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Diario Expreso Ecuador

Fenómeno de el niño

En Ecuador, el sector ganadero pide previsión para afrontar los efectos de El Niño

Gremios de la Costa y la Sierra advierten que sin reservas estratégicas de alimento, el evento climático podría dejar pérdidas irreversibles

Las zonas ganaderas de la cuenca baja del Guayas se preparan para un escenario de inundaciones asociado a El Niño.

Las zonas ganaderas de la cuenca baja del Guayas se preparan para un escenario de inundaciones asociado a El Niño.Miguel Canales / Expreso

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Lo que debes saber

  • Mientras los ganaderos del litoral se preparan para las inundaciones y el traslado de animales a zonas altas, en provincias de la Sierra preocupa el déficit hídrico.
  • Las enfermedades pecuarias, el deterioro de los potreros y la pérdida de productividad pueden prolongar el impacto de El Niño durante varios años.
  • Los gremios llaman a almacenar forraje para mantener la alimentación de las reses y sostener la producción durante los meses más críticos.

El fenómeno de El Niño ya está confirmado y, aunque su intensidad exacta se conocerá hacia septiembre, algunas zonas ganaderas de Ecuador ya están en alerta. Los ganaderos de cantones ubicados en la cuenca baja del Guayas históricamente son vulnerables a inundaciones. Mientras que en algunas provincias de la sierra se espera sequía.

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Freddy Hernández, investigador oceanográfico del Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada (INOCAR), descarta que El Niño vaya a ser débil: “está en los tres rangos, entre moderado y muy fuerte”. Además, explico que se aproxima la declaratoria oficial del fenómeno. Por ello, los Comités de Operaciones de Emergencia (COE) se activaron y se solicitó a los Gobiernos Autónomos Descentralizados presentar planes de acción.

En las zonas ganaderas, la experiencia de anteriores eventos de El Niño y de inviernos intensos hace que los productores ya anticipen los desafíos que se avecinan. Luis García, presidente de la Asociación de Ganaderos de Salitre y exdirector zonal de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, resume en dos grandes frentes los riesgos que enfrenta el sector cuando las lluvias son intensas: los externos a la finca —vías anegadas, puentes caídos, logística interrumpida— y los internos, que resultan más complejos.

En Salitre, las vacas en etapa de lactancia y sus crías serán trasladadas a zonas altas como medida preventiva ante las inundaciones que provocaría El Niño

En Salitre, las vacas en etapa de lactancia y sus crías serán trasladadas a zonas altas como medida preventiva ante las inundaciones que provocaría El NiñoMiguel Canales / Expreso

Según García, los problemas centrales dentro de las fincas son “la alimentación (forraje) escasa, la infraestructura deficiente para que el animal pueda sobrevivir al estar mucho tiempo en agua, y el estrés térmico por las altas temperaturas y humedad”.

El líder gremial estima que, cuando las lluvias superan la máxima histórica de 1.500 milímetros en Salitre, “las pérdidas por productor van de 1 hasta 15 animales por propietario”. A ello se suma la acumulación de lodo en corrales, que provoca enfermedades como la estomatitis vesicular y la coccidiosis, ambas registradas durante el Niño de 1997-1998.

¿El problema de fondo?

Detrás de las inundaciones en cantones como Salitre y de las pérdidas que estas provocan hay decisiones que han afectado el drenaje natural del agua. García atribuye aquello a obras realizadas sin criterios agronómicos y con diseños basados en promedios de precipitación, en lugar de máximas históricas y proyecciones climáticas.

Medidas

Una estrategia adoptada por el sector ganadero es el traslado preventivo de animales a zonas altas. García explica que aproximadamente el 50% del ganado se moviliza; sin embargo, el alquiler por animal en zonas de refugio oscila entre $10 y $20, el transporte cuesta entre $100 y $120 por viaje, trasladando entre 8 y 12 cabezas.

Para quienes no tienen terrenos elevados, Alessio Tabacchi, presidente de la Asociación de Ganaderos del Litoral y Galápagos, plantea otra salida para eliminar el riesgo: “la decisión más inteligente es vender y aprovechar que el precio está bueno, esperar a que pase el fenómeno y volver a comprar”.

No obstante, Luis López, presidente de la Federación Nacional de Productores de Leche del Ecuador, considera que la venta de ganado no es una opción para todos, “si se venden las vacas, no hay sustento familiar”, señala.

