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Diario Expreso Ecuador

Bienestar familiar

Maternidad y trabajo: el reto laboral de las mujeres ecuatorianas

Especialistas sostienen que Ecuador necesita avanzar hacia modelos laborales más flexibles, donde la crianza no afecte el crecimiento profesional

La maternidad continúa representando un desafío para miles de mujeres ecuatorianas que intentan mantener estabilidad laboral mientras enfrentan procesos de crianza.

La maternidad continúa representando un desafío para miles de mujeres ecuatorianas que intentan mantener estabilidad laboral mientras enfrentan procesos de crianza.Canva

Gabriel Cornejo
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En Ecuador, miles de mujeres enfrentan el desafío de equilibrar la maternidad con la estabilidad laboral en un contexto donde aún persisten brechas, prejuicios y dificultades para conciliar la vida familiar y profesional. Aunque cada vez más empresas hablan de flexibilidad y bienestar, muchas madres continúan viendo afectadas sus oportunidades de crecimiento, especialmente tras el embarazo o los primeros años de crianza.

Apoyo para trabajadoras durante el embarazo

“El salir embarazada fue una bendición”, relatan los ingenieros Andrea Manzaba y Henry Limones, quienes destacan que recibieron apoyo laboral durante el proceso y lograron organizar horarios para cumplir con sus responsabilidades profesionales sin descuidar la llegada de su bebé. La pareja reconoce que el embarazo implicó nuevos gastos y cambios en la dinámica familiar, pero también una etapa de adaptación en la que el acompañamiento laboral fue clave para mantener estabilidad económica y emocional.

Para Marta Carrión Páez, gerente del Área de Empleo-COIE de la Universidad Internacional UNIR y UNIRalumni, la maternidad continúa siendo un factor que impacta directamente en la continuidad profesional de las mujeres. “Aún se sigue considerando que una mujer al ser madre corre el riesgo de perder profesionalidad o capacidad”, explica. La especialista sostiene que muchas mujeres son descartadas de procesos de selección o limitadas en ascensos debido a prejuicios relacionados con la maternidad.

La situación se vuelve más compleja en un país donde la informalidad laboral supera el 50 %. Carrión señala que las mujeres están sobrerrepresentadas en trabajos precarios debido a las interrupciones que muchas veces deben hacer en sus carreras para dedicarse al cuidado de sus hijos. “Volver al mercado formal se complica mucho”, advierte, al referirse a quienes permanecen varios años fuera del sistema laboral.

Ejemplos de otros países para profesionales

Frente a esta realidad, países como Suecia, Noruega e Islandia aparecen como referentes en políticas de corresponsabilidad familiar. Carrión destaca que estos modelos entienden la crianza como una responsabilidad social y no únicamente de la madre. “Se pueden diseñar sistemas para que cuidar y trabajar no sean actividades incompatibles”, afirma, al mencionar licencias parentales extensas y remuneradas, además de esquemas flexibles como el teletrabajo y las jornadas por objetivos.

Otro de los mecanismos que gana espacio en el ámbito internacional son los llamados “Returnships”, programas enfocados en ayudar a profesionales que dejaron temporalmente el mercado laboral a actualizarse y reintegrarse. La experta explica que funcionan como una especie de puente entre la maternidad y el regreso profesional, mediante procesos de formación y mentoría. “En Ecuador sería vital que las empresas implementaran este tipo de programas”, asegura.

Mujeres desarrollan nuevas habilidades

Más allá de las dificultades, especialistas coinciden en que la maternidad también desarrolla habilidades altamente valoradas en el entorno laboral. La gestión del tiempo, la resiliencia, la empatía y la resolución de problemas son algunas de las capacidades que, según Carrión, fortalecen el perfil profesional de las madres. “Si una madre puede gestionar las citas del médico, la lista de la compra y calmar una rabieta, es capaz de gestionar cualquier reto profesional”, sostiene.

La psicóloga Ginger Ruiz considera que las empresas también deben priorizar la salud mental y generar espacios más comprensivos para las mujeres embarazadas y madres. “Es necesario crear una cultura donde la mujer se sienta protegida y que el embarazo no se vea afectado en ningún plano”, manifiesta. Para la especialista, la maternidad no debe ser vista como un riesgo laboral, sino como una etapa natural de la vida que merece respaldo institucional y humano.

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