Buenavida

Apitatán, talento y fuerza


Con sus potentes obras ha logrado causar una revolución urbana, perseguido por ideales con una identidad única.

Artista Urbano 'Apitatán'
Juan Sebastián Aguirre, artista urbano, más conocido como 'Apitatán' Agencia (ag-expreso ag-extra ag-quito)Fotos Karina Defas

Pintar murales en altura, subido en una máquina, trepado en varios pisos de andamios y colgando de una canastilla, a veces en barrios periféricos percibidos como inseguros, es parte del oficio que este joven artista lidera en las vías urbanas del Ecuador y el mundo.

Juan Sebastián (Apitatán, como se lo conoce) es un pintor de arraigadas creencias. Abordarlo a través de la obra y pensamiento es introducirse en aguas de un tumultuoso océano de fraguada criticidad. Su mente está en constante movimiento, como sus proyectos. Sin embargo, la esencia permanece y se manifiesta, contundente.

Los murales de Apitatán transgreden el orden y la dinámica urbana con imágenes y mensajes de fuerte contenido, que obligan a una reacción inmediata. Es imposible eludirlos o ser indiferentes. Y ese es precisamente el propósito. Su pensamiento queda en evidencia a través de su obra, en la que la identidad y la cultura laten por sí solas: “Para mí el arte es un vehículo capaz de generar sentires y reflexiones siendo auténtico”.

Aunque no le gustan las etiquetas y ser catalogado como pintor, diseñador, muralista o hasta grafitero, para Apitatán la identidad nos hace únicos frente al mundo y es lo que rescata y hace eco en su obra. De su abuelo, un típico chulla quiteño, sus memorias son su herencia, lo que fue determinante para exponer un Quito que poco o nada tiene hoy con relación a su cultura y lenguaje. “La globalización es el más grande enemigo de la cultura local y lo que resta valor a lo propio, desvaneciendo así las tradiciones. Es importante conocer el pasado para entender de dónde venimos y así poder proyectarnos hacia el futuro”.

“No me gustan los extremos. El equilibrio, la inclusión y el balance hacen parte de mi bandera”.

Creador de imágenes, coleccionista de historias e imaginador a tiempo completo, como se definió a sí mismo en una conferencia TEDx, cuenta su historia con la convicción de un idealista. Prematuras canas y una poblada barba aportan a los 33 cumplidos, que adiciona con el negro, su color fetiche: “Es porque no me gusta llamar la atención”, dice. Aunque de tímido veo poco.

En su taller, ubicado en un edifico del norte de Quito, destaca una estantería repleta de sprays de pintura de todos los colores dispuestos ordenadamente. Más allá se suman cuadros en desarrollo (en varios formatos), que confiesan una continua búsqueda de aprendizaje y evolución. “Me encuentro en un punto de reinvención, entendiendo y procesando el camino recorrido, con el fin de filtrar las cosas que aún siento muy mías y soltar aquellas que ya no me representan, con el fin de buscar nuevas formas y mensajes para transmitir a través de mi arte”, explica.

Obra del artista Apitatán
Sus murales transgreden el orden y la dinámica urbana con imágenes y mensajes de fuerte contenido,Cortesía

A lo largo de una década, el activista social ha enfrentado riesgos y desafíos que han contribuido a continuar, infatigable, en su peregrinaje artístico. Con un título de la San Francisco, abandonó una carrera prometedora porque la urgencia por transmitir sus propios mensajes fue superior.

Los aplausos, las entrevistas y la admiración que genera forman parte de su cotidianidad, pero también ha sido insultado y zapateado (colgado en los andamios) e, incluso, denunciado. “El mural del ‘círculo vicioso de la corrupción’ que pinté en la zona bancaria de Guayaquil causó alboroto. Fui denunciado por la comunidad afroecuatoriana ante la Defensoría del Pueblo por un inexistente racismo. Un año después, el mural fue borrado para pintar otro encima. Este es un ejemplo que pone en evidencia que no nos gusta ver la realidad política y de nosotros mismos. El arte en la calle está para cuestionar, para denunciar, para expresar y alzar la voz. Muchos piensan que se limita a decorar, pero ese no debe ser su único propósito”.

Sin duda, los principios básicos que regulan su existencia están regidos por la libertad, la misma que le ha permitido volar y estampar sus murales en diferentes escenarios en Europa, América Latina y Estados Unidos. Su huella de color es altamente apreciada y las anécdotas no pueden faltar, como en el último mural que pintó en Medellín, fuera de la estación central del metro. La grúa no era lo suficientemente alta, así que tuvo que improvisar cambiando el boceto original, utilizando extensores para cumplir la meta.

Enamorado, vive un momento trascendente, al cerrar procesos, concentrado en nuevas propuestas en técnica y temática. Además, cuece un libro que recopilará los últimos 10 años de su trabajo, mientras prepara una exposición. Sin duda, un artista que se debe a sí mismo y que trabaja duro para seguir sorprendiendo.

Cara a cara

  • ¿Héroe o antihéroe?

Antihéroe, porque creo que puedo influir con actos heroicos a quienes me rodean, sin la necesidad de tener superpoderes.

  • La vida está llena de saltos de fe... ¿Cuáles han sido los suyos?

El encaminarme con mi compañera de vida en la unión de nuestras vidas. Y la compra de una casa en la selva, que representa un sueño hecho realidad.

¿Cómo maneja el ego ahora que su obra es reconocida?

Mi objetivo es que la obra trascienda para que llegue a más personas, tocando almas. Ahí no hay espacio para el ego.

  • ¿Qué lujos se da Apitatán?

Viajar, estar en el campo (dejándome maravillar por las plantas, los insectos con sus sonidos y sensaciones) y comer rico son mis mayores lujos.

  • ¿Quién le acompaña en la vida?

Hace dos años conocí al amor de mi vida, Cristina Maag. Es mi maestra, mi cómplice y mi compañera de aventuras. Junto a ella también están varios animales que son como hijos. ¡La familia crece!

Obra del artista Apitatán
Con libertad plasma sus trabajos en diferentes escenarios en Europa, América Latina y Estados Unidos.Cortesía

Personal

  • Juan Sebastián Aguire nació en Quito, en 1987.

  • Estudió Publicidad en la Universidad San Francisco de Quito.

  • Actualmente mantiene una relación con Cristina Maag, a quien se refiere como su “maestra, cómplice y compañera de aventuras”.