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El ojo puesto en la ceguera

El número de invidentes va en aumento, pero la ciencia no agota sus ideas para evitarlo. La reprogramación celular, la instalación de chips y la biónica, entre las soluciones.

El ojo puesto en la ceguera

La idea de que una niña pueda ver la cara de su madre por primera vez, que un niño corra por los pasillos de una juguetería maravillado al ver los muñecos que nunca supo que existían, que un abuelo reconozca a sus nietos por sus rostros y no solo por sus voces... Que el número de invidentes se reduzca.

Es el objetivo de la ciencia, ahora más que antes. Ahora cuando se espera que el número de personas que sufren de ceguera total se triplique para el año 2050 en todo el mundo.

Para esto hay decenas de ideas, pero tres con resultados ya palpables.

La primera es la terapia genética que pretende estimular la presencia de una proteína llamada melanopsina y es sensible a la luz. La segunda es el ojo biónico, que aunque ha sido una solución desde el 2000, ahora se prueba como solución a otras patologías como la degeneración macular. Y la tercera es un implante nanométrico que podría lograr la recuperación de la capacidad de las neuronas de la retina para reaccionar debidamente ante la luz.

La Terapia genética

La terapia genética para reprogramar células y revertir graves problemas de visión, incluida la ceguera, ya es posible. Al menos es lo que ha logrado con ratones el Laboratorio Nuffield de Oftalmología, en la Universidad de Oxford.Los científicos monitorizaron durante un año a los ratones, afectados de retinitis pigmentosa, la causa de ceguera más común en jóvenes. El tratamiento se aplicaría a pacientes con deterioro de la retina, la capa interna del ojo donde se encuentran los fotorreceptores, empleando un virus modificado como vector para que las células de la retina de los animales que padecían de retinitis pigmentaria expresaran una proteína llamada melanopsina, sensible a la luz.

Doce meses después los ratones eran capaces de reconocer objetos en su entorno, lo que indicaba que tenían un alto nivel de percepción visual. El siguiente paso será evaluar esta técnica con humanos.

El implante ‘nano’

Un equipo de ingenieros de la Universidad de California en San Diego (Estados Unidos) ha desarrollado la nanotecnología y la electrónica inalámbrica de un nuevo tipo de prótesis retiniana que, con las mejoras necesarias, podría lograr la recuperación de la capacidad de las neuronas de la retina para reaccionar debidamente ante la luz. Dichos ingenieros han demostrado esta respuesta a la luz en una retina de rata conectada con un prototipo del dispositivo in vitro.

La nueva prótesis, una vez perfeccionada, podría ayudar a millones de personas en todo el mundo que sufren de enfermedades neurodegenerativas que afectan a la vista, como la degeneración macular, la retinitis pigmentosa y la pérdida de visión provocada por la diabetes.

Una de las principales diferencias entre este prototipo y las prótesis retinianas actuales es que el nuevo sistema no precisa un sensor de visión fuera del ojo.

El ojo biónico

En el 2000 se llevó a cabo la primera intervención de este tipo, que implanta una tecnología que permite, a quienes han perdido completa o parcialmente la visión, una simulación de la misma a través de patrones lumínicos.

El Argus II, que es como se llama el dispositivo, tiene dos partes, una interna y otra externa. La parte visible son unas gafas con una cámara que envía la imagen a un microprocesador del tamaño de un paquete de tabaco y, posteriormente, la rebota por radiofrecuencia a una antena dentro del ojo. Según sea la imagen, los 60 electrodos que forman ese implante estimularán de una forma u otra la retina para que el paciente pueda intuir lo que tiene delante. Hasta el año pasado solo tenía aplicación para la retinosis pigmentaria, ahora se prueba como opción a la degeneración macular.

Ecuador también tiene su aporte

Tukii es un dispositivo que dibuja sobre la palma de la mano todo tipo de figuras describiendo a las personas con discapacidad visual todo lo que ellas pueden aprender mediante el tacto y el sonido.

Según John Trujillo, estudiante de la Universidad de las Fuerzas Armadas y creador de la idea ganadora del Bayer Young Community Innovators - BYCI Ecuador, el objetivo es resolver el problema de los recursos educativos, para este grupo, en escuelas regulares donde niños con discapacidad visual no tienen las mismas condiciones que el resto.

“Con Tukii ayudamos a que los niños no sigan imaginando a los ratones cuadrados, sino que conozcan la forma real, sus sonidos, a través del relato y el juego”.