Biometría
Los sistemas biométricos que por ahora blindan los datos almacenados en el teléfono, podrían implementarse como único método para transacciones bancarias.Shutterstock / Expreso

Palmas y sonrisas, como formas de pago

Ni tarjeta, ni cédula, ni aplicación en el teléfono. La tecnología se enfoca en que el cliente autorice los pagos con partes de su cuerpo. Expertos locales analizan pros y contras.

Jeff Bezos, fundador y director ejecutivo de Amazon y uno de los hombres más ricos del mundo, sabe bien que cualquier barrera que se interponga entre un cliente y el proceso de compra, disminuye las posibilidades de que finalice una transacción.

Así, Amazon dio un paso de gigante con su primera tienda sin cajas en la que el pago se efectúa al abandonar la tienda mediante una aplicación móvil. Ahora va un paso más allá: el pago con la palma de la mano.

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¿En qué consiste? Amazon pretende distribuir kioscos de pago en locales y negocios con gran afluencia de clientes como puede ser una cafetería. La idea es que el cliente autorice el pago mostrando la palma de su mano (a modo de saludo o 'Give me five') a un lector biométrico ubicado en el kiosco que validaría el pago. Para ello, el comprador debería haber vinculado antes una tarjeta de crédito con la información biométrica de su mano, y este proceso se haría una única vez en los mismos kioscos.

Este sistema agilizaría el proceso de pago en restaurantes, cafés y demás negocios con un constante ir y venir de clientes que efectúan pagos de poco importe.

¿Qué ganaría Amazon? Se especula que el gigante podría hacer una explotación comercial del big data acumulado por estas máquinas.

Amazon no está sola en este intento por implantar sistemas biométricos de pago. Alibaba utiliza el rostro como sistema de pago.

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'Smile to Pay', el primer servicio de su tipo, debutó en un restaurante en Hangzhou. Con él, los usuarios de Alipay pueden autenticar sus pagos mediante una combinación de escaneo facial e ingresando sus números de teléfono móvil. Eso significa que ya no necesitan sacar sus billeteras, ni siquiera teléfonos inteligentes.

El proceso de varios pasos, de uno a dos segundos de escaneo facial, utiliza una cámara 3D y un "algoritmo de detección de vida" para garantizar la identidad del usuario. Por ejemplo, el algoritmo puede detectar sombras y otras características que solo pueden provenir de seres vivos, bloqueando así fotos o videos que podrían ser utilizados por alguien que intenta robar la cuenta.

Este nuevo año, la tecnología apunta a las transacciones más rápidas, seguras y sin documentos en el bolsillo.