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Diario Expreso Ecuador

precio del barril de petróleo

Caída del petróleo WTI a 80 dólares: cuánto dinero pierde Ecuador por barril

El crudo más barato resta ingresos al Estado, pero también abarata importar derivados. El alivio neto no se sientirá de golpe

Petróleo. La caída del WTI impacta ingresos del Estado y costos de derivados.

Petróleo. La caída del WTI impacta ingresos del Estado y costos de derivados.Archivo/Expreso

Liz Briceño
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Lo que debes saber

  • La tregua entre Estados Unidos e Irán reabrió el estrecho de Ormuz y presiona a la baja el precio del petróleo, referencia directa del crudo que el Ecuador exporta.
  • Entre enero y abril de 2026, el ingreso por exportar crudo creció 4,6%, mientras el costo de importar derivados subió 31,7%, según el Banco Central.
  • El crudo caro dejaría al fisco hasta $700 millones extra previstos a diciembre, pero el déficit estructural seguirá alto, según el Observatorio de la Política Fiscal.

Estados Unidos (EE.UU.) e Irán anunciaron este 15 de junio de 2026 un alto al fuego de 60 días y la reapertura del estrecho de Ormuz, la ruta por donde circula buena parte del petróleo mundial. 

El acuerdo, previsto para firmarse el viernes en Suiza, redujo el temor a una interrupción del suministro petrolero mundial. Con menos presión sobre la oferta, el mercado reaccionó a la baja: el West Texas Intermediate (WTI), referencia para el crudo ecuatoriano, cerró ese lunes en $80,75 por barril, una caída de 4,87%.

El Ecuador exporta crudo, pero importa la mayor parte de los combustibles que consume, como diésel y gasolinas. Por eso el precio internacional afecta sus cuentas en dos frentes a la vez: define cuánto recibe el Estado por el petróleo que vende y cuánto paga por los derivados que compra. 

Una baja reduce ambos montos, pero no en igual magnitud ni al mismo tiempo.

El WTI marca la pauta del crudo nacional, que se vende algo más barato por su menor calidad: un castigo de entre $7 y $9 por barril, según el Banco Central del Ecuador (BCE). Durante la guerra ese precio se disparó y el barril llegó a $112,95 el 7 de abril.

¿Qué tan lejos quedó el precio real del presupuestado?

La Proforma del Presupuesto General del Estado (PGE) 2026 fijó el barril de exportación en $53,47, frente a los $62,20 de 2025, y proyectó $3.156 millones en ingresos petroleros. 

La guerra dejó atrás ese cálculo: el crudo ecuatoriano promedió $83,72 en marzo y $89,18 en abril. 

Para lo que resta del año, el WTI rondaría entre $70 y $80, según el analista petrolero Oswaldo Erazo. Mientras el barril supere los $53,47, el Estado recibirá más de lo previsto.

¿Cuánto subieron los ingresos petroleros?

El ingreso mensual por exportar petróleo casi se duplicó: pasó de $472,8 millones en febrero a $881,3 millones en marzo, y sumó $843,3 millones en abril, según el BCE. 

El empuje, sin embargo, fue menor de lo que sugiere el precio: entre enero y abril el ingreso acumulado ($2.741 millones) apenas creció 4,6% frente a 2025. 

El país ganó por precio lo que perdió por barriles: el volumen exportado cayó 7,9%, golpeado por el cierre progresivo del bloque 43-ITT —ordenado en la consulta popular de 2023— y la menor inversión en exploración de la estatal Petroecuador.

Aun así, el saldo fiscal mejoró. Jaime Carrera, de la Comisión de Política Fiscal del Observatorio de la Política Fiscal (OPF), explicó que el alza dejó al presupuesto unos $300 millones adicionales en los meses de guerra y podría sumar entre $600 y $700 millones hasta diciembre, ya descontado el mayor gasto en importar derivados. Eso aliviaría el déficit del año.

¿Por qué el gasto por importar pesó más que el alza de ingresos?

En el otro lado de la balanza, el costo de importar derivados saltó de $485,2 millones en febrero a $772,6 millones en marzo, y rebasó los $1.000 millones en abril ($1.027,3 millones). 

En el acumulado enero-abril creció 31,7% frente a 2025, casi siete veces más rápido que los ingresos por exportación. Dicho de otro modo: mientras la guerra encareció el crudo que el país vende, encareció todavía más los combustibles que debe comprar.

Eso revirtió el saldo de la comercialización interna —lo que el Estado cobra al vender derivados adentro frente a lo que paga por importarlos—, que pasó de positivo en enero (+$18,9 millones) y febrero (+$3,5 millones) a -$217,7 millones en marzo y -$329,3 millones en abril. 

Carlos Salazar, directivo de la Cámara Nacional de Distribuidores en Azuay, lo explicó en una frase: el país compra caro afuera para vender más barato adentro. Por eso, agregó, cuando el crudo baje el Estado dejará de perder en ese frente.

Carrera precisó que el subsidio al diésel solo desaparece cuando el crudo ronda los $60 por barril; por encima de ese nivel reaparece, y el Estado debe cubrir la diferencia.

¿Por qué el crudo y los derivados no bajan al mismo ritmo?

Porque no se mueven en paralelo. Ivo Rosero, presidente de la Cámara Nacional de Distribuidores de Derivados de Petróleo del Ecuador (Camdipe), explicó que ambas curvas comparten tendencia, pero no son idénticas: los derivados arrastran costos de refinación, transporte, inventarios y márgenes propios del mercado.

A eso se suma el rezago de las importaciones, clave para entender por qué el bolsillo no siente la baja al instante. Erazo explicó que cada cargamento se negocia con 45 a 60 días de anticipación y llega semanas después. 

Eso significa que el diésel o la gasolina que hoy se despacha en el país se compró cuando el crudo todavía estaba caro; por eso la caída del WTI de esta semana recién se reflejará dentro de uno o dos meses, cuando se renueve ese inventario. El alivio existe, pero llega diferido.

Y hay un freno estructural de fondo: aun con la refinería operando con normalidad, el Ecuador importa el 73% del diésel y el 67% de las gasolinas que consume, según Rosero. A la par, la Refinería de Esmeraldas cubre apenas cerca del 30% del consumo nacional de gasolinas y diésel, afirmó Salazar.

¿Qué viene para las cuentas públicas?

El efecto neto de un crudo más barato tiende a compensarse, porque ambos lados de la balanza se mueven juntos. Si los precios regresan a los niveles previos a la guerra, la balanza petrolera volvería a ser levemente positiva, como a inicios de año, afirmó Rosero.

Pero ese alivio es coyuntural y no resuelve el problema de fondo. Carrera advirtió que, pese a los ingresos extra del petróleo, el déficit estructural del Estado seguirá alto: la reducción del bache fiscal en lo que va del año se explica más por ingresos puntuales —como utilidades de la banca pública— que por un cambio sostenido en las cuentas. 

El petróleo, recordó, da oxígeno, pero no sustituye una corrección estructural del gasto y los ingresos. Y mientras el país no amplíe su capacidad de refinación, seguirá atrapado en la misma ecuación: vende crudo barato afuera y compra derivados caros, sin importar hacia dónde se mueva el WTI.

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