Erosión de río Coca
Erosión del río Coca deja hasta 5.500 millones de dólares en pérdidas
Expertos advierten que, si no se toman medidas efectivas, la principal hidroeléctrica del país podría quedar comprometida en menos de cinco años

Uno de los problemas que ha generado la erosión del río Coca.
Lo que debe saber
- La erosión ha causado daños en oleoductos, poliductos, carreteras, puentes y zonas pobladas, además de interrupciones petroleras y eléctricas, con pérdidas acumuladas de hasta $5.500 millones.
- El frente erosivo ha avanzado más de 15 kilómetros desde el colapso de la cascada San Rafael y se ubica a solo 3,6 kilómetros de la captación de la hidroeléctrica que genera cerca del 25 % de la electricidad del país.
- Especialistas alertan sobre el riesgo de inundación y paralización de la central por la acumulación de sedimentos y cuestionan la efectividad de las obras ejecutadas.
La erosión regresiva del río Coca, que ocurre en la provincia del Napo, a cientos de kilómetros de distancia de Quito, Guayaquil o Cuenca, ha afectado en más de seis años la infraestructura que es clave para todos los ecuatorianos. La rotura de oleoductos, poliductos, tramos de vía Lago Agrio-Quito, puentes y más representan pérdidas estimadas que ya alcanzan un rango de entre $4.700 y $5.500 millones hasta mayo de 2026.
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Así, lo refiere el artículo del 28 de mayo de 2026 sobre este fenómeno elaborado por los geólogos Alfredo Carrasco y Bernardo Beate, que estudian el avance de la erosión regresiva del río Coca.
Esta cifra abarca el lucro cesante por la paralización de exportaciones petroleras, en abril de 2020, diciembre de 2021 y julio de 2025; la suspensión de la generación eléctrica, por la presencia de sedimentos; los daños en los oleoductos y poliductos, que demandaron de la construcción de más de una decena de variantes; afectaciones en la vía E45 Lago Agrio-Quito; la caída de puentes; la pérdida de ciertas zonas pobladas; la mitigación de daños causados por contaminación ambiental; y hasta obras para frenar el avance de este evento, refiere Carrasco, quien fue también subsecretario de Ambiente.
Los daños mencionados ocurrieron tras el colapso de la cascada San Rafael en febrero de 2020, que desde entonces avanza en dirección a las obras de captación de la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, que es la más grande de Ecuador. Con sus 1.500 megavatios (MW) de potencia instalada cubren alrededor del 25% de la demanda de energía eléctrica nacional, que se ubica en promedio en 4.200 MW.
¿Qué dice el último reporte?
El último reporte de monitoreo de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) del 18 de junio de 2026 evidencia que este fenómeno ha recorrido ya más de 15 km desde el punto cero, que era la cascada San Rafael. Actualmente, el frente de erosión se sitúa a tan solo 3,6 kilómetros de las obras de captación (ver gráfico).
Pero, ¿cuál es el riesgo para la principal central hidroeléctrica de Ecuador?
Este fenómeno, explica Carrasco, a medida que avanza destruye las márgenes del río Coca y profundiza el lecho (base) de este afluente provocando el movimiento de residuos (arena, ramas, rocas y más). Por esta razón, preocupa que las instalaciones de esta hidroeléctrica desaparezcan y aumenten también las perdidas para el país.
La construcción de esta hidroeléctrica demandó una inversión de alrededor de $2.500 millones. Pero, además, existe otro problema derivado de la erosión que amenaza la operación de esta planta: el arrastre de sedimentos.
Carrasco y Beate estiman que en más de seis años la erosión ha movilizado alrededor de 500 millones de toneladas de sedimento. Para dimensionar esta cifra, toda esta cantidad de material permitiría llenar más de 1,500 veces el Estadio Olímpico Atahualpa, ubicado en Quito, desde la cancha hasta el borde de sus graderíos.
Sin embargo, esta cifra varía a medida que avanza la erosión amenazando la operación de esta central. La razón es que la acumulación masiva de sedimentos ha elevado el lecho del río frente al túnel de descarga (por donde regresa al río el agua turbinada), poniendo en peligro la operatividad de la casa de máquinas, precisa Ricardo Buitrón, consultor en proyectos hidroeléctricos.
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¿Hay riesgo de inundación?
Buitrón explica que al tener el cauce al mismo nivel de la salida de las aguas turbinadas "el riesgo de que ingrese agua a la casa de máquinas es extremadamente alto. Esto provocaría una inundación y la paralización de la generación eléctrica", subraya con preocupación, señalando que una falla de esta magnitud dejaría al Sistema Nacional Interconectado en una situación crítica.
Esta vulnerabilidad, según el especialista, se agrava por el fracaso de las obras de contención superficiales, como el dique permeable de $19 millones que fue destruido parcialmente tras una crecida “extraordinaria”, según la Celec, registrada el pasado 21 de mayo.
Así, después de seis años de este proceso y ante la ineficacia de las intervenciones actuales, Buitrón advierte la urgencia de conformar un grupo consultivo internacional de alto nivel, similar al que operaba durante la construcción de las grandes obras en el antiguo Inecel, para no seguir cometiendo “errores” en la implementación de obras de protección.
Juan Carlos Blum, ministro de Ambiente y Energía, reconoció el 12 de junio pasado en radio Centro que la central Coca Codo Sinclair está construida en una zona de “altísimo riesgo” y afirmó que está recibiendo “toda la atención” incluso informó que se conformará una comisión de los ministros involucrados en el tema para acelerar los procesos de contratación de obras de protección. “No podemos seguir a la velocidad del Estado, porque el cuco nos va a comer”, enfatizó.
Para Jorge Sevilla, exvicepresidente de la Asociación Internacional de Ingeniería Geológica, la conformación de esta comisión es positiva. Sin embargo, en su criterio, “si continúa con los mismos funcionarios, que en seis años no han hecho nada, no habrá cambios”.
En este sentido, Sevilla hizo un llamado al ministro Blum para conformar una comisión de alto nivel, integrada por especialistas ecuatorianos y extranjeros para estudiar el fenómeno y plantear alternativas. “Sugeriría que el ministro Blum piense un poco más en el país, está en sus manos, porque el 25 % de la generación eléctrica corre el riesgo de desaparecer en el corto, en menos de cinco años, si no se toman acciones”, menciona.
Este período coincide con la alerta emitida por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos (Usace, por sus siglas en inglés) -que asesora a la Celec- en febrero de 2024. Entonces, el organismo estimó que el frente de erosión podría alcanzar la captación de Coca Codo Sinclair en un plazo de hasta cinco años. De ese periodo, ya han transcurrido dos años.