salud mental masculina
La masculinidad tradicional aún dificulta pedir ayuda psicológica
Psicólogos advierten que los mandatos culturales sobre la masculinidad continúan dificultando que muchos hombres busquen ayuda profesional

En el Mes de la Concienciación sobre la Salud Mental Masculina, especialistas destacan la necesidad de crear espacios seguros para hablar de ansiedad, estrés y depresión.
Junio se ha convertido en un período clave para visibilizar la salud mental de los hombres, una problemática que durante décadas permaneció oculta detrás de frases como “los hombres no lloran” o “deben ser fuertes”. Diversas organizaciones de salud impulsan campañas durante este mes para promover la prevención, la detección temprana y la búsqueda de ayuda profesional.
La preocupación no es menor: la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 720.000 personas mueren por suicidio cada año en el mundo, mientras que diversos estudios internacionales advierten que los hombres buscan ayuda psicológica con menor frecuencia que las mujeres y presentan mayores tasas de suicidio consumado.
Salud mental masculina rompe silencios
La psicóloga clínica y directora de la carrera de Psicología Clínica de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, Mariana Estacio, explica que todavía persisten mandatos sociales que dificultan que los hombres expresen su malestar emocional. “Los hombres no deben mostrar la falta, no pueden afectarse, no muestran debilidad, no pueden ser emotivos. Aguantan en silencio porque no pueden mostrar que no pueden”, señala. Sin embargo, destaca que en los últimos años ha observado un incremento de hombres que acuden a consulta psicológica en busca de apoyo.
Una visión similar comparte Ginger Ruiz, psicóloga clínica, investigadora y docente universitaria. Según la especialista, los modelos tradicionales de masculinidad siguen influyendo en la forma en que los hombres enfrentan sus emociones. “Existe la idea de que el hombre debe ser autosuficiente, que no necesita ayuda, que debe llevar siempre las riendas de la situación”, afirma. Ruiz recuerda que el propio Sigmund Freud advertía sobre el “malestar en la cultura” y cómo las exigencias sociales pueden generar sufrimiento psicológico. Para ella, es fundamental romper el paradigma de que los hombres no necesitan espacios para hablar de sus afectos y relaciones.
El silencio masculino tiene consecuencias
Las señales de alerta suelen ser distintas a las que tradicionalmente se asocian con los problemas de salud mental. Estacio menciona que algunos hombres canalizan su malestar a través del exceso de trabajo, largas horas frente a videojuegos o evitando pasar tiempo en casa.
Ruiz añade que también pueden aparecer pensamientos rumiantes, ansiedad persistente, estrés crónico o una actitud excesivamente defensiva. “Muchas veces intentan mostrarse completos, sin ninguna debilidad, cuando en realidad están atravesando un sufrimiento importante”, advierte la investigadora.
Lilibeth García, psicóloga clínica y especialista en educación, considera que en América Latina aún pesa la imagen del hombre como proveedor y protector del hogar. “¿Cómo alguien que debe ser la cabeza de la familia va a reconocer dolor, angustia o vulnerabilidad?”, cuestiona.
No obstante, señala que las nuevas generaciones están comenzando a replantearse estos modelos gracias a la difusión de contenidos sobre gestión emocional y salud mental. En su experiencia, muchos hombres llegan a terapia motivados inicialmente por conflictos de pareja, pero terminan descubriendo espacios de reflexión sobre su propia historia y sufrimiento.
Especialistas llaman a romper estigmas masculinos
Para Bryan Flores, psicólogo clínico e investigador, uno de los mitos más dañinos es la idea de que “el hombre es el sexo fuerte”. Este discurso, explica, provoca que muchos varones oculten pérdidas, rupturas o situaciones dolorosas por temor a ser vistos como débiles.
“La validación del malestar es fundamental. Si una persona llega a consulta ya ha dado un paso importante al reconocer que necesita apoyo”, sostiene. Flores agrega que algunas manifestaciones de sufrimiento masculino pueden aparecer en forma de conductas de riesgo, consumo de sustancias, agresividad o comportamientos impulsivos que muchas veces son normalizados por el entorno.
Los especialistas coinciden en que la familia y los amigos desempeñan un papel decisivo. Frases como “los hombres no lloran”, “aguanta como hombre” o “pareces mujer” pueden reforzar el silencio y el aislamiento emocional. En contraste, expresiones como “estoy aquí para escucharte”, “¿cómo puedo ayudarte?” o “no tienes que enfrentar esto solo” pueden convertirse en el primer paso para que una persona busque apoyo profesional.
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En un contexto en el que la salud mental masculina gana visibilidad durante junio, los expertos hacen un llamado a entender que pedir ayuda no es una muestra de debilidad, sino un acto de valentía que puede marcar la diferencia entre el sufrimiento silencioso y la recuperación.
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