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Diario Expreso Ecuador

Productividad

La genética mejorada ‘echa raíces’ en el agro ecuatoriano

Entre las variedades desarrolladas destaca la papa INIAP-CAÑARI, que ya mejora la producción. Persisten limitaciones de presupuesto y asistencia para adopción

Agricultores ya cosechan la variedad de papa INIAP-Cañari en Azuay, Cañar y Loja.

Agricultores ya cosechan la variedad de papa INIAP-Cañari en Azuay, Cañar y Loja.INIAP / CORTESÍA

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Lo que debes saber

  • El INIAP relanza etapa de difusión, para que más agricultores adopten la variedades agrícolas desarrolladas tras años de investigación y pruebas.
  • La papa INIAP-CAÑARI nace de un clon cruzado en 2007 y probado en campo desde 2013-2014 en las provincias de Cañar, Azuay y Loja.
  • Un solo ingeniero agrónomo cubre el Programa de Raíces y Tubérculos en las tres provincias. Lo que limita el acompañamiento técnico en fincas.

Desde hace más de una década, varios agricultores de Cañar, Azuay y Loja participaron en las pruebas de una nueva variedad de papa desarrollada mediante investigación y mejoramiento genético. Algunos productores ni siquiera conocen al ingeniero agrónomo que contribuyó a liberarla. “No he tenido todavía contacto y me asombra después cuando me indican que ya han sembrado INIAP-Cañari, han cosechado y están sembrando más”, cuenta Rafael Muñoz, responsable del Programa de Raíces y Tubérculos del Austro del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIAP).

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La variedad, oficializada en 2024, volvió a los titulares la semana pasada junto con dos clones de cacao y una variedad de trigo. Para el instituto no es un estreno, sino un impulso a una tecnología que ya circula entre los productores.

El director ejecutivo del INIAP, Raúl Jaramillo, explicó a EXPRESO el criterio aplicado: “si conseguimos materiales que tengan buena calidad, un nivel de rendimiento alto, pero que además sean precoces, le estamos dando al productor y a las cadenas productivas alternativas que ayudan económicamente al productor”. 

Esa lógica empuja al cacao EETP-804 “Sabor Esmeralda”, cuya planta injertada se vende en $1, valor fijado acorde al costo de producción y que, según Jaramillo, es “sumamente razonable” frente a la calidad del material.

En el campo, la diferencia se mide en sacos y en dólares. Ramiro Angamarca, agricultor de la parroquia Ingapirca, en Cañar, sembró I-Cañari por primera vez en 2022 con apenas medio quintal de semilla ofrecido por el INIAP. Actualmente la compara con la Superchola, la papa que domina el mercado local: “en la hectárea de la Superchola coseché 270 sacos y en la I-Cañari coseché 450 sacos. Prácticamente duplicó.”

Ramiro Angamarca (sentado, derecha), agricultor de Ingapirca, durante una de las jornadas de capacitación de INIAP.

Ramiro Angamarca (sentado, derecha), agricultor de Ingapirca, durante una de las jornadas de capacitación de INIAP.INIAP / CORTESÍA

Asimismo, Angamarca explica que la nueva variedad también resulta favorable desde el punto de vista económico: “en la Superchola he gastado $4000 para sembrar y en la I-Cañari he gastado hasta $3300 son $700 menos. Es bastante ahorro para nosotros”.

Aquello se debe en parte a que la I-Cañari es moderadamente resistente al tizón tardío o a la “lancha”, la enfermedad que más golpea a la papa en el sur. “Si antes hacían cuatro o cinco controles para lancha, en esta variedad disminuyen los controles fitosanitarios”, detalla Muñoz. Además, su ciclo de hasta 160 días, frente a los seis meses de otras variedades, reduce la fumigación.

En el mercado, el saco de I-Cañari todavía se vende por debajo del de la Superchola: $45 frente a $50, pero la demanda ya cambió: “En Cañar hay demasiada Superchola en los mercados, Ya no la quieren; la gente busca otro tipo de papa”, relata el agricultor, que atribuye el giro también al sabor y dulzor.

A la izquierda, papa superchola; a la derecha, papa INIAP-Cañari.

A la izquierda, papa superchola; a la derecha, papa INIAP-Cañari.INIAP / CORTESÍA

Las capacitaciones son colectivas

Los agricultores no firman un pedido de semilla sin haber pasado antes por una parcela demostrativa. Es el modelo con el que el INIAP compensa el déficit de personal para brindar asistencia técnica en cada finca. “No tenemos el personal ni los recursos para llegar a cada uno de los productores que llegan a comprar nuestras semillas”, admite Jaramillo, quien pone en perspectiva la magnitud del reto: “solo en cacao hay 600 mil hectáreas; en el Ecuador no tenemos la capacidad para cubrir una superficie de ese estilo”.

