¿Punto valioso u oportunidad perdida? Lo que dejó el empate de Canadá ante Bosnia y Herzegovina
El anfitrión dominó a Bosnia y Herzegovina, aunque volvió a evidenciar problemas de definición que podrían complicar sus aspiraciones en el Mundial

Sead Kolasinac de Bosnia y Herzegovina controla el balón este viernes, en un partido del grupo B del Mundial de la FIFA 2026.
Canadá soñaba con una tarde-noche perfecta en el primer partido de Mundial masculino disputado en su territorio. El ambiente, este 12 de junio de 2026, en Toronto era de fiesta, las tribunas lucían repletas y la ilusión de arrancar con una victoria parecía al alcance de la mano. Sin embargo, el empate 1-1 ante Bosnia y Herzegovina dejó sensaciones encontradas para el equipo dirigido por Jesse Marsch.
El resultado evitó una derrota en casa, pero también expuso algunas de las debilidades que la selección canadiense arrastra desde hace varios meses: genera ocasiones, domina largos tramos de los partidos, pero le cuesta transformar ese control en goles.
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Dominio sin recompensa
Tras un inicio nervioso, condicionado por la presión alta de Bosnia, Canadá fue adueñándose del encuentro. El equipo local encontró profundidad por las bandas con Tajon Buchanan y Liam Millar, mientras Jonathan David y Tani Oluwaseyi comenzaban a generar peligro cerca del área rival.
Las estadísticas visuales del partido reflejaron una tendencia clara: Canadá pasó más tiempo atacando, acumuló llegadas y forzó numerosas acciones a balón parado. Sin embargo, la falta de eficacia volvió a convertirse en un problema.
Oluwaseyi desperdició dos oportunidades claras durante la primera mitad y los canadienses no lograron traducir su superioridad en el marcador.
El golpe que cambió el partido
Cuando Canadá atravesaba su mejor momento llegó el gol de Bosnia.
Una jugada a balón parado terminó con Jovo Lukic empujando el balón a la red tras una prolongación de Sead Kolasinac. La anotación premió la eficacia de los europeos y castigó la falta de contundencia del anfitrión.
A partir de ese momento, Bosnia hizo exactamente lo que necesitaba: replegar líneas, cerrar espacios y obligar a Canadá a asumir todos los riesgos.
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Jesse Marsch acertó desde el banco
El seleccionador canadiense entendió que necesitaba refrescar el ataque y movió sus fichas en el segundo tiempo.
Los ingresos de Ali Ahmed, Jacob Shaffelburg y Promise David aumentaron la intensidad ofensiva. Pero la decisión clave llegó en el minuto 76, cuando Cyle Larin ingresó al campo.
Tres minutos después, el delantero escribió una página importante en la historia del fútbol canadiense.
Su remate desde la frontal del área significó el empate y el primer gol de Canadá en un Mundial disputado en suelo canadiense.
La gran preocupación: la definición
Más allá del valor emocional del empate, el partido dejó una conclusión evidente.
Canadá tiene argumentos para competir en el Grupo B. Cuenta con futbolistas de experiencia internacional, capacidad física y velocidad por las bandas. Sin embargo, sigue dependiendo demasiado de generar muchas ocasiones para conseguir un gol.
Contra Bosnia, el equipo creó suficientes oportunidades para ganar el partido, pero necesitó esperar hasta el minuto 79 para encontrar el empate.
En un Mundial, donde los márgenes son mínimos, esa falta de contundencia puede marcar la diferencia entre avanzar a la siguiente ronda o quedarse en el camino.
Un punto que mantiene todo abierto
El empate permite a Canadá mantenerse con vida en la pelea por la clasificación y evita comenzar el torneo bajo presión extrema.
Sin embargo, la sensación final es que dejó escapar una oportunidad importante. El anfitrión fue superior durante buena parte del encuentro, pero volvió a demostrar que el dominio territorial no siempre se traduce en resultados.
El gol histórico de Larin evitó una noche amarga en Toronto. Ahora el desafío para Jesse Marsch será convertir esa superioridad futbolística en victorias si Canadá quiere cumplir el objetivo de alcanzar por primera vez las rondas eliminatorias de una Copa del Mundo.