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Maria Terterian
Es parte de la quinta generación de una familia de músicos profesionales.cortesía Juan Pablo Merchán

Maria Terterian, la vida en un piano

Con 20 años de formación musical, la pianista y gestora cultural armenia encontró en Ecuador un lugar para afianzar su trayectoria y cumplir sueños y anhelos.

Niña prodigio, su formación empezó a los cinco años en la Escuela Especial para Niños Talentosos de Tchaikovski, en Erevan (capital de la República de Armenia), imbuida en la interpretación de música clásica y contemporánea. La artista proviene de una familia de grandes talentos, siendo Maria parte de la quinta generación de músicos profesionales.

“Las puertas de mi casa siempre estaban abiertas para músicos, literatos, poetas, pintores, filósofos... Crecí en ese ambiente, lo llevo en la sangre y no me imagino haciendo otra cosa. Es como mi alimento, porque el arte viene en mí de generación en generación”.

La historia que fortaleció su espíritu

La guerra ha marcado a su país con muertes, largos periodos de restricción y prohibiciones, incluso a nivel educativo. Sin embargo, la artista tuvo la fortuna de crecer y formarse con libertad, al poder decidir el camino que buscaba, junto a una familia y grandes pedagogos que siempre la alentaron.

“En los 80, cuando el régimen con la Unión Soviética ya no era tan fuerte, mi educación fue muy liberal, pues nos impulsaban a ser libres. Podíamos leer lo que queríamos y aprendí lo que quise en cuanto a música. Siempre hubo mucho respeto. Cuando cayó la URSS en los 90, vino la guerra y recuerdo las noches heladas, a menos 30 grados centígrados, recitando poesía y practicando música entre todos. Muy unidos y fuertes de espíritu, eso hizo la guerra en nosotros, que seamos fuertes”.

Concertista renombrada

Su trayectoria empezó muy joven, en el Conservatorio Superior, participando en festivales de música contemporánea y en concursos en toda Europa y Rusia. Ganó el primero a los 15 años y a los 16 grabó su primer disco. Más adelante obtuvo un doctorado en Interpretación Musical, mientras desarrollaba gestión cultural en la Filarmónica de Armenia, coordinando festivales, conciertos, grabaciones, clases magistrales (con los más grandes pianistas de Rusia, Armenia y Francia), obras de ópera y de teatro musical en Rusia, Armenia, algunos países de Europa, Colombia y Ecuador, donde reside actualmente.

En su carrera, se ha destacado como solista de música académica contemporánea para piano, de cámara y de correpetición para los cantantes y actores del Teatro Musical, lo que le ha dado la oportunidad de trabajar con Viviana Cordero, Cristina Rodas, Carlos González, Pamela Cortés, Juana Guarderas, entre otros, participando en obras como ‘Cabaret’, ‘Chicago’, ‘Avenida Q’ y muchas más. Además creó el trío Trestorno, con el que grabó un disco. Paralelamente, como gestora cultural ha desarrollado charlas colaborativas con artistas de diferentes países durante la pandemia

Ecuador y lo que dejó atrás

Nieta del reconocido compositor contemporáneo, Avet Terterian, su abuela y padre fueron musicólogos, también destacados. De hecho, su padre, Ruben, traspasó fronteras como escritor, investigador, articulista de revistas internacionales y fue la primera persona en obtener un doctorado en Filosofía en Ciencias del Arte en Rusia. Debido a la guerra en Armenia, se radicó en Buenos Aires y, años después, por diferentes recomendaciones, fue invitado a a formar la Escuela Superior de Música y su maestría en la Universidad de Cuenca. Fue así como Maria llegó a Ecuador hace 14 años, con la promesa de que se enamoraría del país. Y no se equivocó.

“Fue amor a primera vista. Me gustan muchísimas cosas de Ecuador, empezando por la energía que hay para crear. Me gusta su gente, el ecuatoriano, su cultura y su cosmovisión, la comida, las montañas... Gracias también a Ecuador, que me recibió y aceptó. Estoy muy feliz aquí”. Atrás dejó el olor a albaricoque y del café en verano... el vino de su país, las uvas y su gente.

