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Diario Expreso Ecuador

Cuenca enfrenta una crisis de seguridad vial por imprudencia y falta de educación

Los siniestros dejan cada vez mayor número de personas afectadas. Irrespeto a las señales de tránsito es la principal causa

En la intersección de las calles Simón Bolívar y Tomás Ordóñez se observa el irrespeto a varias de las señales de tránsito.

En la intersección de las calles Simón Bolívar y Tomás Ordóñez se observa el irrespeto a varias de las señales de tránsito.CLAUDIA PAZAN

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Las calles de Cuenca enfrentan un problema que va más allá del estado de sus vías o del control de los agentes de tránsito. La falta de cultura vial, la imprudencia de los conductores y una planificación urbana que privilegia el desplazamiento de los vehículos agravan el escenario.

En un recorrido realizado por EXPRESO por zonas de mayor conflictividad, como el Centro Histórico, el mercado El Arenal, varios tramos de la avenida de Las Américas y sectores aledaños a la autopista Cuenca-Azogues, se evidencian situaciones como el irrespeto al semáforo y a la señalización horizontal, la invasión de carriles y pasos cebra, así como maniobras imprudentes de motociclistas. También se observa a ciclistas que no utilizan las ciclovías y peatones que cruzan por zonas poco seguras.

Daniel Orellana, profesor e investigador de la Universidad de Cuenca e integrante del grupo de investigación Ciudades Sostenibles, sostiene que el problema requiere una discusión urgente. Advierte que “Cuenca se ha convertido en una ciudad de alto riesgo para desplazarse”, debido al crecimiento acelerado de los siniestros en comparación con el promedio nacional.

Según los datos de la Agencia Nacional de Tránsito y del Instituto Nacional de Estadística y Censos citados por Orellana, los siniestros en Azuay pasaron de alrededor de 1.100 en 2022 a 1.416 en 2024. Entre enero y julio de 2026, la provincia ya contabilizaba 563 siniestros.

Para el experto, la “seguridad vial no puede abordarse solamente desde la sanción de infracciones individuales, sino desde una política pública que combina control, educación, regulación y diseño urbano”.

Orellana también cuestiona decisiones de la administración pública, como la desconexión de los radares de velocidad, dado que, según su criterio, habría “transmitido a los conductores la percepción de que podían incumplir las normas sin ningún tipo de consecuencias”. "El control es necesario para modificar comportamientos, por lo que debemos empezar con un proceso de incentivos y desincentivos. Y, obviamente, el mejor desincentivo es la multa", dijo el investigador.

Estadísticas en Cuenca 

En Cuenca, las cifras de la Empresa Pública Municipal de Movilidad, Tránsito y Transporte (EMOV EP) muestran una reducción en el número de siniestros durante este año, pero sus consecuencias son cada vez más graves. Entre enero y agosto se registraron 560 siniestros, frente a los 590 contabilizados en el mismo período de 2025. Sin embargo, los lesionados aumentaron de 515 a 525 y los fallecidos pasaron de 28 a 30.

La entidad identifica el comportamiento de los usuarios de las vías como uno de los principales factores de riesgo. El 42 % de los siniestros tiene como causa probable el irrespeto a las señales de tránsito; el 14 %, la conducción desatenta o el uso de dispositivos móviles, y el 12 %, conduce bajo los efectos del alcohol.

Para Edison Moscoso, gerente de la EMOV EP, el problema no radica únicamente en la falta de controles, sino en una ciudad que todavía no asume la seguridad vial como una responsabilidad colectiva. 

Entre las principales preocupaciones están los motociclistas, por conductas como zigzaguear entre automóviles, invadir carriles, circular en contravía, pasar semáforos en rojo o utilizar las veredas. Entre enero y agosto de este año, 1.131 motocicletas estuvieron involucradas en siniestros, frente a 1.216 en el mismo período de 2025.

La problemática también alcanza a peatones y ciclistas, considerados los usuarios más vulnerables de las vías. Moscoso cuestiona el irrespeto del paso cebra, pero también señala que existen peatones que no utilizan los cruces seguros, especialmente en sectores de alto flujo como la autopista Cuenca-Azogues y la avenida de Las Américas.

Educación vial y control

Frente a este escenario, la EMOV prepara un plan que combinará educación vial, prevención, patrullaje y tecnología. La entidad anunció la incorporación de 15 nuevos patrulleros y analiza instalar un puesto de reacción en la autopista Cuenca-Azogues, cerca del ingreso al colegio Manuel Garaicoa, con el propósito de mejorar la capacidad de respuesta.

Además, se cuenta con el programa Visión Cero, con el que se analizan las causas de siniestralidad de cada sitio para aplicar soluciones específicas. “Intervenciones como las realizadas en la Feria Libre, avenida de Las Américas y Turhuayco o el Hospital del Río permitieron que estos sectores dejen de aparecer en la lista de puntos negros de la ciudad”, sostuvo Berenice Cubides, coordinadora de Gestión Estratégica de Movilidad.

Para Orellana, estas acciones deben formar parte de una estrategia sostenida y no dependiente de una administración municipal ni de un período electoral. El académico cuestiona que determinadas decisiones de seguridad vial sean postergadas por su eventual “costo político”. A su criterio, proteger la vida debe estar por encima de la popularidad de una medida.

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