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Sangolqui, la tumba del invicto

José López Valencia Quito lopezjo@granasa.com.ec
Esa versión intermitente de Barcelona, con problemas en la contención e incapaz de resolver en la ofensiva, apareció anoche en Sangolquí. El cuadro canario se despidió de su invicto, tras ser superado claramente por el Independiente del Valle.
El plantel guayaquileño trató de dominar en los primeros minutos. Tuvo más tiempo el balón, pero poco a poco chocó con sus limitaciones, principalmente cuando tuvo que desarmar el sistema defensivo contrario. La ausencia de Ely Esterilla pesó. Christian Suárez trató de brindar la misma movilidad, pero no tuvo la claridad para juntarse con los demás volantes. Además, Tito Valencia fue incapaz de dar seguridad a la última línea y tampoco fue un verdadero aporte cuando se lanzó al ataque.
Así, la única apuesta que parecía rentable era lanzar el balón desde fuera del área, esperando algún error del joven arquero local Javier Nazareno.
Pero ese abuso de disparos provocó que el golero gane confianza y sea más seguro.
Independiente, con más paciencia, de a poco se apoderó de la pelota y golpeó en el momento justo. Cuando ya tenía la cancha a su favor lanzó un ataque colectivo por derecha que terminó con el gol de Junior Sornoza, desde la izquierda.
Los jugadores de Barcelona, con más ganas que orden, adelantaron las líneas para buscar el empate. Pero al verse superados, empezaron a desesperarse. Y desde la banca tampoco llegó un mensaje de tranquilidad. El entrenador Guillermo Almada se dedicó más a discutir las decisiones de los árbitros y a recriminar a sus dirigidos, en lugar de ubicarlos mejor.
Cualquier propuesta que pudo tener Barcelona para el segundo tiempo se cayó casi de inmediato porque Gabriel Cortez marcó el segundo tanto tras un tiro libre. Hubo una falla en la cobertura de la defensa y una floja respuesta del guardameta Máximo Banguera.
En los minutos restantes los visitantes intentaron por todas las formas. Los ingresos de Cristian Alemán y Hernán Lino ayudaron para mejorar la imagen, aunque no fue suficiente. Independiente ya tenía controlado el juego y se dedicó a defenderse con el balón.
El equipo dirigido por Alexis Mendoza fue muy inteligente para administrar la ventaja y en los contragolpes estuvo cerca de aumentar el marcador.