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“La tragedia de nuestra politica y sus voraces depredadores populistas”
V ivimos un período denominado poscorreísta, por la salida de una voraz dictadura que no solo afectó al país económicamente, sino que vulneró las más elementales garantías constitucionales, principios legales y derechos humanos de los ecuatorianos.
Dentro de esta nueva etapa, la política se encuentra sometida al arbitrio de las formas y liderazgos, por encima de los contenidos teóricos, académicos e ideológicos.
Los populistas, oportunistas y camaleones se imponen, y la sociedad civil sigue aceptando, sin proponer, sin dirigir, sin regular y controlar las acciones y nombres que se proponen como candidatos en la agenda política nacional.
Frente a la escasez de verdaderos líderes sociales, salen como candidatos los arqueros, delanteros, locutores, cantantes, modelos, payasos, situación que hasta ahora ha sido inevitable, pese a que no han hecho un buen ejercicio profesional de la política, por su pobreza de lenguaje, bajo nivel de discusión y preparación, y porque muchos de ellos se han llenado los bolsillos por la corrupción.
Esta es la tragedia de nuestra política. No hay que dar atención a estos voraces depredadores populistas, que no quieren otra cosa que cambiar la correlación de fuerzas económicas y políticas imperantes en las ciudades y provincias para la distribución de sus beneficios a su favor.
Franklin Salazar Savinovich