
El terremoto los convirtio en albaniles
La desgracia ocurrida en Portoviejo los dejó sin fútbol. El torneo nacional se paralizó y aún no existe fecha para volver a la cancha, de ahí que mientras pasan el susto, los dos refuerzos ‘cariocas’ permanecerán hospedados en la Quinta San Juan, lugar
Por ahora han dejado la pelota a un lado. De futbolistas pasaron a ser albañiles debido al terremoto que azotó a Ecuador el pasado sábado 16 de abril. Ricardo André y Clodoaldo Malaquías llegaron a Portoviejo en enero de este año para defender al Colón Fútbol Club, equipo recién ascendido a la Primera B del fútbol profesional ecuatoriano, y hoy el presente les cambió de golpe.
La desgracia ocurrida en Portoviejo los dejó sin fútbol. El torneo nacional se paralizó y aún no existe fecha para volver a la cancha, de ahí que mientras pasan el susto, los dos refuerzos ‘cariocas’ permanecerán hospedados en la Quinta San Juan, lugar que ahora se ha convertido en su casa.
El sitio donde se hospedan sufrió daños en su cerramiento. Tras la tragedia, su propietario, Juan Navarrete, recogía los escombros y reponía los ladrillos que se desprendieron por el movimiento telúrico, cuando los jugadores decidieron ayudarlo en la reparación.
“Don Juan es una gran persona, nos ha extendido la mano cuando hemos necesitado y ahora tenemos que ser gratos y ayudarlo”, menciona Ricardo André, quien se considera un futbolista-albañil, ya que en su natal Brasil realizó trabajos similares cuando el fútbol no le daba de comer. “En mi casa trabajé ayudando a pegar bloques, de ahí que no es nuevo para mí”, confiesa el volante.
Clodoaldo Malaquías, su otro compañero, habla poco español. Dice ya haber pasado el susto, pero el recuerdo queda.
Edificios hecho polvo, gente gritando y cuerpos mutilados no se borrarán tan pronto de sus mentes, aún así los jugadores no se irán del país. Esperarán a que los directivos y cuerpo técnico decidan cuándo iniciar los entrenamientos de Colón para volver a patear la pelota. “Tenemos un contrato hasta finales de año y debemos respetarlo; no puedo irme de acá”, señala Ricardo, quien esperaba recibir a su esposa en Portoviejo la próxima semana, sin embargo la desgracia trastocó los planes: continuará solo en tierras manabitas.
Un día después del desastre Ricardo André fue noticia en Brasil entero. Varios medios de comunicación de su país, en especial los televisivos, tomaron un vídeo suyo hecho con su celular y reprodujeron las secuelas. Hoy ruegan a Dios que todo vuelva a la normalidad.