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Diario Expreso Ecuador

El 71,8 % de los créditos del chulco corresponde a préstamos de menos de $ 500

La inclusión financiera oficial llega al 73 %, pero al descontar a los reexcluidos cae por debajo del 65 %. La reforma plantea una nueva tasa diferenciada

Una mujer revisa sus cuentas ante la falta de crédito formal, una situación que empuja a miles de ecuatorianos hacia préstamos del chulco. Imagen referencial.

Una mujer revisa sus cuentas ante la falta de crédito formal, una situación que empuja a miles de ecuatorianos hacia préstamos del chulco. Imagen referencial.Generada con AI

Liz Briceño
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LO QUE DEBES SABER

  • La reforma al COMYF, en debate en la Comisión de Régimen Económico, plantea crear un régimen especial de tasas de interés para incluir a personas sin historial crediticio o con historial negativo.
  • El techo vigente de 16,7 % impide a bancos y fintechs prestar al segmento de mayor riesgo, que representa al 80 % de la población sin crédito formal. Ese vacío lo llena el chulco, que cobra en promedio 1.238 % anual.
  • La RFD cifra en 1,26 millones las personas re excluidas del sistema financiero. El 60 % de quienes recurren al chulco preferiría un crédito regulado, pero no califica.

El debate de crear una tasa de inclusión financiera, en las futuras reformas que se buscan hacer al Código Orgánico Monetario y Financiero (COMYF), desnudó ayer una realidad que viven miles de personas que no pueden acceder a créditos: 1,26 millones de ecuatorianos que alguna vez llegaron a obtener préstamo en el país quedaron fuera del sistema y hoy solo tienen al chulco como alternativa.

La cifra, difundida ayer en la Comisión de Régimen Económico que analiza el tema, proviene del boletín de enero de 2025 de la Red de Instituciones Financieras de Desarrollo (RFD). 

El organismo acuñó el concepto de "re exclusión financiera" para quienes ya no acceden al crédito porque acumulan:

  •  cartera en demanda judicial, 
  • cartera castigada o 
  • un score inferior a 300.

Esa población no aparece como excluida en las estadísticas oficiales de bancarización. El Banco Central del Ecuador (BCE) reporta que el 73 % de adultos usa algún producto financiero. Pero si se restan los re excluidos, la inclusión real cae hasta 10 puntos, por debajo del 65 %.

El boletín identifica un momento clave: entre abril y octubre de 2021, cuando se levantaron las restricciones de movilidad por la pandemia, ingresaron 400.000 personas al sistema crediticio, el 37 % de todo el periodo. Pero en esos mismos seis meses ocurrió el 40 % de la re exclusión.

 El boom pospandemia incluyó y excluyó al mismo tiempo.

¿Adónde van quienes no tienen banco?

La brecha entre la cifra oficial y la efectiva es el mercado cautivo del chulco. 

Un estudio de Equifax elaborado por el economista David Castellanos lo cuantifica: la tasa promedio del préstamo informal alcanza el 1.238 % anual y el 71,8 % de esas operaciones es por menos de $ 500.

Es decir, el mismo rango de montos que el sistema formal no cubre. 

El 52,7 % de quienes recurren al chulco son mujeres jefas de hogar y el 58 % dice estar conforme con el servicio, una falsa percepción que Castellanos atribuye al formato de pagos diarios: $ 15 por jornada no parece caro, pero equivale a más del 100 % mensual.

Aun así, el 60 % de los encuestados expresó que preferiría un crédito formal. 

La barrera no es la voluntad del deudor: es un sistema que lo expulsa por un lado y no lo recibe por el otro

La Fiscalía registró 1.354 denuncias por usura entre 2021 y 2025, con un crecimiento anual del 80 %.

El problema, además, no es solo financiero. Según Comunicaliza, el 78,5 % de los ecuatorianos vincula el chulco con el lavado de dinero. 

El crédito informal opera, en los casos más graves, como herramienta del crimen organizado para controlar territorio y extorsionar comerciantes.

¿Por qué el techo de 16 % no alcanza?

