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No retroceda, presidente
Siga adelante presidente Lenín Moreno. Usted ha expresado con convicción que los intereses del país prevalecen sobre los de cualquier persona o grupo. Es una posición correcta que la respalda la mayoría de ecuatorianos. No retroceda, mantenga su posición, aquello es ser leal con las aspiraciones nacionales, con sus ideales, en ningún caso inconsecuencia con el movimiento político al que pertenece.
Usted tiene dos retos en los que no puede desmayar: el uno, restaurar una tradición democrática con división de poderes, que con interrupciones y desengaños caracterizó históricamente al Ecuador; el otro, desenmascarar a corruptos y ser inflexible con quienes se han aprovechado mañosamente de los dineros públicos y han sido desleales con la patria.
Hizo bien presidente en establecer distancias con su vicepresidente con multiplicados indicios de estar implicado por acción u omisión en actos de corrupción. Está muy bien que se respete el derecho a la defensa, el debido proceso, la presunción de inocencia; lo que no se puede proteger es la presunción de culpabilidad, convierte a quien lo hace, en cómplice o encubridor . El tiempo le está dando la razón, la Fiscalía encuentra motivos para vincular al vicepresidente por asociación ilícita. Paralelamente, la Asamblea Nacional por ética y elemental responsabilidad debe dar viabilidad al juicio político, lo que permitirá conocer más los escandalosos perjuicios al país que se han venido denunciando. Es un buen presagio el anuncio de convocar una consulta popular para temas puntuales o reunir una Asamblea Constituyente, tendrá un amplio apoyo.
Comparto la prudencia con la que está enfrentando la crisis económica. No es justo tomar medidas de “shock” que afecten a los habitantes, quienes no tienen ninguna culpa en los desaciertos del anterior gobierno. Una postura consistente de su parte generará confianza, reactivará la actividad productiva, creará fuentes de trabajo. Alrededor del 60 % de la población económicamente activa no tiene empleo fijo, ese es un indicador altamente negativo para el bienestar social y que favorece el crecimiento delincuencial.