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Ha llegado la hora del brexit

¿Quiere saber qué está sucediendo en la política británica sobre el alejamiento del Reino Unido de la Unión Europea? Únase al club. La mayoría de votantes británicos están en la oscuridad. Lo mismo los miembros del Parlamento, el millón de personas que recientemente marchó en Londres para protestar contra el brexit y los seis millones que firmaron una petición exigiendo al gobierno quedarse en la UE. Nos unimos con reticencia, pero prosperamos como miembro. Nos mantuvimos fuera de lo que no nos gustaba (el euro y la zona Schengen de viajes sin controles fronterizos), defendimos el mercado único, la ampliación de la UE a Europa central y del este tras el colapso del Pacto de Varsovia. Fuimos de los mayores defensores de políticas económicas y comerciales más liberales y tenemos un mercado laboral más flexible que cualquier otro estado miembro, excepto Holanda. A pesar de estos éxitos, la oposición a la UE creció y se agudizó en la derecha de la política británica. David Cameron, anterior primer ministro conservador, pensaba que podía manejar a los nacionalistas ingleses de derecha en su partido ofreciendo un referendo sobre la pertenencia a la UE. Fue una jugada irresponsable. Perdió por un pequeño margen, en parte por preocupaciones de los votantes sobre la inmigración -aunque la mayoría de inmigrantes de larga data en el RU vienen de fuera de Europa-. La campaña por el referendo se caracterizó por el engaño y la mentira de que sería fácil desvincularnos de la UE sin ningún perjuicio y que los supuestos beneficios derramarían en cascada una vez que nos retirásemos. Las razones principales del caos: i) fanáticos vengativos persiguen a los miembros del Parlamento conservadores moderados. Si el partido Conservador pierde a sus moderados, perderá las elecciones. ii) un voto estrecho a favor de “irse” hace casi tres años supera a lo que el Parlamento piensa hoy, aunque las encuestas recientes demuestren que una mayoría creciente de votantes quiere quedarse en la UE. iii) el gobierno de la primera ministra Theresa May fijó la fecha de alejamiento de la UE antes de haber intentado desarrollar un consenso sobre cómo debería ser una futura relación con Europa. RU envía casi la mitad de sus exportaciones a la UE, pero menos del 10 % de las exportaciones de los 27 miembros de la UE van al RU. May intentó dos veces que el Parlamento aprobara su acuerdo de retiro defectuoso y recibió rechazo contundente en ambas ocasiones. El Parlamento ahora está intentando encontrar un acuerdo consensuado que satisfaga a una mayoría del Parlamento y a los otros 27 miembros de la UE, cuya paciencia no es infinita. Si el Parlamento termina aprobando un plan alternativo, ¿May está dispuesta a aceptarlo y presentarlo ante la UE? Si no, esto provocaría una crisis constitucional importante, y quizá daría pie a una elección general. May cada día está más debilitada y prometió renunciar si el Parlamento lo aprobaba. Pero ni esto pareció persuadir a los críticos conservadores de derecha de May de que debían acudir en su ayuda. Mientras, el Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte, del que depende su gobierno para su mayoría parlamentaria, sigue oponiéndose al acuerdo. El interés nacional ha pasado a segundo plano detrás de la obsesión ideológica y ambiciones de liderazgo de algunos colegas del gabinete de May.