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Propositos de Ano Nuevo: por que es tan dificil cumplirlos

Según varios estudios, el 77 % de individuos opta por abandonar su objetivo a la segunda semana de haberlo intentado.

Previo a iniciar la fase de transformación, los expertos sugieren cerrar ciclos o solucionar problemas inconclusos

Un nuevo año se avecina y con ello también las metas. ¿Qué se fijará para este 2018? ¿Ahora sí comprarse una casa? ¿Ahora sí casarse? ¿Ahora sí aprender a administrar mejor su tiempo? Las opciones son diversas. Sin embargo también repetitivas, puesto que, según lo dicen los expertos, uno jamás logra cumplirlas porque no están bien establecidas.

De hecho, el 92 % de ellas, según un estudio de la Universidad de Scranton, Pensilvania, no logra cristalizarse debido a que se plantean de forma vaga. O como precisa el conferenciante y médico Paúl Palacios, con objetivos tan inalcanzables y falsas motivaciones que se interponen entre la fantasía y la realidad.

A decir de Palacios, una acción tarda en promedio 21 días para convertirse en hábito. Lastimosamente la dejadez, la falta de compromiso o el mismo hecho de “quererlo obtener todo de la manera más fácil”, los obliga a tirar la toalla, antes.

Años atrás, una cadena de televisión estadounidense invitó al público a confesar sus propósitos vía telefónica. Semanas después los volvió a contactar y confirmó que el 25 % abandonó sus metas durante la primera semana y otro 77 % tras la segunda. La International Health, Racquet & Sportsclub Association, de igual manera —teniendo en cuenta que bajar de peso es uno de los propósitos más comunes— aseveró que si bien los gimnasios a nivel mundial durante el primer mes del año registraron un incremento del 70 % en sus inscripciones, para marzo el 60 % había desertado.

¿A qué se debe esto? ¿Por qué los objetivos fracasan? A continuación se lo explicamos.

Los obstáculos más comunes

Metas radicales y excesivas

A decir de Palacios, el estrés de ver lo difícil que se vuelve sobre el tiempo cumplir una meta, sobre todo cuando son ambiciosas o radicales, obliga a las personas a renunciar a ellas y llenarse de excusas. El problema más grande radica en no pensar jamás en los obstáculos: no estar preparado o peor aún tratar de cumplir con varios propósitos a la vez, agobia y cansa.

Es más fácil enfocarse en una o dos metas, que en 10 o 20, explica. Por ello sugiere no hacer una lista inmensa de anhelos, puesto que estos requieren de tiempo para lograrlos. Palacios hace un llamado a calcular el tiempo aproximado que necesitará para alcanzar los objetivos o de lo contrario —asegura— uno se agotará incluso antes de haber empezado.

No se establecen términos medios

A decir del máster en psicología y experto en adicciones, Alejandro Ruiz, el hecho de que no existan o no se dé cabida a los términos medios -a ‘pecar’, por ejemplo, comiendo un chocolate cuando se está a dieta-, lo puede orillar al fracaso. La mayoría piensa solo en “mantener” o “romper” los propósitos. Por ello, ante el primer obstáculo, decae. Ruiz asegura que esta problemática tiende a ser más aguda cuando lo planteado no ha sido una meta personal, sino adquirida por el entorno o el sueño de otro. “Si no te apasiona algo, entonces no serás capaz de hacer sacrificios o enfrentar retrocesos”. Él sugiere ser realista, preparar ‘minimetas’ y premiarse a lo largo del camino para que a largo plazo el cerebro adopte estos nuevos hábitos como parte de su comportamiento.

Los objetivos son generales

A juicio de la coach y motivadora personal Sandra Cuba, docente y conferenciante de Guayaquil, para que un propósito se cumpla, uno debe tener claro por qué y para qué lo quiere cumplir. “Si los objetivos son generales o las motivaciones no son profundas, entonces estas no tendrán peso y se agotará con facilidad”, a tal punto de acabar con su fuerza de voluntad, energía mental y autocontrol; que en conjunto, lo empujará a tomar decisiones incorrectas, sentir más estrés y desertar.

Para la experta, al menos hasta que el cuerpo se acostumbre al cambio, uno deberá vivir en un entorno ordenado. “Hacerlo le quitará un peso de encima, la hará sentir más aliviada e incluso su mente estará más despejada para pensar y actuar mejor”.

OTRAS SITUACIONES

Cerrar para abrir, un sacrificio necesario

Para que los propósitos trazados puedan cumplirse a cabalidad es necesario que se cierren ciclos. Así lo recomiendan los expertos, entre ellos el psicólogo Eduardo Tigua, quien asegura que la vida está compuesta de procesos que abarcan tres pasos: comenzar, continuar y terminar, que deben ser culminados para que la vida fluctúe.

Ya sea la pérdida de un familiar, el fin de un noviazgo, las heridas no cicatrizadas, perdonar, perdonarse; todos los casos son parte de las directrices que han marcado la dinámica de la vida a las que se les debe dar un fin para evolucionar’. Vale la pena: sacrificar ciertas cosas, darle la vuelta a la página, es necesario para que mejores oportunidades sean desveladas.

