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Diario Expreso Ecuador

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Una victoria llena de barreras

Añora pasear sobre la arena y correr bajo la lluvia. Quizá por eso se sienta libre a los mandos de su Chevrolet Aveo, que un amigo le adaptó por 150 dólares.

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Añora pasear sobre la arena y correr bajo la lluvia. Quizá por eso se sienta libre a los mandos de su Chevrolet Aveo, que un amigo le adaptó por 150 dólares. No hay obstáculos que la detengan al volante, por mucho que deba dar carrete a un manubrio y a un embrague de moto, instalados a la izquierda del volante, para acelerar.

Betzabeth Pilaloa, presidenta de la Asociación de Hemipléjicos, Parapléjicos y Cuadripléjicos del Guayas (Asopléjica), sufrió polio de niña. Ahora, con 55 años, se desplaza en silla de ruedas al igual que su marido, quien también padeció la enfermedad.

Hoy se dirige a las oficinas que el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) tiene en la calle Illingworth de Guayaquil. Así que EXPRESO la acompaña para comprobar las dificultades que deben salvar las personas con discapacidad cuando se movilizan por el corazón de la ciudad.

Son las 15:30. Su primera barrera está en la puerta de casa, en La Garzota. No hay rampas en la acera, así que el guardia de una garita cercana se ofrece a bajarla a la calzada. Con pequeños impulsos de cadera, la mujer logra subir a su carro.

En 2015 se puso al frente del colectivo, que aglutina a 150 miembros (existen unas 94.000 personas con discapacidad en la provincia, pero el nivel de afiliación es muy bajo). Pronto se dio cuenta de que la mayoría de sus compañeros no asistía a las reuniones porque no podía costearse los taxis: “Muchos son de escasos recursos. Con ese dinero daban de comer a sus familias”.

Así que en junio y julio del año pasado, convocó varias concentraciones para exigir mejoras en la accesibilidad de buses y parqueos. Aunque la Ley Orgánica de Discapacidades databa de 2012, “apenas se habían obtenido avances”.

La respuesta fue tibia en los primeros plantones. Pero no claudicó y la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM) se hizo eco de sus denuncias. De hecho, ya ha anunciado la instalación de rampas en seis colectivos del corredor 1 (habrá más de 200 adaptados en tres años) y, como adelantó este Diario, el mes que viene habilitará los primeros 22 estacionamientos para este sector de la ciudadanía en nueve calles del centro y el norte.

“La ley recoge nuestro derecho a gozar de un transporte público accesible y de parqueos reservados. Esto es un triunfo de quienes luchamos por ser independientes. Estoy agradecida porque en poco tiempo hemos conseguido lo que no habíamos logrado en décadas”, subraya ilusionada mientras estaciona en un tramo de la calle Pedro Carbo vigilado por un cuidador de autos, que suele acercarle su montura para descender del vehículo.

Entonces comienza la odisea. Aunque el trayecto hasta la sede del MIES está regado por ocho rampas, casi todas de distintas pendientes, únicamente dos se encuentran niveladas con la calzada. Los “ángeles” que aparecen por el camino le dan el empujón necesario para salvar el resto, que según ella no cumple las normas del Instituto Ecuatoriano de Normalización. Las capas de asfalto vertidas con los años generan repechos y escalones, en los que la silla se queda clavada. “Son una trampa mortal”, destaca Manuel Calasanz, quien quedó paralítico en un accidente de tránsito.

Betzabeth emplea treinta minutos en llegar a la institución y regresar al punto de partida. A pie apenas hacen falta diez. “Estoy cansada”, admite cuando vuelve a encender el motor.

Pero antes de retornar a su domicilio, desea mostrar la realidad a la que se enfrenta en los centros comerciales. De modo que maneja hasta uno muy conocido. Nueve de los diez parqueos reservados están ocupados. Y solo un usuario porta el adhesivo de persona con discapacidad, aunque todavía “cualquiera puede adquirirlo por dos dólares”. Se trata de un médico que, ataviado con bata blanca, anda sin dificultad. Por eso la ATM va a suscribir convenios con los dueños de estos negocios, para sancionar a quienes no respetan los espacios.

“Además, como suele haber conos, tenemos que pitar hasta que nos escuchan”, lamenta la presidenta de Asopléjica.

Logros y necesidades

Ubicaciones

A Betzabeth le agradan los puntos elegidos por la ATM para ubicar las 22 plazas de parqueo. Confía en que la entidad cumpla su compromiso de extender el modelo a toda la ciudad o, al menos, a aquellas vías donde hay servicios públicos y privados.

Reglamento

La ATM elaborará un reglamento, con los requisitos a cumplir por quienes deseen utilizar estos estacionamientos. La presidenta de Asopléjica recomienda seguir la Ley Orgánica de Discapacidades. Esta habla de reservarlos a personas con problemas físico-motores.

Carencias

El colectivo estima que solo “el 30 por ciento” del centro está adaptado. En el resto de Guayaquil, la situación “es peor”. Por eso reclama más rampas en edificios y calles. Pero ruega que se implante un único modelo, así como adecuar más baños.

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