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Las sirenas de la unidad
La Policía Nacional cumple su palabra y reconecta las alarmas de Sauces 2 a la UPC. Los vecinos creen que fomentarán la cohesión interna frente al hampa

A partir del próximo lunes, tras casi dos años en silencio, las sirenas volverán a atronar en Sauces 2 cada vez que algún morador detecte a un maleante delinquiendo. Bastará con que el testigo pulse un ícono de su celular para que los cinco equipos instalados en la avenida 16 A se activen y la UPC, a escasos 150 metros, reciba un aviso inmediato del lugar donde se está produciendo el incidente.
Por eso los vecinos de la ciudadela, al norte de Guayaquil, confían en olvidar su pasado reciente, marcado por asaltos y robos que los habían sumido en una “zozobra permanente”, y se muestran “muy satisfechos”.
Su alegría es doble. Por un lado, el coronel Maciel Ochoa, jefe de la Policía Nacional en el distrito Modelo, ha cumplido su compromiso de reconectar los dispositivos a la UPC, que hizo público a través de EXPRESO. Y, además, los residentes están convencidos de que su estrategia les dará tan buenos resultados como en la etapa anterior, que se extendió desde 2011 a 2015. “La delincuencia casi se erradicó”, asegura Washington Sigüenza, presidente del Comité Pro-Mejoras de Sauces 2 y sus Alarmas Comunitarias.
Tal y como adelantó este Diario el pasado mes de febrero, una avería, acompañada del cierre de la empresa de seguridad, les obligó a prescindir del servicio. Y cuando lograron localizar a un nuevo proveedor, varios desencuentros con mandos policiales, ocurridos a finales de 2016, dejaron los sistemas arrinconados hasta que Ochoa conoció el problema de primera mano y decidió solucionarlo en persona.
El oficial y su contingente ya han efectuado las pruebas necesarias para comprobar la compatibilidad de los equipos con el botón de seguridad, implementado por el Ministerio del Interior en todo el país hace tres años. Ya solo falta concretar si programarán el software en un teléfono móvil o en una computadora de las dependencias policiales.
“Las sirenas pueden ser disuasorias contra los delincuentes. Pero necesitábamos la autorización correspondiente. Y ya la hemos recibido. Los dos sistemas estarán operativos y los ciudadanos podrán usar cualquiera de ellos. El botón de seguridad también ofrece todas las garantías”, desgrana el coronel.
Los dispositivos vecinales son sencillos y tienen un bajo costo, que oscila entre los 10 y 30 dólares, dependiendo de si el interesado ya lo había contratado o no entre 2011 y 2015. Una vez sufragado el importe, la nueva compañía le habilita la aplicación en su celular.
“Maciel Ochoa nos ha mostrado un apoyo total, que valoramos mucho. Y hay más personas interesadas en sumarse”, subraya Sigüenza. “Estamos muy contentos”, apostilla Franklin Granda, tesorero del colectivo.
El presidente barrial cree que los equipos contribuirán a trabajar de manera más cercana con la Policía Nacional. Un reto que el jefe del distrito Modelo pretende apuntalar mediante la elaboración de un protocolo, con indicaciones precisas sobre cómo actuar ante una emergencia.
“La colaboración ayudará a frenar los robos. Pero no bastará solo con las sirenas. Es importante el compromiso de la ciudadanía, que esta nos aporte información sobre los delincuentes”, asiente.
Esa cooperación incluso quizá enriquezca la convivencia interna de la ciudadela. Porque las sirenas no solo incrementan la sensación de seguridad y tranquilidad de los residentes, sino que potencian “la unidad” ante un problema común.
“Todos nos apoyaremos y se creará una conciencia colectiva. Eso también nos empujó a pedir la reactivación”, remata convencida Marisol Baquerizo, vicepresidenta del comité.
Gracias “infinitas” a este Diario
n Washington Sigüenza muestra su agradecimiento “infinito” a EXPRESO por el apoyo brindado para tender puentes con la Policía Nacional. “Nosotros no tenemos un acceso tan directo a las autoridades. Pero ustedes nos han ayudado a trasladarles nuestras necesidades y han velado por la comunidad”, apunta complacido.
De modo que el dirigente vecinal celebra “el fin” del conflicto de las sirenas. Y resalta que este Diario ya había colaborado otras veces con su colectivo en temas de gran calado social.