investigación universitaria
Investigación de la UEES advierte sobre el impacto del sedentarismo infantil
Un estudio del proyecto internacional SUNRISE revela que apenas el 11,8 % de los niños ecuatorianos de 3 y 4 años cumple las recomendaciones de salud de la OMS

La investigación, liderada por la UEES, encontró altos niveles de sedentarismo, exposición a dispositivos electrónicos y una preocupante prevalencia de sobrepeso y obesidad en la primera infancia.
El exceso de pantallas, el sedentarismo y la falta de actividad física están marcando la infancia ecuatoriana desde edades tempranas. Un estudio internacional liderado en Ecuador por la Universidad Espíritu Santo (UEES) revela que apenas el 11,8 % de los niños de 3 y 4 años cumple simultáneamente con las recomendaciones de actividad física, sueño y tiempo limitado frente a pantallas establecidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Buenavida
Así es Trinidad Espinoza: la joven detrás de la canción del gas que se volvió un ícono en Quito
Mariella Toranzos
Un proyecto internacional en 66 países
La alerta surge de los primeros resultados del proyecto internacional SUNRISE, una investigación que involucra a 66 países y que busca conocer cómo se distribuyen las 24 horas del día entre actividad física, conductas sedentarias y sueño en la primera infancia. El doctor José Francisco López Gil, investigador senior de la Universidad Espíritu Santo y representante del proyecto en Ecuador, explicó que el estudio nació a partir de las recomendaciones emitidas por la OMS en 2020 para niños menores de cinco años. “Sabemos que con el paso del tiempo la actividad física tiende a disminuir, pero resulta preocupante que solamente uno de cada diez niños de tres y cuatro años esté cumpliendo con las recomendaciones básicas de movimiento”, señaló.
La investigación piloto se desarrolló en Quito con una muestra de 108 niños de entre tres y cuatro años, edad específica contemplada dentro del proyecto. A diferencia de otros estudios basados en información proporcionada por los padres, esta evaluación utilizó acelerómetros, dispositivos que registran de manera objetiva el movimiento, el tiempo de sueño y las conductas sedentarias durante una semana completa. Gracias a esta metodología, los investigadores pudieron determinar con precisión los hábitos diarios de los participantes.
Niños presentan problemas en la salud física y mental
Los resultados muestran una realidad inquietante. Los niños evaluados pasan más de ocho horas al día en actividades sedentarias y menos de la mitad cumple con el límite recomendado de exposición a pantallas. Además, cerca del 39 % presenta sobrepeso u obesidad, una cifra que evidencia que los problemas relacionados con el estilo de vida pueden comenzar incluso antes del ingreso al sistema escolar. Para López Gil, el principal valor de este estudio es que proporciona datos inéditos y objetivos sobre la situación de la primera infancia en Ecuador, información indispensable para diseñar políticas públicas efectivas.
Nos preocupa que, a una edad tan temprana, la mayoría de los niños ya presente hábitos que podrían afectar su salud física y cognitiva en el futuro.
“El primer paso para intervenir es conocer la realidad. Si no sabemos cuál es la situación actual, es muy difícil proponer políticas o estrategias que permitan mejorarla”, afirmó el investigador. Por ello, el equipo espera que los resultados sirvan para generar acciones desde instituciones públicas relacionadas con educación, salud y desarrollo infantil. Actualmente, el proyecto se encuentra en una nueva fase que busca ampliar la muestra a todas las provincias del país, con alrededor de 400 a 500 niños ya evaluados.
Hábitos que perjudican el bienestar del infante
Desde el ámbito de la nutrición, Dayanara Alvarado considera que el problema está estrechamente relacionado con los cambios en las dinámicas familiares y el uso cada vez más frecuente de dispositivos electrónicos. “Antes los padres llevaban a los niños al parque a jugar; ahora vemos que muchos pasan más tiempo en casa utilizando celulares. Esto también influye en la alimentación y explica por qué encontramos más casos de obesidad en niños de tres y cuatro años”, comentó.
La psicóloga Ginger Ruiz coincide en que el uso excesivo de tecnología puede tener consecuencias más allá de la salud física. “Los tiempos con los aparatos electrónicos deben ser medidos por los padres. Muchos niños presentan dificultades de atención, ansiedad y problemas para relacionarse con otros porque el uso de la tecnología no está siendo supervisado adecuadamente”, explicó. Según la especialista, la falta de interacción social y de experiencias de juego puede afectar el desarrollo cognitivo y emocional de los menores.
El estudio SUNRISE busca ofrecer una fotografía real de cómo se mueven, descansan y crecen los niños ecuatorianos.
Recomendaciones para el uso de la tecnología
Para los investigadores, la solución comienza en casa. López Gil enfatiza que los padres son el principal modelo de comportamiento para los niños. Reducir el uso de pantallas, respetar las horas de sueño y fomentar actividades lúdicas al aire libre son acciones que pueden marcar una diferencia significativa. “Si queremos que nuestros hijos tengan hábitos saludables, debemos dar el ejemplo. El movimiento debe entenderse como un juego y una oportunidad para compartir en familia”, concluyó.