Salud y bienestar
Enfermedad renal silenciosa afecta a miles de ecuatorianos sin diagnóstico temprano
El 11 % de los adultos ecuatorianos padece enfermedad renal crónica y muchos descubren la enfermedad cuando el daño en los riñones ya es irreversible

La enfermedad renal crónica ya representa una de las principales amenazas silenciosas para la salud pública en Ecuador.
La enfermedad renal crónica avanza en Ecuador de forma silenciosa, pero con consecuencias cada vez más visibles para el sistema de salud y para miles de familias. Según datos compartidos por especialistas de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL), cerca del 11 % de los adultos ecuatorianos padece esta enfermedad, aunque muchos desconocen su condición debido a que las etapas iniciales suelen no presentar síntomas evidentes.
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Alerta por enfermedad renal crónica
El doctor Fredy Gustavo Paredes Cuenca, investigador y especialista en cirugía abdominal y enfermedad renal avanzada, explicó que esta patología afecta órganos vitales encargados de filtrar toxinas, regular líquidos y producir hormonas fundamentales para el cuerpo. “Cuando mencionamos enfermedad renal crónica, nos referimos al estado más avanzado del daño renal”, señaló el especialista, quien además lidera el proyecto “Manejo Integral de la Enfermedad Renal Crónica e Insuficiencia Renal en la Población Lojana”, desarrollado durante más de tres años y medio en la UTPL.
Uno de los principales problemas, según los expertos, es que los síntomas suelen confundirse con señales cotidianas como cansancio, estrés o fatiga muscular. Paredes advirtió que “las etapas iniciales son prácticamente asintomáticas”, por lo que los diagnósticos llegan demasiado tarde. Añadió que la prueba clave para detectar el deterioro renal es la medición de creatinina en sangre, un examen básico que debería incluirse en cualquier chequeo médico rutinario.
Las cifras reflejan el impacto creciente de esta enfermedad en el país. De acuerdo con la investigación presentada por la UTPL, la enfermedad renal crónica representa actualmente la quinta causa de muerte prematura en adultos y consume alrededor del 11 % del presupuesto nacional en salud. En Loja, los estudios desarrollados por el equipo investigador estiman que el 8 % de la población vive con esta condición, aunque existe subregistro por diagnósticos tardíos.
¿Cuáles son los factores de riesgo?
Entre los factores de riesgo más frecuentes aparecen la hipertensión arterial y la diabetes mellitus, además del consumo de alcohol y tabaco, la automedicación y la falta de hidratación adecuada. Paredes también alertó sobre otros elementos menos conocidos, como haber nacido prematuro o con bajo peso, así como los cálculos renales que provocan obstrucciones progresivas en el sistema urinario. “Existe poca conciencia sobre cómo hábitos como la automedicación o el consumo excesivo de sal pueden afectar los riñones con el tiempo”, complementó la doctora Carolina Palacios.
Cuando la enfermedad llega a una etapa terminal, los pacientes necesitan tratamientos de reemplazo renal. Aunque la hemodiálisis es la alternativa más conocida, el especialista explicó que la diálisis peritoneal suele ser la primera opción recomendada en protocolos internacionales por su menor costo y facilidad de aplicación. “Estos tratamientos reemplazan únicamente la función de filtración”, explicó el investigador, quien añadió que muchos pacientes requieren además medicamentos complementarios para combatir la anemia y regular otros procesos hormonales afectados por el deterioro renal.
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El panorama también preocupa por la expectativa y calidad de vida de quienes llegan a fases avanzadas. Según el doctor Paredes, una persona sometida a hemodiálisis puede vivir en promedio alrededor de diez años, aunque muchas complicaciones aparecen por infecciones severas, anemia o problemas asociados al tratamiento. Por ello, insiste en la prevención como la herramienta más importante para enfrentar la enfermedad. “Mantener controlada la hipertensión y la diabetes, evitar alcohol y tabaco y no automedicarse puede marcar una gran diferencia”, afirmó.
Fortalecer la cultura de prevención
El profesional de la salud, Romario Riera coincidió en la necesidad de fortalecer la cultura preventiva en el país. “La enfermedad renal silenciosa es especialmente peligrosa porque, en la mayoría de los casos, no presenta síntomas en sus etapas iniciales. Muchos pacientes llegan a consulta cuando el daño ya es avanzado”, sostuvo el especialista, quien remarcó la importancia de realizar chequeos periódicos, especialmente en personas con antecedentes familiares, hipertensión o diabetes.
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Para los investigadores, el desafío no solo está en mejorar el acceso a tratamientos, sino en cambiar la forma en que se aborda esta enfermedad en Ecuador. La apuesta, explican, debe centrarse en la detección temprana, la educación comunitaria y la prevención, antes de que el daño renal sea irreversible. En medio de una problemática que avanza silenciosamente, los especialistas insisten en que un simple examen médico puede marcar la diferencia entre detectar la enfermedad a tiempo o enfrentar complicaciones irreversibles.