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El reflejo de la crisis
Ya en la zona de descenso, Clan Juvenil y Fuerza Amarilla viven diferentes situaciones en lo institucional.

Faltan 16 fechas para el término de la segunda etapa del campeonato ecuatoriano de fútbol y dos equipos están prácticamente sentenciados al descenso. Sin embargo, la situación institucional de Clan Juvenil y Fuerza Amarilla es muy diferente.
La guerra dialéctica que los jugadores del club de Sangolquí mantuvieron con la exdirigencia llegó a su fin cuando un grupo de inversionistas asumió el control. Se inyectaron recursos, llegaron refuerzos y se ratificó la confianza en el proyecto que encabeza el técnico Julio Asad. La parte institucional está cubierta... La deportiva continúa en números rojos.
En Fuerza Amarilla la situación ya tocó fondo. Los jugadores se paralizaron exigiendo la cancelación de, por lo menos, una parte de los tres meses de sueldo que les adeudan. El presidente Favián Aguilar renunció a su cargo, alegando “temas personales” y el técnico argentino Reinaldo Merlo fue separado apenas 28 días después de haber asumido. Lo peor de todo es que el nuevo presidente, José Aroca, no ve una pronta solución a la crisis.
“Cuando tenga la plata en la mano, les diré: aquí está el pago”, dijo el dirigente, mientras que jugadores como Michael Endara aseguran que “hay algunos compañeros que no tienen ni para comer”.
Diario EXPRESO mostró ayer cómo tres equipos con bajo presupuesto (Delfín, Deportivo Cuenca y Macará) han trabajado para romper la hegemonía de los grandes. Su situación financiera es muy similar a la de Clan Juvenil y Fuerza Amarilla. La diferencia está en el manejo que tuvieron fuera de la cancha y que hoy da resultados dentro de ella.
Le cuesta despegar en ‘la nueva era’
La crisis institucional llegó a su punto más alto en julio: los jugadores decidieron no entrenar ni concentrarse por falta de pago. En respuesta, los directivos les impidieron presentarse al partido contra Liga de Quito por supuesto abandono de trabajo.
El entonces presidente del club, Juan Cevallos, afirmó que algunos jugadores pasaban borrachos y que hasta habían tomado con él en compromisos sociales.
Tras ese partido contra los albos, Cevallos contrató al albanés Febron Ziu como director técnico, pero antes de dirigir su primera práctica él tuvo que despedirse.
En esos días, el delantero Jhonny Baldeón acusó a los directivos de dejarlo solo y de que debía buscar por sus propios medios la manera de operarse. Tenía una rotura de ligamento.
Las acusaciones entre los directivos y los jugadores se volvieron el denominador común. Los jugadores exigían el pago de los sueldos, y los dirigentes aseveraban que existían cabecillas que dividían al camerino.
Mientras, el equipo se hundía cada vez más en el último puesto de la acumulada y se convertía en el principal candidato para perder la categoría.
Ahora Clan Juvenil está viviendo un nuevo proceso. Jorge Guerrero, agente de jugadores, se convirtió en la imagen principal de un grupo de inversionistas que asumió la administración del club.
Las deudas empezaron a cubrirse poco a poco. Aún no están pagadas en su totalidad, pero existe un cronograma de pago. Eso dio tranquilidad a los jugadores. Además, nuevos futbolistas fueron contratados para reforzar la plantilla.
Con el objetivo de dar estabilidad al equipo, se firmó un contrato de cinco años con el cuerpo técnico de Julio Asad.
Pero los resultados no llegan. Clan Juvenil sigue en el último lugar, sufriendo derrotas históricas, como la última del fin de semana ante Macará, por 1-7. Es la mayor diferencia que se ha conseguido en esta temporada.
Julio Asad reconoció que se han cometido errores puntuales en lo futbolístico, pero confía en que podrán levantarse en las siguientes fechas.
El proyecto de Clan Juvenil apunta a salvar la categoría. Por ahora está a 11 puntos del décimo de la acumulada.
Ya no tienen ni para el desayuno
Dejar de entrenar por segundo día consecutivo (aunque sí se presentan a su lugar de trabajo) es uno de los últimos recursos que encontraron los jugadores de Fuerza Amarilla para buscar solución a la crisis que vive la institución.
“Aquí hay compañeros a cuyos hijos ya no los quieren recibir en sus escuelas o colegios. A otros, los dueños de los departamentos donde viven les exigen que se pongan al día (llevan hasta seis meses sin pagar arriendo). Y en los casos más críticos, no tienen ni para desayunar”, le confesó a EXPRESO el arquero Fernando Fernández.
El guardameta dijo que el plantel aceptó firmar roles de pago, pese a no haber recibido el dinero, “para evitar que el club sea sancionado” por la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF).
“Eso fue al principio, pero ya vamos para tres meses sin cobrar y el nuevo presidente (José Aroca) solo nos dice que esperemos hasta noviembre cuando Emelec y Barcelona nos visiten en Machala y pagarnos algo con las taquillas, pero nuestra situación no da para más”, indicó.
Ayer los orenses se reunieron con Jorge Guzmán, gerente de la Agremiación de Futbolistas, quien los asesoró para que sigan peleando por sus derechos, sin caer en la causal de abandono del lugar de trabajo.
Álex De la Torre, vicepresidente de la FEF, advirtió que esa entidad no puede aplicar sanción al club, porque este cumplió con el reglamento al presentar los roles firmados por los jugadores, pero dejó abierta la posibilidad de que la comisión jurídica de la matriz del balompié nacional “encuentre alguna vía para llevar esto al campo de la ley ordinaria” y así hacer respetar los derechos de los deportistas, “que también son trabajadores”.
Aroca también dio a conocer su posición. “Hay jugadores que están vacacionando porque no han jugado nunca, solo pasan lesionados. Los que más reclaman son los que más ganan y menos le han dado a la institución. Inducen a los demás”, sentenció.
Con 19 años en el fútbol profesional, Fernández afirma que esta es la primera vez que se siente “tan desprotegido”. Él y sus compañeros analizan la posibilidad de no presentarse mañana ante Deportivo Cuenca, aunque eso lo definirán “día a día”.