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Diario Expreso Ecuador

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Liquidez: lo que deben esperar las empresas ante un inminente cambio de ciclo

Tras el período de alta liquidez que impulsó la reducción de tasas y la expansión del crédito desde 2025, señales advierten una posible desaceleración

Las cifras recientes apuntan a pensar que el ciclo de abundante liquidez empieza a revertirse.

Las cifras recientes apuntan a pensar que el ciclo de abundante liquidez empieza a revertirse.Imagen elaborada con IA

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El sistema financiero nacional y la economía en su conjunto han disfrutado desde el año 2025 un nivel de liquidez doméstica elevado gracias a un buen desempeño de las exportaciones no tradicionales, crecientes remesas internacionales, desembolsos de organismos multilaterales y colocaciones externas de deuda soberana.

Recordemos que a inicios del 2024 la situación era muy diferente. Entonces, la demora en los desembolsos de los organismos multilaterales y la necesidad de mantenerse al día con pagos al extranjero obligaron al gobierno a recaudar recursos y “secar” la economía. La iliquidez presionó las tasas de interés al alza, y puso en apuros a las instituciones financieras que vieron subir sus costos de fondeo de manera considerable conforme los clientes se movían de depósitos a la vista hacia depósitos a plazo, precisamente atraídos por las tasas de interés más altas.

Para el mundo corporativo que no ha aprovechado la oportunidad para reestructurar sus pasivos o conseguir créditos a largo plazo con tasas bajas, la ventana se puede estar cerrando.

Al mismo tiempo, los clientes tomadores de fondos enfrentaban tasas de interés más elevadas, y en algunos casos, especialmente para los corporativos locales, no conseguían recursos para capital de trabajo ni renovaciones totales de sus créditos que vencían.

En el año 2025 la situación mejoró, las tasas de interés empezaron a bajar y el crédito empezó a fluir, primero hacia el sector corporativo que aprovechó la condición de tasas bajas para reestructurar sus pasivos, y luego hacia el crédito de consumo avivado por una inesperada recuperación de la confianza. Inclusive el microcrédito y el crédito hipotecario ganaron un nuevo aliento y despertaron de un largo aletargamiento.

No obstante, cifras recientes apuntan a pensar que el ciclo de abundante liquidez empieza a revertirse, aunque afortunadamente no se espera llegar a los niveles dramáticos del 2024. Por el lado positivo, los flujos de remesas continúan en niveles elevados, y no se espera grandes cambios a pesar de las condiciones más difíciles que enfrentan los migrantes ecuatorianos en el exterior, especialmente en los Estados Unidos. Es importante recordar que en el año 2025 el monto total de remesas familiares que el Ecuador recibió alcanzó el récord histórico de $7,730 millones, con el 78% viniendo del mercado norteamericano, recursos que son inyectados en la economía.

Caída del superávit comercial alerta sobre un cambio de tendencia

Pero por el lado negativo, hay dos elementos que preocupan. El superávit comercial de bienes, la diferencia entre el valor de las exportaciones ecuatorianas y las importaciones del exterior se redujo en los primeros cuatro meses del 2026 a $1.498 millones, prácticamente la mitad que en los primeros cuatro meses del año anterior. La otra preocupación viene del endeudamiento externo neto, es decir, cuánto recibe el Ecuador en nuevos créditos desde el extranjero menos cuanto pagó por amortizaciones al exterior. 

Si bien el sector público muestra un resultado similar en el primer trimestre de este año frente al mismo período en 2025, el sector privado está reduciendo su nivel de endeudamiento con el exterior de manera muy agresiva. Durante el periodo abril 2025 a marzo 2026, el sector privado pagó al exterior aproximadamente $7.600 millones más de lo que recibió en nuevos desembolsos. Para poner las cifras en perspectiva, y entender la causa de preocupación, en enero 2024 esta cifra alcanzaba los $12.600 millones. Esto en parte se explica por las mejores condiciones financieras que ofrece el sistema financiero local frente al costo de fondeo en el exterior, incluso a pesar de la reducción de riesgo país que debería abaratar los costos de financiamiento externo (efecto nulo dada la subida general de tasas de interés en mercados desarrollados).

De mantenerse esta tendencia, con menores superávits comerciales y menor nivel de endeudamiento externo neto, el Ecuador puede enfrentar una caída en los niveles de liquidez interna, con la consiguiente subida de tasas de interés. Para el mundo corporativo que no ha aprovechado la oportunidad para reestructurar sus pasivos o conseguir créditos a largo plazo con tasas bajas, la ventana se puede estar cerrando.

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