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Desabastecimiento de diésel prémium en Guayaquil: qué industrias están en riesgo

Los retrasos en la descarga de combustibles importados, provocados por el oleaje y las dificultades logísticas, reavivan la preocupación

Camiones cargan diésel premium para trabajar, en una gasolinera de Guayaquil.

Camiones cargan diésel premium para trabajar, en una gasolinera de Guayaquil.Archivo/ Expreso

Lina Zambrano
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Lo que debe saber

  • No hay desabastecimiento confirmado. Los distribuidores atribuyen los retrasos a dificultades para descargar combustibles importados por el oleaje, aunque reconocen restricciones en los cupos.
  • Guayaquil concentra actividades vulnerables. La industria camaronera, el transporte pesado, las operaciones portuarias, la manufactura y la construcción podrían afrontar mayores costos si las restricciones se prolongan.
  • Ecuador necesita anticiparse. La dependencia de las importaciones y las limitaciones de refinación refuerzan la necesidad de diversificar proveedores, planificar el suministro e invertir en seguridad energética.

La posibilidad de una interrupción en el suministro de diésel premium pone sobre la mesa un riesgo para la actividad productiva de Ecuador. Aunque el sector de la distribución asegura que no existe desabastecimiento, el país necesita prepararse para enfrentar eventuales contingencias internacionales, climáticas o logísticas que dificulten la llegada de combustibles.

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En Guayaquil, donde se concentra una importante actividad industrial, portuaria y exportadora, una interrupción prolongada podría afectar a varios sectores de la economía. Entre los más expuestos estarían la industria acuícola y camaronera, el transporte pesado, las operaciones logísticas y portuarias, la manufactura, la construcción y las actividades navieras.

Las consecuencias podrían ir más allá de los retrasos operativos. Una reducción prolongada del suministro elevaría los costos de producción, afectaría la competitividad de las empresas y aumentaría el riesgo de paralizaciones y pérdidas de empleo.

Ecuador depende de las importaciones

Nelson Baldeón, analista del sector petrolero, explicó a Diario EXPRESO que Ecuador enfrenta una situación energética delicada. Sin embargo, precisó que el problema no es que el mundo se haya quedado sin proveedores de diésel, sino garantizar un abastecimiento oportuno, a precios competitivos y con una logística confiable.

La dependencia de combustibles importados, las limitaciones de la refinación nacional y la falta de inversiones sostenidas aumentan la exposición del país ante cualquier interrupción en las compras o entregas.

El analista señaló que el problema de fondo no es únicamente la disponibilidad de petróleo, sino también la capacidad mundial para refinarlo y producir diésel con las especificaciones requeridas. La oferta exportable enfrenta presiones por las restricciones de refinación, las tensiones geopolíticas y la competencia entre compradores.

En este escenario, el crack spread del diésel, la diferencia entre el precio del combustible refinado y el del petróleo utilizado para producirlo, refleja las condiciones del mercado de refinados. Cuando ese margen aumenta, puede evidenciar una mayor presión sobre la disponibilidad relativa del producto o sobre los costos de refinación.

Al depender de las importaciones, Ecuador queda expuesto a las variaciones de precios y a los riesgos de suministro. Por ello, Baldeón considera necesario fortalecer la planificación energética, diversificar los proveedores y establecer contratos de abastecimiento de largo plazo.

La industria de Guayaquil, entre los sectores más expuestos

Una eventual escasez de diésel premium podría repercutir en distintas actividades productivas de Guayaquil y su zona de influencia.

La cadena acuícola y camaronera necesita combustibles para determinadas operaciones industriales, maquinaria y sistemas de generación eléctrica de respaldo. Una interrupción podría encarecer el procesamiento y la logística de uno de los principales productos de exportación del país. Además de que es una de las industrias que más exporta, en el 2025 fueron de 8.401 millones de dólares, según el Banco Central de Ecuador.

El transporte pesado, las empresas de distribución y las operaciones portuarias también dependen de un suministro oportuno para movilizar mercancías y mantener las cadenas de abastecimiento. Cualquier restricción podría traducirse en demoras y mayores costos logísticos.

A estos sectores se suman las industrias manufactureras que utilizan generadores de emergencia o maquinaria impulsada por derivados del petróleo, así como las actividades navieras vinculadas a embarcaciones, astilleros y muelles.

La magnitud del impacto dependería de la duración de las restricciones, de los inventarios disponibles y de la capacidad de las empresas para recurrir a alternativas operativas.

Distribuidores descartan un desabastecimiento

Ivo Rosero, representante de la Cámara Nacional de Distribuidores de Derivados de Petróleo del Ecuador, aseguró que no existe información que confirme una reducción de la producción nacional de diésel premium.

Según explicó, las dificultades recientes estuvieron relacionadas con el desembarque de combustibles importados en Balao y otros puntos de descarga, debido al oleaje.

La situación obligó a recurrir al alije, una operación que consiste en transferir carga desde buques de mayor tamaño hacia embarcaciones más pequeñas para facilitar su descarga. Este procedimiento ocasionó retrasos en el abastecimiento.

Rosero añadió que también se ha registrado una mayor demanda de diésel para las centrales termoeléctricas, lo que incrementa la presión sobre el suministro.

El representante gremial negó que actualmente se haya producido un desabastecimiento, aunque reconoció que existieron ciertas restricciones en los cupos de distribución. De acuerdo con la información que recibió de Petroecuador, las dificultades respondieron a los problemas de descarga y no a una caída de la producción.

A ello se sumó el retraso de un buque y un inconveniente logístico relacionado con el Canal de Panamá. Según la información que manejaba el gremio, se esperaba que la situación se resolviera durante la semana del 12 al 18 de octubre de 2026.

El sector empresarial analiza alternativas

Desde el sector empresarial, Rodrigo Gómez de la Torre, presidente del Comité Empresarial Ecuatoriano (CEE), señaló que están evaluando opciones para enfrentar el escenario, aunque no detalló cuáles son las estrategias que se analizan.

La preocupación se centra en la capacidad de respuesta ante una eventual interrupción del suministro, especialmente en las actividades que dependen del diésel para transportar mercancías, operar maquinaria o mantener sistemas eléctricos de respaldo.

Para Baldeón, Ecuador necesita una política energética integral que garantice la seguridad del suministro, promueva las inversiones y permita responder con rapidez ante contingencias.

La situación actual no confirma una escasez de diésel premium, pero sí evidencia la importancia de anticiparse a los riesgos. Para una economía que depende del transporte, las exportaciones y la actividad industrial, asegurar el abastecimiento de combustibles es también proteger la producción, el empleo y la competitividad.

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