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Diario Expreso Ecuador

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Falta de energía confiable golpea a las industrias en Ecuador: ¿cómo afecta a la economía?

El sector industrial enfrenta racionamientos eléctricos desde 2023. La AIE advierte que la falta de energía segura afecta a la economía y la competitividad

La falta de un suministro eléctrico estable eleva los costos de producción y condiciona las inversiones de las empresas en Ecuador (foto referencial).

La falta de un suministro eléctrico estable eleva los costos de producción y condiciona las inversiones de las empresas en Ecuador (foto referencial).CUENTA DE X / EEQ

Mayra Pacheco Pazmiño
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Lo que debes saber

  • La industria consumió 6.968,24 GWh en el primer semestre de 2026, equivalentes al 24,52 % de la energía eléctrica facturada en Ecuador.
  • La falta de un suministro eléctrico estable eleva los costos de producción y condiciona nuevas inversiones, según representantes empresariales.
  • Las restricciones eléctricas y un eventual aumento de las tarifas industriales pueden repercutir en la competitividad y el crecimiento económico, advierte Walter Spurrier, director de Análisis Semanal.

Disponer de energía eléctrica estable para producir es una nueva variable que deben considerar cada vez más las industrias en Ecuador. La crisis que atraviesa el sector eléctrico desde 2023 -por la falta de nuevos proyectos de generación- ha provocado interrupciones en el suministro de este servicio público durante cuatro años consecutivos.

En 2023 y 2024, las industrias enfrentaron apagones generalizados; en 2025, algunas tuvieron que recurrir a su propia generación ante emergencias del sistema eléctrico y, además, en junio el Gobierno estableció un plazo de 18 meses para que los grandes consumidores (AV1 y AV2) implementen sistemas de autogeneración.

En 2026, las dificultades con el suministro eléctrico continuaron. Las restricciones volvieron, primero, con pedidos para que ciertas empresas se desconectaran temporalmente de la red y encendieran sus generadores de emergencia; y, desde las últimas semanas de septiembre de 2026, con la desconexión temporal, un día a la semana, de los grandes consumidores de electricidad (alto y mediano voltaje).

Esta última medida se tomó ante el descenso sostenido de la cota del embalse Mazar, que es clave para el sector eléctrico ecuatoriano porque alimenta al complejo Paute Integral, que puede cubrir hasta un 40 % de la demanda nacional.

Hasta las 12:00 de este 29 de septiembre de 2026, por ejemplo, la cota estaba a 2.133 metros sobre el nivel del mar (mnsm). Es decir, bajó ya 20,03 metros desde la última vez que estuvo al máximo (2.153,32) a finales de julio de 2026, según datos de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) Sur.

Juan Carlos Blum, ministro de Ambiente y Energía, informó el 25 de septiembre en Teleamazonas que esta medida permitió “ahorrar” en la primera semana entre 135 y alrededor 200 megavatios (MW).

“Podemos ahorrar hasta “3.100 megavatios hora (MWh)”, dijo el funcionario y refirió que esta cifra representa una reducción del 5 % de la demanda nacional. Pero, ¿qué efecto tiene este “ahorro” en el sector productivo de Ecuador?

La energía inestable eleva los costos de producción

Guayaquil y Durán concentran alrededor del 90 % de los consumidores de alto voltaje, según el Ministerio de Ambiente y Energía.

Guayaquil y Durán concentran alrededor del 90 % de los consumidores de alto voltaje, según el Ministerio de Ambiente y Energía.ARCHIVO / EXPRESO

En su informe Perspectivas de las tecnologías energéticas 2026 (Energy Technology Perspectives 2026), la Agencia Internacional de Energía (AIE) sostiene que “las políticas estables y los sistemas energéticos seguros sustentan la competitividad”, porque permiten a las empresas invertir en nuevas tecnologías y plantas de producción.

En Ecuador el sector industrial es el segundo segmento que más demanda electricidad. En el primer semestre de 2026 consumió 6.968,24 gigavatios hora (GWh), equivalentes al 24,52 % de toda la energía eléctrica facturada en Ecuador, según estadísticas de la Agencia de Regulación y Control de Electricidad (Arconel).

Por ello, no tener un suministro de energía eléctrica estable altera la producción en el sector privado, que apunta a ser lo más eficiente, reconoce Patricio Alarcón, expresidente de la Cámara de Comercio de Quito (CCQ). 

“Al no tener energía constante, se deben apagar las máquinas y prender los generadores, cuya operación cuesta más”. Esto aumenta los costos producción y afecta aún más a la competitividad en las industrias, comercios y, en sí, en todo el sector productivo, añade Alarcón.

La falta de electricidad confiable también frena inversiones

La falta de este suministro estable limita también el desarrollo de nuevas inversiones. En el sector minero, por ejemplo, la fase II de Mirador -que duplicará la producción de cobre- aún no entra en operación, pese a que su construcción concluyó a finales de 2025.

Para poner en marcha esta ampliación, la firma china Ecuacorriente -que opera Mirador- debe contar con al menos 180 megavatios (MW). Es decir, más del doble de su requerimiento actual, que bordea los 83 MW. Por ello, el Gobierno no ha autorizado todavía su puesta en marcha.

Andrés Robalino, director ejecutivo del Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE), admite que la incertidumbre sobre el suministro eléctrico también condiciona las decisiones de inversión de las empresas porque parte de los recursos que podrían destinarse a crecer termina utilizándose para resolver problemas inmediatos.

“Las empresas invierten muy poco de lo que podrían invertir porque mucho de lo que invierten va dirigido hacia resolver problemas en el día a día, no a proyectarse”, señala.

Esta menor capacidad para invertir termina repercutiendo en otras áreas de la economía. Según Robalino, menos inversión significa menos posibilidades de aumentar la producción, contratar trabajadores y generar tributos. “Mientras menos capacidad de invertir, menos aumento de producción, menos contratación, menos pago de impuestos”, enfatiza.

Industrias enfrentarían una tarifa eléctrica más alta

Para el ministro Blum, la situación, que atraviesan actualmente las industrias, es la “crónica de una muerte anunciada” porque los grandes consumidores AV1 y AV2 tienen hasta el 15 diciembre de 2026 para contar con sus propios sistemas de autogeneración, como establece el Decreto Ejecutivo 32.

Pero debido a que “muchos de ellos” no alcanzaron, el Gobierno decidió ofrecer la alternativa de permanecer conectados al sistema nacional, a cambio de asumir los costos reales de las tarifas de energía, que se espera que se oficialicen este 1 de octubre de 2026.

Así, se prevé que el kilovatio hora (kWh) para el sector industrial pasaría de 12 centavos a alrededor de 30 o 31 centavos. Una tarifa menor a lo que les cuesta a los industriales (entre 38 y 44 centavos), dice Blum.

De ratificarse estos costos (30 o 31 centavos por cada kWh), la tarifa del sector industrial en Ecuador pasaría de ser una de las más bajas de América Latina a la más elevada, subraya Walter Spurrier, director de Análisis Semanal.

El impacto puede llegar al crecimiento económico

Este panorama puede golpear aún más la competitividad y también el crecimiento económico, advierte Spurrier. 

El Banco Central del Ecuador (BCE) prevé que la economía crezca 2,7 % en 2026, una meta que, a su criterio, se podría ver afectada por las restricciones eléctricas y los efectos del fenómeno de El Niño. “El aporte de las industrias al Producto Interno Bruto representa el 13 %, sin contar la refinación de petróleo”, advierte.

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