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Sismos: atentos y preparados
Nuevamente han sonado las alarmas para recordarnos que vivimos en una zona de alto riesgo sísmico. Otra vez dentro un periodo de no más de 40 días en los que el territorio ecuatoriano se ha movido bastante. Por eso es oportuno reflexionar acerca de si realmente estamos preparados para enfrentar adecuadamente los desastres naturales.
Una cadena de temblores con epicentro frente a las costas de la provincia de Santa Elena alarmó a la población en la madrugada del domingo 31, sobre todo a quienes pasaban el fin de semana en Salinas. La gente partió en caravana hacia Guayaquil en horas de la madrugada, ante el temor de un tsunami. La noche del viernes 29, un sismo de magnitud 3.4 en la escala de Richter se sintió en nuestra ciudad, mientras que diez días antes, tres temblores habían sacudido a Quito, sumándose a los sismos del 23 de febrero, dos con epicentro en la Amazonía y uno en Guayas.
A pesar de que no se han registrado víctimas como consecuencia de daños en estructuras, la constante actividad sísmica de los últimos meses ya generó la caída de la fachada de una casa en el centro-sur de Guayaquil, que había quedado debilitada por temblores anteriores y que el sábado 30 aplastó a dos vehículos al derrumbarse. El inmueble se desalojó justo antes de que ocurra el siniestro, pues era parte de una lista de edificaciones con prohibición de ser habitadas por disposición del Municipio, debido a las graves afectaciones estructurales que presentan.
Lo sucedido recientemente evidencia la necesidad de una mayor preparación de los ciudadanos, para que aprendan a acudir a fuentes oficiales de información y así tomar decisiones acertadas, como evacuar o no una población. También el tener siempre presente la condición de región de alta actividad sísmica de nuestro país, y conocer a la perfección protocolos de comportamiento durante y después de un movimiento telúrico, para lo cual se necesitan campañas masivas de difusión por parte de las instituciones responsables, como el Servicio Nacional de Gestión de Riesgos. Asimismo, la elaboración y ejecución de políticas de los gobiernos seccionales para evaluar periódicamente el estado de las edificaciones y para asegurar el estricto cumplimiento de las normas de construcción, con el fin de minimizar la ocurrencia de accidentes y precautelar la seguridad de la ciudadanía ante estos desastres naturales.