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Diario Expreso Ecuador

Juan Manuel Vélez, el ecuatoriano que mueve la música en Europa

Profesional nacido en Guayaquil que construyó su carrera en Berlín y hoy figura entre los nuevos referentes del negocio global de la música en vivo.

Juan Manuel Vélez es un referente en la industria musical europea

Juan Manuel Vélez es un referente en la industria musical europeaCortesía

María Verónica Vernaza Guerrero

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Lo que debes saber:

  • Unico ecuatoriano incluido en The New Bosses 2026 de IQ Magazine, que reconoce a 20 nuevos líderes de la música en vivo.
  • Desde Berlín impulsa artistas latinos y trabaja para conectar sus proyectos con públicos y mercados de Europa.
  • Un artista necesita conocer dónde está su público y construir relaciones estratégicas antes de apostar por grandes escenarios.

Juan Manuel Vélez Navarrete fue incluido por la revista británica IQ Magazine en The New Bosses 2026, una selección de 20 ejecutivos emergentes que destacan en la industria internacional de la música en vivo.

Vélez, único ecuatoriano de la lista, trabaja desde Berlín como agente de contratación y promotor de RBK Fusion, donde desde 2024 impulsa artistas internacionales y latinos en Alemania, Suiza y Austria.

El reconocimiento también lo llevó a mirar hacia sus comienzos, desde sus primeros pasos como mánager hasta su experiencia en distintas discográficas. Hoy, desde Alemania, conversa con SEMANA sobre lo que significa este logro y su futuro dentro de la industria.

La nominación lo tomó por sorpresa mientras estaba de vacaciones y se convirtió, según cuenta, en “una alegría y un motivo de celebración”. Para él, que sigue de cerca a IQ Magazine, formar parte de The New Bosses 2026 tiene un significado especial por el prestigio de la publicación y por compartir la selección con profesionales de distintos países.

Después de varios años en la industria musical, Vélez considera que aún queda un largo camino por recorrer, pero destaca que esta distinción representa “una confirmación especial” de que el trabajo que realiza en RBK Fusion, enfocado en desarrollar nuevos artistas y mercados, empieza a tener eco más allá de su círculo profesional cercano.

Nació y creció en Guayaquil y hoy trabaja en la escena musical alemana. ¿Cuál fue el choque cultural más fuerte que tuvo que adaptar en su forma de trabajar o negociar con los alemanes?

Uno de los mayores cambios fue adaptarme a una comunicación mucho más directa. En Ecuador o en Latinoamérica creo que somos más de la idea de primero crear una relación personal y somos un poco más cuidadosos a la hora de decir que no.

En Alemania aprendí que ser directo no necesariamente significa ser frío o descortés, sino ser claro con lo que puedes ofrecer, lo que no funciona y cuáles son tus límites. Con el paso del tiempo, me parece que he aprendido a combinar las dos cosas: la estructura y claridad alemana con esa parte más personal y cercana que tenemos los ecuatorianos.

Y en una industria donde las relaciones son tan importantes, creo que esa combinación funciona bastante bien.

En la práctica, ¿cómo logra 'educar' o enganchar al público alemán y europeo para que consuman géneros latinos más allá de los grandes clichés?

Lo más importante es entender cuál es el tipo de artista y no tratar a la música latina como si fuera solo un género. Me parece que en Europa existe esa percepción de que todo se reduce al reggaetón, la salsa o la música de fiesta, cuando en realidad la escena es mucho más diversa.

Es súper importante entender primero quién puede ser el público de cada artista y dónde se lo puede descubrir. Hay artistas latinos haciendo indie, rock, electrónica, funk, jazz, entre muchos géneros más, y parte de mi trabajo es encontrar el contexto correcto para cada uno.

Puede ser un festival latino, pero otras veces un festival indie o quizás colocar a un artista latino como telonero de un artista internacional, sea alemán o europeo, donde pueda llegar a un público al que normalmente no llegaría. También es importante no dejarse impresionar demasiado por los números digitales. Cuando un artista viene por primera vez a este territorio, hay que pensar bien e ir desde abajo, creciendo para poder construir una carrera en este mercado.

Ha trabajado en la logística y producción para artistas masivos como Lenny Kravitz, Juanes o Danny Ocean. ¿Qué es lo que más le ha sorprendido de ver trabajar de cerca a artistas de ese nivel y qué lección le dejó?

Lo más interesante es la cantidad de pasos y personas involucradas detrás de un show. El público ve, una o dos horas de espectáculo, pero nosotros podemos pasar meses hablando de hoteles, catering, horarios, producción, marketing, prensa y así sigue la lista interminable.

Una de las mayores lecciones ha sido que, cuanto más grande es el proyecto, más importantes se vuelven los pequeños detalles. Una decisión mínima puede afectar a muchas personas, entonces siempre hay que mantener la calma y buscar soluciones.

Eso es fundamental en la industria musical, porque es un ambiente con mucha presión. Siempre hay que estar dispuesto a ayudar, a encontrar una solución y a entender que, al final, todos estamos trabajando para que el show salga bien.

Tres pasos para llegar a Europa

Para Juan Manuel Vélez, antes de pensar en tocar en un gran festival europeo, un artista debe tener unas bases sólidas en su propio país. “Tener una base de seguidores fieles” es uno de los pilares para exportar un proyecto, porque también es uno de los primeros datos que se analizan al llevar a un artista a un nuevo territorio.

  1. Conocer dónde está el público: Lo primero es revisar las estadísticas de Spotify, YouTube y ticketing para descubrir en qué ciudades europeas ya existe interés. “Es importante entender que los mercados en Europa son distintos. Alemania, España y el Reino Unido funcionan de maneras diferentes”, explica.
  2. Construir relaciones locales: El siguiente paso es buscar promotores, agentes, festivales y artistas que tengan sentido para el proyecto. En lugar de enviar correos masivos, recomienda identificar unos 10 festivales donde realmente encaje el artista y explicar por qué. “Hay que ser estratégico”, señala.
  3. Empezar de manera realista: No es necesario debutar ante 10.000 personas. Una gira como telonero o incluso un concierto pequeño pueden ser mejores puntos de partida. “Una vez que haya ese primer dato real de venta de entradas, la conversación cambia”, asegura. Ese resultado puede abrir puertas con festivales, promotores y otros aliados en Europa.
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