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Diario Expreso Ecuador

crisis energética global

¿Cuánto tiempo más durarán los combustibles caros? La amenaza en Ormuz podría extender la crisis

El posible desminado del estrecho de Ormuz tomaría meses incluso después del fin del conflicto con Irán. Ecuador tiene un efecto de doble vía

Esta semana, los conductores no solo se han quejado por los altos precios, también por la escasez de diésel.

Esta semana, los conductores no solo se han quejado por los altos precios, también por la escasez de diésel.Miguel Canales / Expreso

Lisbeth Zumba
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Lo que debes saber 

  • El posible bloqueo prolongado del estrecho de Ormuz amenaza con mantener altos los precios del petróleo y los combustibles hasta 2027.
  • Mientras el mundo enfrenta presión en los mercados energéticos, Ecuador sufre un impacto mayor por su alta dependencia de importaciones y el peso creciente de los subsidios
  • Expertos advierten que el giro pasa por atraer inversión a Ecuador, mejorar la refinación y cambiar el modelo petrolero para reducir la vulnerabilidad.

El anuncio de EE. UU. de que las operaciones de desminado del estrecho de Ormuz, por donde transita el 20 % de la oferta global de petróleo, empezarán después de seis meses -cuando se cree que haya concluido la guerra contra Irán- traza una idea de cuánto más podrían extenderse los efectos económicos globales que, manifestados en un alza de combustibles, golpean a países como Ecuador.

El impacto real: gasolina más cara y diésel en tensión

Con el desminado estimado en seis meses adicionales al fin de la guerra, y el conflicto aún activo, expertos petroleros creen que la presión sobre los precios internacionales del petróleo continuará, repercutiendo en un alza de los costos de los combustibles que podría extenderse, con alta probabilidad, durante todo 2026 y posiblemente los primeros meses de 2027.

Ivo Rosero, presidente de la Cámara de Distribuidores de Derivados de Petróleo (Camddepe), señala que un efecto de lo que hoy se vive ya se sintió el pasado 12 de abril, con un impacto visible en la gasolina súper (con precio liberado y atado al petróleo), tras subir un 34 %.

Si bien el Gobierno pudo contener los aumentos de las gasolinas Eco País y Extra, y del diésel, en torno al 5 %, recuerda que eso tiene un alto costo fiscal. Mantener reducido el precio de estos combustibles, señala, le ha significado al Estado tener que pagar, solo en abril, 190 millones de dólares en subsidios, recursos que terminan siendo una carga para los ecuatorianos.

Por problemas de producción y refinación, Rosero explica que el país hoy en día debe importar el 90 % de los más de 2.300 millones de galones de combustibles que consume por año. De ellos, unos 1.200 millones son Extra y Eco País, y 1.100 millones, diésel. Mientras tanto, la demanda de súper está entre 60 y 70 millones de galones.

​Ecuador bajo presión: subsidios, importaciones y precios que no ceden

Este 22 de abril, el petróleo intermedio de Texas (WTI, por sus siglas en inglés) cerró con una subida de más de un 3 % y se situó en 92,96 dólares el barril, un precio al alza que, según los expertos, no compensa ni alivia las cuentas fiscales.

“Con el crudo ecuatoriano cotizando con descuentos (castigo) a 82 dólares respecto al WTI, y el diésel importado superando los 200 dólares por barril, según Bloomberg, Ecuador necesita exportar casi tres barriles de su propio petróleo para poder importar uno solo de diésel, el combustible que mueve la agricultura, la acuacultura, el transporte y la generación eléctrica del país”, explica Nelson Baldeón, consultor en geopolítica energética, quien cree que Ecuador debe prepararse para el peor escenario fiscal de su historia petrolera reciente: “menos ingresos reales por exportación, mayor gasto en subsidios y en divisas para pagar importaciones de combustible, y un déficit que se ensanchará cada día que el estrecho permanezca bloqueado”.

Un problema estructural: la crisis energética interna que agrava el escenario

Si bien los incrementos de combustible se sienten a nivel global, en Ecuador el problema se agrava por una industria energética que ha vivido años de abandono, lo que hoy no solo impide al país aprovechar el boom de precios, sino también garantizar a los ciudadanos un suministro adecuado de combustible. La escasez de diésel que se reportó este 22 de abril, según señala Rosero, está relacionada con una menor refinación. Por problemas operativos, hoy la refinería de Esmeraldas opera al 40 % de su capacidad.

Baldeón señala que Ecuador no sufre esta crisis por falta de petróleo en su subsuelo -las reservas existen-, sino porque durante años no invirtió en producción ni en refinación, y hoy paga el precio de esa omisión en el peor momento de mercado posible.

¿Qué tendría que cambiar para evitar un escenario fiscal más crítico?

Baldeón atribuye este escenario a la falta de voluntad política para revertirlo. Para él, la solución tiene tres pilares concretos:

  1. Restaurar la certeza jurídica y la estabilidad contractual: ninguna empresa internacional compromete capital a largo plazo en un país donde las reglas cambian con cada ministro.
  2. Adoptar el modelo de delegación directa de bloques a operadores privados internacionales —como lo hacen Perú o Venezuela—, que permite al Estado conservar la propiedad del recurso mientras una empresa con tecnología, capital y experiencia lo desarrolla eficientemente, sin esperar dos años de licitación.
  3. Migrar de forma definitiva hacia contratos de participación en la producción (PSC), que alinean los incentivos del inversionista con los del Estado y pueden garantizarle al Ecuador entre el 70 % y el 80 % de la renta neta, muy superior al 51 % que hoy establece la ley.
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