maternidad en guayaquil
Sala especializada impulsa el parto humanizado en futuros obstetras
La Universidad de Guayaquil fortalece la formación de obstetras mediante una sala especializada que combina innovación y evidencia científica

Técnicas como psicoprofilaxis, estimulación prenatal y esferodinamia preparan a futuros profesionales para reducir intervenciones innecesarias y promover nacimientos respetados.
Mientras en gran parte del mundo crece el debate sobre la medicalización del parto y el aumento de cesáreas innecesarias, la Universidad de Guayaquil apuesta por una formación que combina ciencia, tecnología educativa y atención humanizada. La Sala de Psicoprofilaxis y Estimulación Prenatal de la Carrera de Obstetricia se ha convertido en un laboratorio de aprendizaje donde los futuros profesionales experimentan modelos innovadores de acompañamiento materno, enfocados en devolver protagonismo a la mujer durante el embarazo y el nacimiento.
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Psicoprofilaxis transforma la enseñanza
La doctora María del Socorro Palacios Tábara, directora de la Carrera de Obstetricia, explica que este espacio permite a los estudiantes comprender el parto desde una perspectiva menos intervencionista y más centrada en la fisiología natural. “La psicoprofilaxis prepara a la mujer tanto física como emocionalmente para el nacimiento. Lo que buscamos es que llegue empoderada, con conocimientos sobre su cuerpo y con herramientas que le permitan vivir este proceso de forma consciente y segura”, señaló.
La propuesta académica incorpora metodologías que hasta hace pocos años eran poco comunes en la formación universitaria ecuatoriana. Aromaterapia, esferodinamia, masoterapia, técnicas de respiración, relajación guiada, estimulación prenatal y libre movilidad forman parte de un entorno práctico donde los estudiantes desarrollan competencias que luego aplicarán en hospitales y centros de salud. “Hoy se habla de parto respetado, de acompañamiento emocional y de evitar intervenciones innecesarias. Nuestros estudiantes se preparan para responder a esas nuevas demandas de la salud materna”, destacó Palacios.
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Trabajo del vínculo psicoafectivo
Para la docente Matilde Echeverría Pazmiño, uno de los aspectos más innovadores de este modelo es que integra el componente emocional al aprendizaje clínico. “Trabajamos sobre tres pilares: la educación, la preparación física y el vínculo psicoafectivo. Un cerebro educado es un cuerpo relajado. Cuando la mujer entiende lo que sucede durante el trabajo de parto, puede afrontarlo con mayor confianza y favorecer el desarrollo natural del nacimiento”, explicó.

Con metodologías innovadoras y prácticas vivenciales, la carrera busca formar profesionales capaces de liderar el cambio hacia un parto más humano.
La experiencia también impacta en la visión profesional de los estudiantes. Félix Mina Castro, dirigente de quinto semestre, considera que la psicoprofilaxis representa una evolución en la forma de entender la obstetricia. “Aprendemos técnicas no farmacológicas que permiten un parto más humanizado y culturalmente respetuoso. Además, nos enseñan a escuchar a la gestante, respetar sus decisiones y comprender que cada mujer vive este proceso de manera diferente”, afirmó.
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Kelly Lucas, estudiante del mismo nivel, destaca que el enfoque va más allá de la atención clínica tradicional. “Nuestro papel es brindar información para que la mujer conozca su cuerpo y participe activamente en las decisiones sobre su embarazo y parto. La psicoprofilaxis nos muestra alternativas que ayudan a que el nacimiento ocurra en un ambiente de confianza, autonomía y respeto”, manifestó.
Con más de 560 estudiantes en formación y una infraestructura especializada, la carrera de Obstetricia apuesta no solo apunta a fortalecer las competencias académicas, sino también a impulsar un cambio cultural en los servicios de salud.