Fue ese escenario el que llevó a Joaquín Dávalos, gerente general de la fintech PayJoy, ante la comisión. Explicó que 5,4 millones de ecuatorianos activos carecen de score y otros dos millones lo tienen insuficiente. "Hoy se necesitan 670 puntos para un crédito de $ 500", precisó.

PayJoy financia celulares a plazos —1,5 millones de equipos en seis años— y aprueba al 95 % de quienes lo solicitan. Ahora prepara un producto distinto: crédito digital en efectivo de entre $ 50 y $ 350.

El problema es que en ese segmento la morosidad promedio llega al 24 %. Con un techo de tasa de 16,7 %, la operación es inviable: el banco o la fintech pierde más por impagos de lo que recupera en intereses. 

Eso obliga a prestar solo al 20 % de la población que ya tiene buen historial.

Dicho de otro modo: por cada $ 100 que se prestan, $ 24 no regresan. La directora ejecutiva de la RFD, Valeria Llerena, ha respaldado ese diagnóstico: "Cuando la entidad no tiene una tasa que cubra los costos de colocar el crédito, ese crédito no se da. El crédito más caro es el que no existe", explicó.

La comparación entre los dos mundos es elocuente: los bancos cobran en promedio un 25 % anual en microcrédito, apenas una fracción de lo que cobra el chulco

Pese a ello, los datos de la RFD muestran que entre 2019 y 2024 ingresaron 1,1 millones al sistema, pero la inclusión neta fue de solo 719.000.

¿Es la tasa demasiado baja?

El problema se concentra en quienes ganan menos de $ 800 al mes —763.000 re excluidos— y en jóvenes menores de 25 años, donde la 

re exclusión creció 607 % en cinco años. 

La re exclusión, en otras palabras, avanzó más rápido que la inclusión en casi todas las provincias del país.

Francisco Borja, experto monetario y docente de la Universidad San Francisco de Quito, afirmó que la evidencia va en dirección contraria a la intuición: "La tasa de interés en Ecuador no es demasiado alta, es demasiado baja, y lo prueba la escasez de crédito".

Borja ilustró el problema con un caso concreto: un estudiante universitario con potencial pero sin activos, sin empleo fijo y sin historial es un cliente riesgoso. 

Si la norma obliga a prestarle al 10 %, el banco no tiene margen para cubrir ese riesgo y simplemente no le presta. "El banco tiene responsabilidad fiduciaria con sus depositantes", explicó.

Agregó que el techo "solo protege a quienes ya tienen créditos" y excluye a quienes necesitan entrar al sistema. 

En Estados Unidos, donde no hay techos generalizados, hay instituciones especializadas en personas con score bajo. 

Las tasas llegan hasta el 32 % anual en tarjetas estudiantiles, precisó, lejos del 1.238 % del chulco.

Sobre la tasa de inclusión, advirtió: "Nadie tiene suficiente información para saberlo. Solo la negociación entre ofertantes y demandantes puede determinar el precio de equilibrio".

¿Qué propone la reforma?

La reforma al Código Orgánico Monetario y Financiero (COMYF) propone que la Junta de Política y Regulación Financiera fije un régimen especial de tasas para personas sin historial verificable

PayJoy pidió ampliarlo a quienes tienen historial negativo y eliminar el límite de 36 meses.

Pero la asambleísta María Cristina Cuña planteó un problema previo: las instituciones de la economía popular y solidaria no pueden verificar en tiempo real si un solicitante ya tiene créditos en otra entidad. 

Sin esa trazabilidad, una tasa más alta podría facilitar el sobreendeudamiento que la propia reforma dice combatir

Falta control integral del sobreendeudamiento

El debate sobre una tasa especial abre otro desafío: evitar que una persona acumule créditos en varias entidades sin que estas conozcan su nivel real de endeudamiento.

Las cooperativas de la economía popular y solidaria no siempre pueden verificar en tiempo real si un solicitante mantiene obligaciones con otras instituciones. Así, cada entidad evalúa la capacidad de pago con información parcial, no con la deuda total del cliente.

La RFD advierte que no existe un mecanismo integral para prevenir el sobreendeudamiento. 

Sin esa trazabilidad, ampliar el acceso podría reducir la reexclusión financiera, pero también elevar la morosidad. El reto es abrir el sistema sin convertir la inclusión en una nueva trampa de deuda.

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