
Redes de tráfico cambian de ruta y sacan aletas por avión desde Guayaquil
Expertas advierten que el mercado asiático aprovecha los vacíos legales en Ecuador para exportar especies protegidas
Organizaciones criminales intentaron enviar 21.987 aletas de tiburón ocultas en 75 sacos desde el aeropuerto internacional José Joaquín de Olmedo hacia Kuala Lumpur, Malasia. El cargamento, frenado tras una inspección física, pretendía salir del país declarado como buches de pescado.
Un hallazgo que revela una operación mayor
El hallazgo expone una modificación en la logística del contrabando de fauna marina en territorio nacional. Históricamente, las redes utilizaban las fronteras o los puertos marítimos de llegada para sacar la carga hacia el exterior.
Cristina Cely, especialista en conservación oceánica, señala que utilizar la terminal aérea demuestra que los traficantes operan con nuevas tácticas. Esto ocurre pese a las sanciones que mantiene el país por parte del secretariado de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).
Cely recuerda que desde hace casi un año no se reportaban comisos importantes en Ecuador, mientras que en destinos como Hong Kong o Perú las retenciones de toneladas son una constante.
Para lograr evadir los perfilamientos aduaneros, los infractores camuflan las piezas bajo productos permitidos. El buche, que es la vejiga natatoria seca, tiene una alta demanda legal en Asia, lo que facilita ocultar la mercancía prohibida.
Eliana Molineros, directora de la Fundación Proyecto Sacha, apunta que el escudo jurídico para esta extracción es la figura de la pesca incidental. En playas y puertos no hay personal ni recursos suficientes, por lo que a falta de una regulación nacional efectiva, las convenciones terminan poniendo el freno, explica la experta.
Exigencia de rigor
A nivel internacional se ha requerido mayor rigor. Durante la reciente cumbre de la Convención sobre Especies Migratorias (CMS) se evidenciaron fallas de trazabilidad y se exigió protección estricta para los tiburones zorro y martillo, que caen por miles en los palangres.
Detrás de esta actividad impera el factor económico. Fran Huilca, coordinador de la Unidad de Protección del Medio Ambiente de la Policía, explica que en Europa un plato de sopa con este ingrediente alcanza un valor mínimo de 100 dólares.