El pasado, dice el experto, es una etapa que puede servir como base para construir nuevos y mejores momentos, pero al mismo tiempo puede funcionar como agente estancante que limita a las personas a desarrollarse. “Cada uno tiene la posibilidad de marcar la terminación del ciclo y continuar”. Sin embargo, existen otros casos en los que finalizar implica sufrimiento, una etapa de luto que aunque sea dolorosa es necesaria, puesto que mantener abierta la puerta, en ocasiones, agudiza las heridas. No en vano el dicho popular señala que el que no se arriesga, no cruza el río.

Tigua explica que “dejar las cosas a medias saca la salud mental de su confort”. Así como al terminar el año se limpia el clóset y se desecha lo que ya no sirve, es el mismo procedimiento que se debe realizar en la mente. Existen muchas cosas que ya sea por descuido, de voluntad o a causa de una fuerza mayor quedaron inconclusas. Para el experto un cúmulo de asuntos sin resolver tiene la posibilidad de conllevar a que la persona experimente síntomas severos como insomnio, nerviosismo, inseguridad, baja autoestima o depresión.

La psicóloga clínica y educativa, Beatriz Gómez de Sarmiento insiste en que también se debe autoevaluar sobre la responsabilidad que se tiene en el círculo que incomoda, y aconseja no resistirse a perdonar por “ el supuesto orgullo”. Ella invita a que cada ser analice que también comete errores y lastima, aunque sea de manera inconsciente. A través de la comprensión de esta premisa se perdonaría frecuentemente y el dolor sanaría con mayor prontitud, matiza.

Gómez considera que luego de cerrar los círculos, tener nuevos proyectos es de gran motivación porque genera expectativas y anhelos. Sin embargo, recomienda no planificar varios proyectos a la vez porque, como ya lo explicamos en la nota anterior, no se podrá ser eficiente y obtener los resultados que se espera, será una gran batalla.

Aunque no existe una receta infalible para contribuir a terminar los procesos, la siguiente guía podría facilitarle el camino. Tome nota.

Sugerencia

Técnicas de comunicación para cerrar círculos

El primer paso para cerrar un ciclo es dejar salir lo que molesta, no como resultado del agotamiento de la paciencia sino analizando la manera correcta de expresarlo sin ser hiriente. Para la doctora Jenny Sornoza, la comunicación es la herramienta base para conseguir objetivos y por lo tanto esta debe ser clara y directa. En una comunicación saludable todo debe ser dicho para que no existan inferencias que ocasionen malos entendidos porque los otros no están obligados a adivinar qué se quiere decir.

La experta afirma que siempre se comunica por ejemplo, un silencio frente a una pregunta, tiene un significado. Por eso, insiste en que no se carece de comunicación con los otros sino que la comunicación tiene problemas. Además, la psicóloga sostiene que es tan importante lo que se dice y cómo se lo dice. Aspectos como el tono o énfasis toman relevancia cuando se intenta cerrar un ciclo.

Por otro lado, la magíster en terapia familiar, Beatriz Gómez de Sarmiento, aconseja que al explicar la razón que origina el disgusto se debe iniciar con frases como yo me siento “mal, enojada, triste o molesta”; cada vez que tú “no me avisas que llegarás tarde o que cogiste algo de mi escritorio”. Otro método para ofrecerle una solución al interlocutor es mencionar que “A mí me gustaría que”, puntualiza.

Sepa cómo

Sea realista

Fíjese metas alcanzables en el tiempo previsto y con los recursos que dispone. Quizás requiera más de un año para lograrlas, pero debe fijarse un porcentaje de alcance. De allí que si pretende comprarse un auto, la meta sería la de reunir el monto de la entrada.

Organícese

Redacte su proyecto como si de una tesis se tratara, con seriedad y teniendo en cuenta todos los elementos (y trabas) posibles. Crear una especie de calendario o agenda para cumplir los ‘pasos’, le facilitará el proceso.

Sea objetivo

Fíjese planes concretos. Si su meta no es cuantificable, entonces encuentre indicadores que lo sean. Por ejemplo: si quiere ser más culto, fíjese leer determinado número de libros al año; o si quiere dejar de comer, empiece por eliminar la comida rápida.

Dé un paso cada día

Ponga en marcha su plan haciendo algo cada día. No sea radical, puesto que esto podría cansarlo o agobiarlo. Estar orientado a la acción es esencial para lograr su objetivo.

Sea paciente

Sea perseverante y déjese aconsejar por profesionales que han conseguido alcanzar sus logros. Ellos pondrán luz a su dirección y le darán los consejos que necesita para encontrar lo que busca. ¿Y si lo intenta y no lo logra? No tire la toalla, tan solo vuelva a intentando, pero de otra forma.

Cuente con alguien

Cuéntale a alguien sus propósitos porque lo ayudará a tenerlos más presente, lo encaminará (cuando tenga dudas) y, de ser necesario, le dará la motivación que necesita para hacerlos realidad.

Ponga en marcha su plan haciendo algo cada día. No sea radical, puesto que esto podría cansarlo o agobiarlo. Estar orientado a la acción es esencial para lograr su objetivo.