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Diario Expreso Ecuador

Conversando con Carmen Ojeda

Mindfulness: Una práctica con respaldo científico

Entre tendencias digitales y conceptos confusos, explicamos en qué consiste realmente esta herramienta científica y cómo diferenciarla de ideas esotéricas.

La atención plena es una herramienta valiosa basada en evidencia

La atención plena es una herramienta valiosa basada en evidenciaMagnific

María Verónica Vernaza Guerrero

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Lo que debes saber:

  • El mindfulness clínico nace de la psicología y la medicina, no de creencias esotéricas.
  • Ayuda a manejar el estrés y las emociones, pero no sustituye la psicoterapia ni los tratamientos médicos.
  • Requiere aprendizaje, práctica constante y, en el ámbito clínico, debe ser enseñada por profesionales capacitados.

En los últimos años, el mindfulness o atención plena se ha convertido en un término cada vez más popular. Sin embargo, su creciente presencia en redes sociales también ha dado lugar a confusiones, al asociarlo con conceptos como la manifestación de la realidad, las energías o la elevación de la vibración. 

Para comprender qué hay realmente detrás de esta práctica, consultamos a la psicóloga y especialista Carmen Ojeda, quien explica que el mindfulness clínico tiene sus raíces en la medicina y la psicología, y se basa en aprender a prestar atención al momento presente con aceptación y sin juicios.

Lejos de promesas extraordinarias, la atención plena cuenta con décadas de investigación científica que respaldan sus beneficios para la salud mental. Según Ojeda, programas desarrollados por especialistas como Jon Kabat-Zinn y estudios posteriores liderados por investigadores como Zindel Segal han demostrado resultados positivos en la reducción de la ansiedad, el estrés y los síntomas depresivos. Gracias a esta evidencia, el mindfulness forma parte de diversas terapias psicológicas utilizadas actualmente en todo el mundo.

Algunas personas afirman que el mindfulness puede curar cualquier problema emocional. ¿Qué puede hacer realmente esta práctica y cuáles son sus límites?

El mindfulness, o atención plena, no es una panacea. Aunque ayuda a regular emociones, a reducir la reactividad y a mejorar la conciencia, tiene límites. No elimina el sufrimiento humano ni sustituye tratamientos médicos. Es una herramienta valiosa dentro de terapias basadas en evidencia.

¿Cómo se asegura su enseñanza bajo protocolos rigurosos, alejados de interpretaciones esotéricas?

Esta práctica se enseña mediante protocolos estructurados. Asimismo, sus principios han sido incorporados en terapias basadas en la evidencia. Estos enfoques han sido validados a través de ensayos clínicos y estudios científicos rigurosos, y son aplicados por profesionales de la salud mental debidamente capacitados.

Los psicoterapeutas que deseen incorporar el mindfulness a su práctica clínica deben formarse y, de ser posible, certificarse en centros y programas reconocidos, lo que contribuye a preservar su carácter científico y a diferenciarlo de interpretaciones esotéricas o pseudocientíficas.

¿Qué mitos o ideas erróneas sobre el mindfulness escucha con más frecuencia en su consulta?

Mitos comunes son que el mindfulness es “dejar la mente en blanco” (no lo es, se observa la mente), que elimina emociones desagradables (cuando en realidad lo que nos ayuda es a aceptarlas), o es también común encontrar consultantes que creen que el mindfulness es simplemente una estrategia de relajación, cuando en realidad es desarrollar conciencia y flexibilidad psicológica.

Además, se cree que es solo para personas espirituales, cuando es accesible a todos. Finalmente, algunos piensan que con unos minutos de práctica es suficiente, pero en realidad es una habilidad que requiere práctica constante.

¿Puede la atención plena reemplazar a la psicoterapia o a los tratamientos médicos cuando existe un trastorno de salud mental?

No, no debe reemplazarlos. La atención plena es una herramienta complementaria valiosa dentro de terapias basadas en evidencia, pero cuando hay un trastorno de salud mental se requiere evaluación profesional. La psicoterapia o tratamiento médico adecuado sigue siendo fundamental, y la atención plena actúa como un apoyo, no como un sustituto.

Tenga en cuenta lo siguiente

Aquí compartimos cinco diferencias entre el mindfulness clínico y las propuestas de bienestar sin respaldo científico:

  • Está basada en la evidencia y en ensayos clínicos controlados; las propuestas sin respaldo suelen consistir en testimonios o afirmaciones no verificables.
  • Se enseña mediante protocolos estructurados; las alternativas no científicas carecen de estructuras validadas.
  • Los límites y objetivos son realistas y específicos; las propuestas sin evidencia suelen prometer cambios ilimitados o milagrosos.
  • Está impartido por profesionales de la salud mental; las opciones sin respaldo suelen ser enseñadas por personas sin formación clínica.
  • Acepta la coexistencia con otros tratamientos médicos o psicológicos; las otras posturas a veces desaconsejan la psicoterapia o la medicina.

Cómo surgió el mindfulness moderno

El mindfulness clínico es una habilidad psicológica basada en la atención consciente al momento presente. Consiste en aprender a observar pensamientos, emociones, sensaciones corporales y experiencias internas con apertura, curiosidad y sin juzgarlas automáticamente.

Su desarrollo dentro de la medicina y la psicología moderna se debe principalmente al trabajo de Jon Kabat-Zinn, biólogo molecular de la Universidad de Massachusetts, quien a finales de la década de 1970 creó el programa de Reducción del Estrés Basada en Mindfulness (MBSR). Su objetivo era ayudar a pacientes con dolor crónico, estrés y enfermedades médicas que no estaban encontrando suficiente alivio a través de los tratamientos convencionales.

Kabat-Zinn definió el mindfulness como “prestar atención de manera intencional al momento presente, sin juzgar”. Esta definición aparentemente sencilla revolucionó la forma en que la medicina y la psicología comenzaron a estudiar científicamente la atención, la conciencia y la regulación emocional.

Desde entonces, miles de investigaciones han explorado sus efectos sobre la ansiedad, la depresión, el estrés, el dolor crónico, la regulación emocional y la calidad de vida. Gracias a esta evidencia, el mindfulness fue incorporado a diversos tratamientos psicológicos basados en evidencia, como la Terapia Cognitiva Basada en Mindfulness, la Terapia Dialéctica Conductual y la Terapia de Aceptación y Compromiso.

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