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Libertad y consejos, la dieta de los amarillos
Un equipo de profesionales cuida la alimentación de Barcelona, y los jugadores responden dentro de la cancha.

Desde hace aproximadamente una década, ha sido una constante en los clubes ecuatorianos el cuidado de la nutrición para el deportista. La satanización de ciertos alimentos fue superada en los diferentes menús, y Barcelona no podía ser la excepción.
El director técnico Leonardo Ramos entiende la importancia del entrenamiento invisible, hábitos y preferencias alimentarias, por eso cuenta con un equipo de profesionales que se encarga de preparar a los jugadores afuera de la cancha y durante la competencia.
El doctor Andrés Arce, jefe del departamento médico, y la nutricionista Viviana Zambrano le mostraron a EXPRESO algunas de las claves por las que el Ídolo es protagonista en todas las canchas del país, complementando así el trabajo del cuerpo técnico.
“Nuestra labor es personalizada y bajo un eje transversal, en coordinación con el cuerpo técnico. El preparador físico Matías Eijo tiene mucha experiencia en mediciones corporales y trabajo con nutricionistas. El profesor Ramos le da especial importancia al tema y se maneja de la mejor manera”, explica el galeno.
“Un deportista puede perder de 3 a 5 kilos de peso en líquidos corporales en cada competencia. El órgano que más líquido tiene es el músculo y por eso pierde consistencia, de allí la importancia de hidratar, rehidratar y compensar, para lo que se necesitan carbohidratos y proteínas de rápida absorción”, agrega Zambrano.
En los camerinos del Ídolo no pueden faltar las frutas y barritas energéticas, complemento de la hidratación y rehidratación que el plantel tiene antes, durante y después de cada competencia.
Zambrano es partidaria de darle cierto grado de libertad a los jugadores, siempre dentro de los límites que el profesionalismo permite. “Por allí uno de ellos me dice que hoy se comió un encebollado con dos fundas de chifles, y yo le explico que el cuerpo necesita de cierto tiempo para absorber nutrientes y desechar lo que no necesita. Esto ha funcionado, porque crea en el deportista un grado de confianza y los resultados se notan en la cancha, donde el equipo funciona y las lesiones disminuyen”.
Arce cita el caso del nadador estadounidense Michael Phelps, quien reveló que diariamente consumía hasta 12.000 calorías, incluso comiendo pizza, y ganó 18 medallas de oro en los Juegos Olímpicos, batiendo 37 récords mundiales. “Nuestro sistema nutricional no es tan opresivo, es disciplinario y corregido, eso nos permite jugar con alegría”, indica.
“Se come pizza después de los partidos, siempre y cuando contemos con el tiempo suficiente entre cada competencia para que el glucógeno se pueda procesar”, acota Zambrano.
Como en todo grupo, Barcelona cuenta con casos especiales. Máximo Banguera y Christian Alemán tienen por costumbre ingerir uvas rojas antes de dormir, Gabriel Marques es fanático de los batidos, el arroz integral y todo tipo de alimentos naturales.
Sebastián Pérez es vegano (no consume productos de origen animal). Al principio costó un poco, pero cuando se encontró la marca de su preferencia, todo fluyó.
EL CONTEXTO
EXPRESO continúa con el seriado sobre la alimentación de los principales clubes de Primera Categoría del país. Esta vez fue el turno de Barcelona.
VOCES
A raíz de la medición corporal, se definen las necesidades alimenticias de cada jugador y se le asiste día a día. Es una labor profesional.
Andrés Arce, jefe departamento médico de Barcelona
Los jugadores saben que si ellos se desmandan en sus días libres, regresan pesados y están propensos a lesiones. Se cuidan mucho.
Viviana Zambrano, nutricionista de Barcelona
IMÁGENES
PUERTAS ADENTRO
SUPERVISIÓN, TRABAJO Y VARIEDAD
PARA SABER
Antecedente.
En 2015, cuando Guillermo Almada llegó a Barcelona, denunció que algunos jugadores ingerían chuletas con mayonesa.
Alternativa.
En el Ídolo se consume verde, yuca, arroz, etc. La diferencia está en la forma en que estos alimentos son preparados.
Peligro.
Una mala alimentación puede provocar contracturas y hasta desgarros, por fatiga muscular o inflamación.