Al empezar la pandemia, la pianista cuenta que la guerra nuevamente golpeó Armenia con la intervención de Turquía y Azerbaiyán, lo que acabó con la vida de más de cinco mil jóvenes que debieron defender su patria. “Toda una generación perdida”, se lamenta, sin reprimir la tristeza que le produce ver a su gente viviendo sin paz ni libertad. “Me duele mucho ver a los armenios con tanto sufrimiento, sin que puedan disfrutar la vida”.

Seguir creciendo

Maria presume de una energía muy fuerte y armónica. Es espontánea, franca y muy segura de sí. Muy exigente consigo misma, es consciente de que para crecer profesionalmente debe crecer antes a nivel personal: “Tengo una fuerte necesidad de seguir aprendiendo en la vida, soy muy curiosa y por eso me arriesgo a muchas cosas. Lo primero es cumplir lo que ofrezco y para eso hay que trabajar todos los días... Hay que tener un orden para seguir aprendiendo, entregando lo mejor en el escenario y cumplir con los propósitos de vida”.

En su tiempo libre disfruta de las conversaciones y de un buen vino con sus amigos. Hace ejercicio y le gusta viajar y caminar recorriendo las calles de Quito.

Su labor como catedrática de tercer nivel es importante. Ha trabajado en varias instituciones de educación superior en diferentes países. Actualmente lo hace en la Universidad de las Américas, por lo que actualiza sus conocimientos de forma permanente. “Es mucha responsabilidad porque no solo hay que enseñar una materia técnica, sino que hay que formar las mentes de las nuevas generaciones de músicos”.

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Poco tiempo antes de la proliferación de la COVID-19, el padre de la pianista falleció, una pérdida grande que la obligó a cancelar todos los conciertos online que tenía planificados. “Entré en la pandemia en un estado de shock, viviendo un duelo. Fue uno de los golpes más fuertes de mi vida y no pude seguir tocando. Me enfoqué en la docencia para poder levantarme... Me dejó la presidencia de la Sociedad Cultural Internacional ‘Avet Terterian’ para continuar su legado y el de mi abuelo. Meses después de su muerte, recién estoy arrancando de nuevo. En marzo tengo grabaciones y videos en vivo con la música de artistas ecuatorianos”.

La pianista considera que este tiempo ha sido muy difícil para todos y afirma que es imposible no sentirse afectados, por la incertidumbre que causa. La artista teme que todo el trabajo construido estos años en cuanto a música sufra un retroceso por la pandemia. “Es un trabajo gigante que ha hecho que este país tenga visibilidad en el mundo musical, por eso espero que siga siendo un lugar para seguir creando y soñando”.

Cara a cara

  • Su sueño más grande: “Que termine toda esta modalidad virtual y que las salas y aulas se llenen... Poder darnos un abrazo sincero, cariñoso, y decir: ‘Ok, ya acabó, estamos bien, vamos adelante’”.
  • Su mayor logro: “Romper estereotipos en varios sentidos: que siendo docente se puede tener una vida artística también; que la música clásica y la contemporánea pueden convivir sin problema. Y creo que he logrado demostrar que puede haber respeto entre hombres y mujeres músicos, que podemos estar al mismo nivel”.
  • Su experiencia en la obra musical ‘Chicago’: “Fue otro gran logro porque me encargué de toda la parte musical, dirigí a todo el elenco, creé la banda y toqué en todas las funciones. A veces pensaba: ‘¡Dios mío, en qué me he metido!’. Pero sí, ¡lo logré!”.
  • Sus miedos: “Voy a citar a Woody Allen: ‘El miedo es mi compañero fiel que nunca me abandona’. Así es, yo también tengo los míos, algunos chistosísimos, pero lo más importante es cómo los vas a trabajar y superar y nunca perder el sentido del humor”.

Personal

  • Nacida en Erevan, capital de la República de Armenia, Maria es parte de la quinta generación de una familia de músicos profesionales.
  • Obtuvo un doctorado en Interpretación en el Conservatorio Superior de Komitas, en Erevan.
  • Preside la Sociedad Cultural Internacional Avet Terterian y es docente de la Universidad de las Américas.