SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Investiga poco, insinúa un montón

Investigación o especulación: el reporte del Washington Post sobre el pesquero Fiorella genera debate sobre el combate de EE.UU. al narcotráfico en Ecuador

El Ecuador se juega su seguridad en cada lancha interceptada y cada ruta cerrada. Es siempre preferible una alianza imperfecta (cooperación con Estados Unidos) que funciona.

El Ecuador se juega su seguridad en cada lancha interceptada y cada ruta cerrada. Es siempre preferible una alianza imperfecta (cooperación con Estados Unidos) que funciona.Generada con IA

Creado:

Actualizado:

Hay que reconocerle mérito al Washington Post: convirtió una fuente anónima, un avión que nadie encontró en los registros de la FAA y unas transmisiones de radio en un escándalo internacional. Bastante rendimiento para tan poco material. La historia -presuntos vínculos de la CIA con la desaparición del pesquero Fiorella en aguas ecuatorianas- tiene un defecto menor: nadie la confirma. Ni el Pentágono, ni la Guardia Costera, ni siquiera el Gobierno ecuatoriano, que rara vez pierde ocasión de opinar sobre todo. El propio diario, con una honestidad que casi enternece, admite que “no están claros los detalles” ni si hubo contratistas de por medio. Es el periodismo de investigación reducido a su forma más pura: investigar poco, insinuar mucho y dejar que el lector complete la novela.

Dicho esto, sería injusto quedarnos solo en la ironía. La cooperación de seguridad entre Ecuador y Estados Unidos no nació de un capricho geopolítico, sino de la evidencia diaria en nuestras costas y cárceles. Human Rights Watch construyó su informe sobre 13 testimonios de sobrevivientes -relatos de parte, respetables pero no verificados- y de paso los mezcló con ‘Lanza del Sur’, una operación militar distinta, reconocida abiertamente por Washington y con mando propio. Sumar peras con conspiraciones ajenas no aclara nada, solo hace más ruidoso el titular.

Entre la especulación periodística y la seguridad real

Esa otra operación sí existe, sí se reconoce, y acumula más de 60 ataques y 190 muertes contra el narcotráfico marítimo. Se puede -y se debe- debatir si funciona: hay reportes que dudan de su impacto real en el flujo de cocaína. Pero cuestionar resultados con datos es un ejercicio serio; acusar de una operación encubierta con material que ni el propio reportaje logra sostener es, en el mejor de los casos, entretenimiento veraniego.

Al final, el país no se juega su seguridad en la sección de opinión de un diario extranjero. Se la juega en cada lancha interceptada y cada ruta cerrada. Preferible una alianza imperfecta que funciona, a una indignación perfecta que no cierra ni un solo cargamento.

tracking