especialmente por el crecimiento sostenido en la demanda de derivados causado por la limitada capacidad de refinación del país, y el crecimiento explosivo del parque automotor.

Las exportaciones petroleras crecieron

Si vemos el vaso medio vacío, la comparación realizada se vuelve más dramática si evitamos pensar en barriles de crudo y derivados, y nos enfocamos únicamente en dólares. Durante el primer trimestre de este año el país recibió $2.087 millones por sus exportaciones petroleras y pagó $1.717 millones por combustibles importados, para un ratio de apenas 1,2. Esto se explica porque el país exporta crudo a un precio por debajo del marcador de referencia (WTI), es decir con un descuento, mientras que debe pagar el costo de la refinación (un valor por encima del WTI). En el primer trimestre del año, esos precios promediaron $64,6 vs. $75,2 por barril. Todavía no tenemos cifras oficiales para los meses de abril y mayo, pero es importante mencionar que el precio del barril WTI de crudo promedió $98.8 en estos dos meses y seguramente los precios de los derivados superaron de manera importante dichos niveles.

Si vemos ahora el vaso medio lleno para el gobierno y medio vacío para los hogares ecuatorianos, el gobierno nacional desmontó parcialmente el esquema de subsidios a la venta interna de derivados de petróleo, lo que implica que los mayores precios internacionales ya no afectan la posición fiscal sino el bolsillo de las familias. Desde luego que esto duele a las familias, y mucho, pero el dolor sería aún mayor si una crisis internacional que afecta los precios del crudo termina por crear una crisis fiscal de importantes proporciones en el Ecuador. Recordemos que, en el 2013, cuando el precio del crudo promedió $95,6 por barril, el gobierno de turno pagó en subsidios a la venta de combustibles la enorme suma de $7,229 millones, aproximadamente el 7,5% del Producto Interno Bruto. En este año el impacto fiscal será sustancialmente menor.

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