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Diario Expreso Ecuador

ENTREVISTA

Rafael Sandoval: "El fideicomiso salva el legado de los fundadores"

Sin un plan de sucesión, la empresa familiar rara vez sobrevive al fundador. El fideicomiso mercantil ordena ese relevo a tiempo

Rafael Sandoval, experto en negocios fiduciarios y fondos de inversión de ZION, durante la entrevista con EXPRESO.

Rafael Sandoval, experto en negocios fiduciarios y fondos de inversión de ZION, durante la entrevista con EXPRESO.rancisco Flores

Liz Briceño
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Lo que debes saber

  • Solo el 2 % de las empresas familiares de Ecuador tiene un plan de sucesión formal; el resto arriesga desaparecer antes de la tercera generación.
  • En un fideicomiso mercantil de administración, la estructura asume la propiedad de las acciones y manda en la junta, no los herederos.
  • Las instrucciones del fundador son irrevocables: un apoderado las ejecuta tal como quedaron escritas, ni más ni menos.
  • No es una herramienta solo para grandes consorcios: no tiene restricción de cuantía y resulta accesible para medianas empresas.

Nueve de cada diez empresas activas en Ecuador son de origen familiar y generan el 65 % del Producto Interno Bruto (PIB). Sin embargo, apenas el 2 % cuenta con un plan de sucesión formal, una grieta que condena a la mayoría a desaparecer antes de la tercera generación.

Sobre cómo revertir ese destino conversamos con Rafael Sandoval, experto en negocios fiduciarios y fondos de inversión de ZION, una de las 29 administradoras de fondos y fideicomisos reguladas en el país.

Especialista en estructuración de patrimonios y esquemas de sucesión empresarial, Sandoval defiende al fideicomiso mercantil como la herramienta que blinda el legado del fundador cuando el protocolo familiar se queda corto.

El panorama y la fragilidad del negocio familiar

— ¿Por qué la sucesión en las empresas familiares se ha convertido en un tema tan recurrente en los foros económicos del país?

Es lo que yo llamo el “tema de temporada” porque las cifras son sumamente reveladoras y preocupantes. En Ecuador, el 91 % de las empresas activas son familiares y aportan directamente el 65 % del PIB. Sin embargo, hay un dato súper alarmante: solo el 2 % cuenta con planes de sucesión.

— ¿Las empresas familiares abren su patrimonio a terceros?

La gran mayoría son empresas de patrimonio cerrado, es decir, no abren su capital a terceros ni cotizan en la bolsa de valores, como sí ocurre, por ejemplo, en Estados Unidos. Esta falta de apertura, formalización y planificación las vuelve extremadamente frágiles ante la ausencia del fundador.

La crisis de la tercera generación

— Existe el mito de que la empresa familiar “quiebra en la tercera generación”. ¿Qué reflejan las estadísticas al respecto?

Lamentablemente no es un mito, es una realidad estadística. Los índices de supervivencia nos dicen que solo un 39 % de las empresas logra subsistir en la segunda generación. Al llegar a la tercera generación, el porcentaje cae drásticamente a un 11,5 %. Y si hablamos de una cuarta generación, no llegamos ni al 1,6 %.

— ¿Cuál es la diferencia de una empresa que sí puede trascender con una que no?

Las compañías que logran sobrevivir y trascender lo hacen precisamente porque cuentan con planes de sucesión estructurados, protocolos y políticas claras de buen gobierno corporativo.

El fideicomiso mercantil como salvavidas corporativo

—En este contexto de alta mortalidad corporativa, ¿cuál es la mejor herramienta legal o financiera para proteger el legado del fundador?

En el Ecuador, la forma más segura de formalizar la decisión del fundador es a través de un fideicomiso mercantil de administración, el cual debe acompañar al protocolo familiar. 

Los protocolos familiares por sí solos son simples acuerdos de voluntades y pueden tener limitaciones o vacíos en su obligatoriedad. En cambio, en un fideicomiso, esta estructura asume la propiedad del total o de la mayoría de las acciones. 

Ahí se detalla minuciosamente la “lista de deseos” del fundador: qué prevé a futuro y cómo quiere que se resuelvan las decisiones empresariales cuando él ya no esté.

—Dentro del fideicomiso, tras el fallecimiento del fundador, ¿son los hijos quienes asumen el control en la junta?

Más bien ocurre al revés: es el fideicomiso el que tiene el poder en la junta de accionistas, no los hijos. Existe un apoderado que toma las decisiones basándose estrictamente en las instrucciones que dejó el fundador. 

Uno de los principios fundamentales del fideicomiso mercantil ecuatoriano es que las instrucciones son de carácter irrevocable; tienes que hacer lo que está instruido ahí, ni más ni menos.

El fideicomiso puede incluso evaluar el perfil técnico de la persona idónea para tomar las riendas de la gerencia, asegurando que el sucesor esté debidamente capacitado.

Barreras culturales y resistencia al cambio

—Si este mecanismo es tan efectivo, ¿por qué existe tanta resistencia por parte de los fundadores para implementarlo?

La resistencia nace, muchas veces, desde la propia cabeza de la compañía. Es muy común toparse con empresarios que afirman: “Yo he hecho esto 40 años y me ha ido bien, ¿por qué lo voy a cambiar ahorita?”.

—¿A eso debe sumarse la resistencia de las nuevas generaciones?

Gran parte de la preocupación del fundador es que los herederos no estén interesados en el negocio. Hay jóvenes muy inteligentes que tienen otras aspiraciones profesionales o que ya radican en el extranjero. 

Y finalmente, está el riesgo de terceros: esposos, cónyuges o familiares políticos que influyen negativamente sobre los herederos, buscando impugnar los acuerdos para “pellizcar” una mayor parte del patrimonio. Por eso es vital formalizar y separar rígidamente la idea de familia de la de empresa.

—Para concluir, ¿esta figura del fideicomiso mercantil está reservada de forma exclusiva para los grandes consorcios con un gran músculo económico?

Para nada. Es una estructura legal completamente abierta y no tiene ninguna restricción de cuantía. En la práctica, todo se aterriza al costo operativo de la fiduciaria, por lo que resulta ser una herramienta muy accesible y útil para empresas de mediana escala. 

Los montos de mantenimiento son bastante manejables dependiendo de la operatividad del negocio. El verdadero desafío no es financiero, sino lograr que los empresarios abran la mente y entiendan que el patrimonio necesita organización profesional para poder existir eternamente.

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