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Diario Expreso Ecuador

El futuro de la alimentación se cocina con IA: así transforman residuos en alimentos

Empresas ya convierten residuos agroindustriales en ingredientes nutritivos, sostenibles y capaces de reemplazar productos tradicionales como el huevo

Los microorganismos y la inteligencia artificial emergen como aliados clave para desarrollar alimentos más sostenibles, nutritivos y adaptados a los desafíos del futuro.

Los microorganismos y la inteligencia artificial emergen como aliados clave para desarrollar alimentos más sostenibles, nutritivos y adaptados a los desafíos del futuro.Generado con ChatGPT

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Durante siglos, la alimentación humana se sostuvo sobre dos grandes pilares: las plantas y los animales. Sin embargo, esa fórmula empieza a transformarse. En laboratorios y plantas de producción de distintas partes del mundo está emergiendo un tercer actor que promete revolucionar la forma en que producimos alimentos: los microorganismos.

Lo que hasta hace poco parecía una idea propia de la ciencia ficción ya está tomando forma gracias a la combinación de dos tecnologías que avanzan a gran velocidad: la fermentación y la inteligencia artificial. Juntas están permitiendo convertir residuos agroindustriales en ingredientes de alto valor nutricional, reducir desperdicios y desarrollar alimentos más saludables y sostenibles.

“No estamos hablando del futuro. Estamos hablando del presente”, afirma Bosco Emparanza, bioquímico y fundador de la startup biotecnológica española MOA Foodtech.

La necesidad de innovar surge de un desafío cada vez más evidente. Cada año, la industria alimentaria genera toneladas de subproductos que terminan siendo descartados o destinados a usos de bajo valor económico. Restos de panadería, harinas sobrantes o residuos de procesamiento forman parte de ese enorme volumen de materiales que, hasta hace poco, eran considerados simplemente desechos.

Hoy la mirada es distinta. Lo que antes se desperdiciaba puede convertirse en una nueva materia prima. Con esa premisa nació MOA Foodtech, que ha desarrollado una plataforma capaz de combinar biotecnología e inteligencia artificial para identificar qué microorganismos pueden aprovechar cada residuo y transformarlo en ingredientes útiles para la industria alimentaria.

Cómo la inteligencia artificial acelera la fermentación

La base de este proceso es la fermentación, una técnica milenaria presente en productos tan cotidianos como el pan, el yogur o el queso. La diferencia es que ahora puede optimizarse con una precisión inédita gracias a la tecnología.

“Si recibimos un subproducto rico en almidón procedente de la industria del pan, nuestro sistema identifica automáticamente qué microorganismos pueden transformarlo en el ingrediente que buscamos”, explica Emparanza.

Detrás de esa capacidad está la inteligencia artificial. La empresa secuencia el genoma de miles de microorganismos y cruza esa información con bases de datos que contienen las características de distintos residuos agroalimentarios. A partir de millones de combinaciones posibles, los algoritmos identifican cuáles son las más eficientes para obtener un resultado específico.

Lo que antes podía requerir años de investigación y ensayo ahora puede resolverse en mucho menos tiempo. “La inteligencia artificial nos permite diseñar procesos óptimos porque puede predecir qué microorganismos funcionarán mejor en cada situación”, señala el investigador.

El CEO y fundador de la empresa navarra MOA Foodtech, Bosco Emparanza.

El CEO y fundador de la empresa navarra MOA Foodtech, Bosco Emparanza.Efe

Del reemplazo del huevo a los alimentos funcionales

Esa innovación abre la puerta a desarrollos que hace pocos años parecían impensables. Uno de los más avanzados permite obtener, a partir de residuos ricos en almidón, un ingrediente con propiedades similares a las del huevo utilizado en panadería y repostería.

El producto es libre de alérgenos, se obtiene mediante fermentación natural y puede sustituir tanto al huevo como a determinados aditivos utilizados por la industria alimentaria. En un contexto marcado por el aumento de costos, la volatilidad de las materias primas y la búsqueda de alternativas más sostenibles, soluciones como esta despiertan cada vez más interés.

Pero la investigación ya no se limita a encontrar sustitutos para ingredientes tradicionales. Los científicos trabajan también en una nueva generación de ingredientes funcionales capaces de aportar beneficios específicos para la salud, desde propiedades antiinflamatorias hasta compuestos que podrían influir positivamente en el bienestar emocional.

“Los microorganismos son extremadamente complejos y nos permiten diseñar ingredientes con impactos positivos en nutrición, funcionalidad y salud”, explica Emparanza.

Los microorganismos, el tercer pilar de la alimentación

Al mismo tiempo, esta revolución tecnológica responde a una necesidad cada vez más urgente: producir alimentos de manera más sostenible. La valorización de residuos encaja con los principios de la economía circular, permitiendo generar valor a partir de materiales que antes se consideraban desperdicios.

Además, ofrece alternativas frente a ingredientes cuya producción requiere grandes cantidades de recursos naturales o depende de cadenas de suministro vulnerables a fenómenos climáticos y tensiones geopolíticas.

Por eso, las principales compañías internacionales de ingredientes están apostando por estas tecnologías. La alimentación del futuro probablemente seguirá dependiendo de plantas y animales, pero sumará un nuevo aliado invisible: los microorganismos.

Y mientras esa transformación avanza silenciosamente en laboratorios y centros de investigación, la inteligencia artificial ya no solo está cambiando cómo trabajamos o nos comunicamos. También empieza a redefinir algo tan cotidiano como lo que llegará mañana a nuestro plato.

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