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A quien necesitamos
El país se encuentra aquejado por no pocos males: economía recesiva, caída de las recaudaciones tributarias como efecto de lo anterior, pérdida de competitividad del sector externo por el fortalecimiento del dólar, alto impacto del servicio de deuda en el presupuesto del Estado, deterioro de los términos de intercambio por la disminución de valor de las materias primas, inflexibilidad cambiaria, rigideces laborales, estructura impositiva represiva para el sector privado, expectativas negativas del sector empresarial, preocupaciones sobre la viabilidad del sistema previsional en el mediano plazo, y como si fuera poco, una sombra de incorrecciones en el ejercicio del poder por parte de altos funcionarios.
El presidente Correa se va y dejará un espacio enorme por llenar debido a su personalidad omnipresente en cada una de las áreas del vivir cotidiano. Quien venga tendrá que enfrentar no solo los problemas económicos descritos, sino también las expectativas de una población dividida. El ecuatoriano común se acostumbró al liderazgo fuerte como para esperar una transición a un mandatario de “baja intensidad”.
El nuevo mandatario deberá construir una nueva visión basada en 4 ejes generales: (1) visión optimista sobre el futuro, dando un sentido de propósito, (2) lograr una agenda básica compartida para grupos vulnerables, (3) presentar un plan económico ambicioso que involucre al sector privado como eje de la reactivación y (4) intolerancia a la corrupción, ofreciendo muestras tangibles de su voluntad para abrir toda la información disponible a la opinión pública.
Si es que el nuevo presidente no es capaz de entender que el sector empresarial no vinculado a la obra pública espera un cambio de rumbo importante, que los jóvenes en particular desean soñar con un país respetable y con una justicia proba, y que debe modificar la percepción internacional de nuestros socios comerciales y potenciales inversionistas, entonces deberá fortalecer a la fuerza pública, especialmente preparándola para contener desórdenes.
Una era se terminó, contribuyamos a que sea en paz.
Twitter@PaulEPalacios