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Diario Expreso Ecuador

¿No puedes dejar solo a tu perro sin que haga destrozos? Podría sufrir de ansiedad por separación

El diagnóstico de esta condición requiere de profesionales en comportamiento canino. Puede mermar la relación entre la mascota y su familia

Síntomas como destrozos en la casa y comportamientos ansiosos ante la ausencia de los dueños señalan un problema conductual manejable con paciencia y dedicación.

Síntomas como destrozos en la casa y comportamientos ansiosos ante la ausencia de los dueños señalan un problema conductual manejable con paciencia y dedicación.Magnific

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Lo que debes saber

  • Destrozos, accidentes en casa y conductas ansiosas pueden revelar la condición.
  • Los perros pueden ser entrenados para acostumbrarse a estar solos por más tiempo. 
  • Los expertos en comportamiento canino son esenciales para este proceso.

Dejar a Paco solo era una “pesadilla” para Camila Ordóñez. Su mascota, adoptada de un refugio, siempre mostró una disposición nerviosa, exacerbada en la ausencia de su familia adoptiva.

El perro la recibía con destrozos cada vez que regresaba: patas de sillas mordidas, basura regada, cojines rotos, orina y heces dentro de la casa. Los vecinos, además, se quejaban constantemente de los ladridos de Paco cuando la familia salía.

Camila, en ese entonces poco conocedora de los conceptos de conducta canino, pensó en buscarle otro hogar a Paco, una que no tenga que dejarlo solo con tanta frecuencia. Le preocupaba el sufrimiento de su mascota, y no sabía qué hacer.

Un amigo le recomendó hablar con un adiestrador para que analice las conductas de Paco. Tras meses de trabajo tanto con la mascota como con la familia, la destrucción y el ruido pararon. Ahora el perro maneja mucho mejor su tiempo solo.

Melissa Vélez, psicóloga clínica y profesional certificada en comportamiento canino, explica que los síntomas de Paco eran característicos de la ansiedad por separación (APS).

Además de lo que mostraba la mascota de Camila, otras señales podrían ser jadeo y salivación excesiva, intentos de escape (pueden llegar a ser autolesivos) y patrones repetitivos, como caminar en círculos.

No obstante, la clave para decidir si se trata de APS o no es si estas conductas solo suceden en ausencia del dueño y cuánto duran.

“Esto lo debe determinar y diagnosticar un especialista en comportamiento canino y/o un etólogo canino”, dice Vélez. “Sin embargo, es importante mencionar que no siempre que se presente uno o varios de estos síntomas significa que es APS. Puede existir un cambio en el entorno o rutina que dispare comportamientos ansiosos que no necesariamente son APS de diagnóstico”.

Niveles de severidad

La gravedad de la APS puede variar desde un caso leve, como jadeos o vocalizaciones que pueden manejarse relativamente rápido, hasta cuadros en los que el bienestar de la mascota se ve seriamente afectado, mermando también la relación con sus dueños.

En estos casos graves los animales podrían hasta causarse sangrado en las patas al intentar escapar de la casa.

Por eso, recalca Vélez, es un diagnóstico “que no debe darse a la ligera” y que amerita tratamiento con la ayuda de un profesional

¿Qué hacer?

Los dueños de mascotas pueden tomar varios pasos para mitigar la ansiedad de sus animales, siempre con el consejo y supervisión de un profesional en comportamiento canino.

“Una de las primeras sugerencias es el uso de cámaras para monitorear al perro en sus inicios y en su progreso de forma objetiva. Esto es fundamental para que el proceso fluya”, explica Vélez.

También se aplican técnicas de desensibilización sistemática y contracondicionamiento, que sirven para que el animal no necesariamente asocie señales como agarrar las llaves de carro o ponerse los zapatos con una salida de su dueño.

Los dueños de mascotas pueden tomar varios pasos para mitigar la ansiedad de sus animales, siempre con el consejo y supervisión de un profesional en comportamiento canino.

“Una de las primeras sugerencias es el uso de cámaras para monitorear al perro en sus inicios y en su progreso de forma objetiva. Esto es fundamental para que el proceso fluya”, explica Vélez.

También se aplican técnicas de desensibilización sistemática y contracondicionamiento, que sirven para que el animal no necesariamente asocie señales como agarrar las llaves de carro o ponerse los zapatos con una salida de su dueño.

Poco a poco se puede ir dejando al perro solo por más y más tiempo conforme muestre menos síntomas de estrés.

Además, es beneficioso que la mascota queme energía antes de la ausencia. A su vez, es recomendable dejar al animal en un espacio seguro. Una jaula o ‘crate’ puede cumplir esta función con tal de que se haya construido una asociación positiva anteriormente.

“En casos severos se debe hacer una evaluación veterinaria para descartar alguna causa médica y si es necesario el apoyo farmacológico mientras se trabaja el protocolo conductual”, señala Vélez. 

Según la experta, existen contextos en los que estas señales apuntan a un problema que necesita ayuda veterinaria.

Uno de ellos es el cambio de comportamiento súbito en un perro adulto sin historial previo, dolor evidente al moverse y conductas compulsivas que persisten incluso cuando los dueños están presentes.

La APS se puede mitigar de forma gradual. “Puede ser una batalla larga tanto para las familias como para el perro. Hay casos registrados en los que, junto con un profesional, les ha tomado al menos ocho meses tener un avance”, dice Vélez.

Estudio del Royal Veterinary College

Una investigación del Royal Veterinary College de la Universidad de Londres, publicado en 2024, reveló que ciertas experiencias durante la vida temprana de un perro pueden influir en el desarrollo de comportamientos relacionados a la separación.

El estudio se enfocó en 145 dueños de mascotas del Reino Unido e Irlanda. Encontraron que el 46,9 % de los cachorros investigados mostraron conductas ansiosas ante la ausencia de su núcleo familiar a los seis meses de edad.

Determinaron que los animales cuyos dueños utilizaron formas punitivas de corrección, como gritos o golpes, fueron más propensos a mostrar síntomas.

Otros factores fueron las horas de sueño de las mascotas, métodos de entrenamiento e incluso la edad de los dueños.

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