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Quo vadis Yachay Tech “kids”
Yachay Tech es el proyecto que podría tener el impacto más trascendente en la vida del país. La transcendencia en este caso la deberíamos definir como la capacidad de generar valor económico y social, y demostrar que en los tiempos modernos cualquier persona puede ser próspera sin tener que robarle a nadie, haber heredado una fortuna o ser un parásito del Estado.
Solo para citar un par de ejemplos que, aunque difíciles de comparar porque son escuelas de negocios (con el soporte de universidades de alta tecnología), orientarán al lector sobre la proyección que podría tener Yachay Tech para Ecuador. Los emprendedores de la escuela de negocios de Stanford University son responsables de haber creado 5,4 millones de plazas de trabajo y empresas que generan 2,7 trillones de dólares al año (Google, Hewlett-Packard, Cisco). En el caso de MIT, cifras aproximadas dicen 3,3 millones de empleos y 2 trillones de ingresos al año, con empresas como Intel y Bose. Para que los chicos, muchas veces menores a 30 años se hayan “inspirado”, debieron moverse en un ambiente donde la sociedad piense que es buena cosa ser rico (si se pagan los impuestos) y sea admirable ser empresario o ejecutivo de alto nivel bien pagado. Dichas universidades deben contar con un fuerte soporte de la comunidad empresarial, alentando a los jóvenes a tener ideas innovadoras, y que ese proceso haga prósperos a sus pensadores. Seguramente ya habrán superado esa farsa de que el bien común está por encima de los derechos individuales básicos, respetando la propiedad de las ideas y el lucro que sobre estas tenga quien es su forjador. Para entonces, los chicos graduados de Stanford o MIT querrán quedarse en la vecindad de sus universidades, pensando, creando, desarrollando empresas, y no migrar a otro país donde puedan alcanzar su mayor potencial.
¿Acaso estamos creando el mismo ambiente para los Yachay Tech “kids”, o cuando se gradúen después de haber invertido en ellos nuestros impuestos buscarán un lugar a dónde irse? Ojalá al graduarse no nos contesten: Me voy a Silicon Valley para no ser crucificado.
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