
Niños soldados en Irán: El régimen utiliza a menores en puestos de control armados
La muerte de un niño de 11 años revela el plan de Irán para reclutar menores en tareas de seguridad y vigilancia armada
La muerte de Alireza Jafari, un niño de apenas 11 años, ha destapado una realidad cruda en Teherán: el uso de menores en la primera línea de seguridad. El pequeño falleció presuntamente durante un ataque aéreo mientras custodiaba un puesto de control junto a su padre. Este incidente no es un hecho aislado, sino el rostro más visible de una nueva y agresiva campaña del régimen para integrar a adolescentes en tareas de vigilancia estatal.
Sadaf Monfared, madre del menor, relató a medios locales que su hijo colaboraba con la milicia Basij para "mantener la seguridad" de la capital. Según su testimonio, el padre de Alireza justificó la presencia del niño ante la falta de personal, alegando que debía estar "preparado para los días que vienen". La tragedia se selló el pasado 11 de marzo, cuando un proyectil —atribuido por fuentes locales a un dron israelí— alcanzó el puesto donde el menor cumplía funciones de adulto.
Patrullas infantiles en las calles
La estructura detrás de este despliegue tiene nombre propio: "Defensores de la Patria para Irán". Este programa, impulsado por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), busca inscribir de manera formal a voluntarios desde los 12 años. Rahim Nadali, alto mando de la organización, confirmó que los menores son destinados a patrullajes y retenes, utilizando mezquitas y plazas públicas como centros de captación.
Esta estrategia ha transformado el paisaje urbano de ciudades como Karaj y Rasht. Testigos consultados por la BBC describen escenas inquietantes: adolescentes de baja estatura, con el rostro cubierto y portando fusiles Kaláshnikov, detienen vehículos y registran a ciudadanos. "Es evidente que son niños; puedo verlo en sus ojos", relató una residente, subrayando la vulnerabilidad de estos jóvenes que, en muchos casos, apenas alcanzan la talla para sostener el armamento.
Un crimen de guerra bajo la lupa internacional
El uso de menores en conflictos o tareas de seguridad interna ha encendido las alarmas de los organismos de derechos humanos. Human Rights Watch (HRW) fue tajante al calificar estas acciones como un "crimen de guerra" cuando involucran a menores de 15 años. Para la organización, las autoridades iraníes están dispuestas a sacrificar la vida de niños con tal de suplir la escasez de mano de obra militar.
Por su parte, Amnistía Internacional denunció que el despliegue de estos jóvenes en instalaciones del CGRI los convierte en blancos móviles. En un contexto donde los ataques de fuerzas extranjeras se intensifican contra objetivos estratégicos, la presencia de "niños soldados" no solo es una violación legal, sino una sentencia de muerte latente. Analistas internacionales coinciden en que este recurso desesperado revela la creciente impopularidad del régimen, que hoy se ve obligado a reclutar en las escuelas lo que ya no encuentra en los cuarteles de adultos.
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