Como alternativa, el instituto organiza capacitaciones virtuales y "escuelas de campo" con un pensum completo y un diploma para los productores acreditados. También se apoya en alianzas con el Ministerio de Agricultura, la empresa privada y los gobiernos locales.

En el Austro, ese modelo colectivo es la única opción. Muñoz es el único responsable del Programa de Raíces y Tubérculo en esa zona y se apoya en dos técnicos del equipo de transferencia de tecnología para asesorar a los productores de las 3 provincias. Angamarca, que hoy también asesora por teléfono a otros productores que le compran semilla, coincide desde su experiencia: “estimo por lo menos faltan unas cinco personas para que puedan ayudarle al ingeniero Rafael. Él solo no avanza”.

Agricultoras trabajan la tierra en una parcela de papa cañari, la variedad con la que el INIAP busca cubrir hasta el 25% del área sembrada en la región en los próximos cinco años.

Agricultoras trabajan la tierra en una parcela de papa cañari, la variedad con la que el INIAP busca cubrir hasta el 25% del área sembrada en la región en los próximos cinco años.INIAP / CORTESÍA

Proyecciones

Muñoz no quiere apurar el proceso. Hoy la Cañari ocupa entre el 1% y el 10% del área sembrada en las tres provincias, según sus estimaciones. La meta, dice, es gradual: “tenemos una proyección de hasta 5 años para tener por lo menos el 25% de la área con I-Cañari”. Esa proyección, advierte, “va a depender mucho también del presupuesto que tengamos para poder avanzar a esas metas” y del abastecimiento constante de semilla certificada.

Del mismo modo el consumidor jugará un rol clave para el cumplimiento de la meta, ya que Angamarca considera que falta empuje institucional para comercializar la variedad fuera de la zona austral: “sería bueno hacer promoción en los restaurantes, más que todo a los que venden papa frita”.

A ese horizonte se suma la punta morada, la enfermedad agrícola que ya obliga a repensar el manejo de estas variedades en el sur.

La INIAP-CAÑARI ofrece resiliencia

La variedad no fue diseñada con capacidad inmune a la punta morada, no obstante puede ayudar a esquivar la enfermedad agrícola.

“La variedad en relación a la comercial es más precoz, eso quiere decir que el agricultor va a ahorrar tal vez uno o dos controles fitosanitarios al final del cultivo”, explica Muñoz, técnico del INIAP. Su ciclo corto, de hasta 160 días, reduce el tiempo de exposición al insecto transmisor.

La punta morada es una preocupación fitosanitaria en el sur andino. Este desorden, provocado por microorganismos, se transmite a través del psílido de la papa (Bactericera cockerelli). Sin embargo, la búsqueda de resistencia a esta enfermedad no se desarrolla en las provincias australes.

Según Muñoz, la Estación Experimental Santa Catalina, en Quito, investiga colectas de papas nativas y silvestres “para determinar si hay un gen o alguna característica específica para poder contrarrestar el efecto del complejo de la punta morada”.

En el Austro, dice, el trabajo se concentra en otra cosa: “tratar de cuadrar un manejo para que haya menos impacto por el uso indiscriminado de agroquímicos acá en la zona”, antes que duplicar ese trabajo genético.

¿Cómo acceder a las nuevas variedades?

Plantación de cacao EETP-804

Plantación de cacao EETP-804 "Sabor Esmeralda", una de las variedades que el INIAP presenta junto con la papa cañari y el trigo yurak.INIAP / CORTESÍA

Jaramillo explica que el despacho de semillas o plantas injertadas por parte de la propia institución es mediante reservas anticipadas: “las puertas de nuestras estaciones experimentales, nuestros canales de contacto, están siempre a las órdenes para recibir pedidos en cualquier momento”, aunque advierte que “hay que respetar los ciclos de producción de la semilla, los tiempos de siembra”. 

Costos

El quintal de semilla campesina de papa INIAP-CAÑARI se comercializa entre $25 y $30, la planta de cacao “Sabor Esmeralda” a $1 y el trigo Yurak, entre $0,80-$0,88.

Los productores que ya conocen el sistema “firman contratos o nos hacen solicitudes con meses de anticipación”; en cacao, ese plazo puede llegar a los ocho meses.

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