Actualidad
El miedo y la obsesion del muro
Como sacado de la chistera de un mago, el candidato Trump comenzó su retórica, confusa e incoherente, propagando el “miedo al otro” como principio vertebrador de la cooptación de votantes; temor hacia lo que denominó enemigos externos e internos, como China, México, los árabes, los migrantes y los refugiados de países pobres y violentos, según su desorden intelectual. Este mediocre “outsider” declaró en 2016 “que el verdadero poder es el miedo”, que posteriormente ha ocupado un lugar privilegiado en el cambiante discurso presidencial y se ha mantenido permanente. Desde la campaña hasta hoy ha denigrado con su agresivo discurso a México, al que incluso iba a hacer pagar la construcción del muro fronterizo, y a todos los migrantes latinoamericanos a los que tildó de delincuentes, violadores y narcotraficantes, entre otros insultos xenófobos.
Diario El País destaca que según Pew Research Center, en las elecciones de medio término de noviembre pasado la migración superó de largo al tema del terrorismo, tan relevante después del 2001 en el imaginario estadounidense. Pero de acuerdo al NYT, en estas elecciones Trump siguió propalando colectivamente el miedo al declarar que “en la caravana de migrantes viajaban terroristas desconocidos de Medio Oriente”, lo que provocó que grupos civiles se armaran para defenderse de “una invasión que amenazaba su seguridad y su estilo de vida”. Sin embargo, también destacamos, como mencionaron varios analistas y medios de comunicación, que los migrantes del Triángulo del Norte de Centroamérica huyen por el miedo que sienten en sus lugares de origen. Según Barómetro de Las Américas, de la U. de Vanderbilt, en 2017 más de la mitad de los habitantes de esta región reconoció tener miedo a morir asesinados. Dicen los expulsados -refugiados y/o migrantes económicos-, que “no hay muro que los detenga”. Señala Patricio Fernández, de la revista chilena The Clinic: “A muchos migrantes les aterra más lo que dejan que cualquier riesgo por venir”, incluso enfrentar al caótico y corrupto Trump, como lo califica el nobel, Econ. Paul Krugman.