También apunta la necesidad de fortalecer las reservas forrajeras. Advierte que actualmente se está quemando la panca de maíz y arroz —los tallos, hojas y restos vegetales que quedan tras la cosecha—, cuando ese material “deberíamos estar ahorita picando para almacenar y dar de comer al ganado en verano”.

Gremios ganaderos insisten en promover el almacenamiento de forraje para garantizar la alimentación de las reses.

Gremios ganaderos insisten en promover el almacenamiento de forraje para garantizar la alimentación de las reses.Miguel Canales / Expreso

Rodrigo Gómez, presidente de la Cámara de Agricultura de la Primera Zona, explicó que algunas organizaciones han avanzado por cuenta propia en la preparación de silos y fardos de henolaje para conservar forraje, pero advirtió que "son pocos al momento" y que, con el periodo seco iniciado en mayo, "hacer nuevas siembras o reservar pasturas es más complejo". Por ello, enfatizó que la coordinación entre ganaderos y autoridades "siempre es importante, sin embargo los procesos deben haberse iniciado tiempo atrás".

Desafíos de la ganadería andina

En la Sierra, el escenario es distinto, pero igualmente crítico. Para las zonas lecheras de Pichincha, Cotopaxi, Chimborazo, Bolívar, Cañar, entre otras, El Niño significa sequía.

López explica que la ausencia de lluvias reduce el alimento disponible y el agua de calidad para el ganado y obliga a buscar alternativas como reservorios en quebradas, cuyo costo mínimo ronda los $2.000, una cifra que el pequeño productor lechero —que “gana centavos”— no puede asumir solo.

Abastecimiento

La falta de una reserva estratégica nacional es otro punto álgido. López denuncia “hace casi tres años no tenemos la reserva estratégica de alimentos para emergencias”, haciendo referencia a stocks de arroz, maíz y leche en polvo. 

Esta ausencia, agrega, abre la puerta a importaciones de menor calidad que perjudican al productor nacional. Y a su juicio es una medida que el Estado no puede prolongar. 

En el caso del sector lechero "la leche en polvo ya debería tener un cupo asignado y los trámites realizados con las empresas procesadoras. También debería haberse convocado a los actores del sector para identificar las mejores zonas de producción y conformar una reserva estratégica".

El exceso de agua y lodo favorece la aparición de enfermedades como la estomatitis vesicular y la coccidiosis que afectan al ganado.

El exceso de agua y lodo favorece la aparición de enfermedades como la estomatitis vesicular y la coccidiosis que afectan al ganado.Miguel Canales / Expreso

Gestión gubernamental

Los Gobiernos Autónomos Descentralizados tienen hasta el 23 de junio para presentar a la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos sus planes de acción ante El Niño. Mientras tanto, la Prefectura del Guayas se adelantó y mantiene labores preventivas en 18 cantones, con trabajos enfocados en desazolve, limpieza de cauces y rehabilitación de albarradas, respaldados por $8 millones para prevención.

Sobre la propuesta del Ministerio de Agricultura de rutas para evacuación del ganado—mencionada públicamente por el ministro Juan Carlos Vega— "todavía no nos ha llegado la información", comentó García. 

Tabacchi, en cambio, mantiene una postura más optimista y asegura que el ministro Vega "ha demostrado gran apertura hacia el gremio", aunque reconoce que el tema puntual del traslado de ganado "no lo ha tratado de una manera técnica propiamente con nosotros".

EXPRESO reiteró el pedido de información realizado el 18 de mayo, del cual aún se espera respuesta, para conocer las acciones del Ministerio frente a la alerta por el evento climático. También se solicitó información y vocería para conocer las medidas previstas para el sector ganadero.

El costo de no actuar a tiempo proyecta una deuda hacia el periodo posemergencia. García advierte que la recuperación de potreros tras un Niño puede costar entre $700 y $1.000 por hectárea, y que el retorno a la actividad ganadera tarda de tres a cinco años. Por ello, apunta a la estrategia de créditos blandos y la condonación de deudas como mecanismo de reactivación.

Finalmente Tabacchi recuerda que el sector ganadero ya demostró su capacidad de aguante en condiciones extremas: “gracias al esfuerzo de los productores durante la pandemia no faltó la comida”. Para el dirigente, ante un fenómeno anunciado con meses de anticipación, “los responsables de prevenir y de mitigar los estragos son las autoridades y sobre todo las locales”.

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