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Todos somos refugiados climaticos

Los humanos modernos, nacidos en el Holoceno, era climática con propiedades favorables que sustentaron la civilización, han ingresado en otra era, el Antropoceno: condiciones ambientales que la humanidad nunca antes ha experimentado. La temperatura de la Tierra hoy es más alta que durante el Holoceno debido al CO2 emitido a la atmósfera al quemar carbón, petróleo y gas, y al transformar indiscriminadamente bosques y praderas en granjas y pasturas. Pero una banda de negadores de la ciencia y contaminadores hoy desorienta a la humanidad y la conduce hacia un peligro aún mayor. Lo que se viene es mucho peor. Los huracanes de alta intensidad se están volviendo más frecuentes y tormentas de gran envergadura están causando más inundaciones por la mayor transferencia de calor de las aguas cada vez más cálidas de los océanos, el ascenso de los niveles del mar, consecuencia del cambio climático inducido por el hombre. El mes pasado, más de 90 personas murieron en los suburbios de Atenas a causa de un incendio forestal devastador ocasionado por sequía y altas temperaturas. En todo el mundo, en este verano se están alcanzando temperaturas altas sin precedentes. Qué imprudencia por parte de la humanidad haber atravesado a toda prisa la frontera del Holoceno, ignorando todas las señales de advertencia obvias. En 1972, en Estocolmo, los gobiernos se reunieron para ocuparse de las crecientes amenazas ambientales. El Club de Roma introdujo la idea de una trayectoria de crecimiento sostenible y de los riesgos del descontrol ambiental. Veinte años después, las señales de advertencia destellaron en Río de Janeiro, donde los Estados miembro de las NN. UU. se reunieron en la Cumbre de la Tierra para adoptar el concepto de desarrollo sostenible y firmar tres tratados ambientales importantes para frenar el calentamiento global inducido por el hombre, proteger la diversidad biológica y detener la degradación y desertificación de la Tierra. Luego, EE. UU. los ignoró, seguido por otros países, y se negó a ratificar el tratado para proteger la diversidad biológica. El mundo adoptó los Objetivos de Desarrollo Sostenible (sept. 2015) y el acuerdo climático de París (dic. 2015). Mas el gobierno de EE. UU. ignoró deliberadamente los ODS y quedó en el último puesto entre los países del G-20 en términos de esfuerzos de implementación gubernamentales. El presidente Donald Trump declaró su intención de retirar a EE. UU. del acuerdo climático de París en 2020. El ascenso de CO2 causado por el hombre todavía no ha alcanzado su efecto pleno de calentamiento. Para lograr el objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento “muy por debajo de 2ºC” a nivel preindustrial, el mundo necesita pasar del carbón, el petróleo y el gas a la energía renovable en 2050 y a la reforestación y restauración de las tierras degradadas. Necesitamos un nuevo tipo de política que empiece con un objetivo global claro: la seguridad ambiental para la gente del planeta, cumpliendo con el Acuerdo Climático de París, protegiendo la biodiversidad y reduciendo la contaminación que mata a millones de personas cada año. Mientras una élite estrecha e ignorante condena a los norteamericanos y al resto de la humanidad a vagar sin rumbo en el desierto político, lo más probable es que todos terminemos en un yermo del cual no habrá salida.